Archivos mensuales: noviembre, 2012

Sistema Ferrari (II) ¿Cómo funciona?

 

Una vez decidido si vamos a invertir en FONDOS o en ACCIONES ponemos en marcha el Sistema Ferrari cuyo resumen de funcionamiento es el siguiente:

Decide que cantidad vas a invertir mensualmente = INVERSIÓN PREVISTA.

Invertiremos ¾ de la INVERSIÓN PREVISTA y a la cantidad que nos resulte le llamaremos INVERSIÓN BASE. El ¼ restante se irá dejando ahorrado en una cuenta remunerada que nos vaya pagando intereses. El dinero que vayamos dejando en la cuenta más los intereses se denomina LIQUIDEZ.

Cada mes calculamos cuanto nos sale el resultado de dividir el PRECIO PROMEDIO/PRECIO ACTUAL y el resultado será nuestro MULTIPLICADOR.

MULTIPLICADORxINVERSIÓN BASE=INVERSIÓN 1. Nos irá dando la cantidad a invertir cada mes y que llamaremos INVERSIÓN. Esta es la primera marcha o primera velocidad. Como vemos, en este caso INVERSIÓN=INVERSIÓN 1. Solamente cuando el MULTIPLICADOR es mayor que 1 entonces vamos al punto 5º.

(MULTIPLICADOR-1)xLIQUIDEZ=INVERSIÓN 2 (que tendremos que sumar a INVERSIÓN 1 y nos dará el total a invertir ese mes). Así, la cantidad a invertir ese mes o INVERSIÓN será INVERSIÓN=INVERSIÓN 1 + INVERSIÓN 2. Se recomienda no invertir más del 50% de LIQUIDEZ. Esta sería la segunda marcha o segunda velocidad.

Cuando la cantidad a invertir o INVERSIÓN sea la mitad o menos que la INVERSIÓN PREVISTA invertiremos MULTIPLICADORxINVERSIÓN PREVISTA en lugar de la INVERSIÓN BASE. Esta es la tercera marcha o tercera velocidad porque llegados a este punto tenemos un 50% de beneficio sobre todo lo que hemos invertido hasta el momento.

Cuando INVERSIÓN sea 1/2 o menos de INVERSIÓN PREVISTA entonces VENDEMOS TODO y pasamos al punto 8º.

Comenzamos con INVERSIÓN PREVISTAxMULTIPLICADOR y un nuevo PRECIO PROMEDIO. Esta es la cuarta marcha o cuarta velocidad porque en este momento tendremos mucho dinero líquido. Ahora nuestro Ferrari empieza a correr de verdad.

Cuando su INVERSIÓN vuelva a ser de nuevo menor del 50% de la INVERSIÓN PREVISTA entonces VENDEMOS TODO y empezamos con un nuevo PRECIO PROMEDIO. Cada vez que llegamos a este punto estamos metiendo la quinta, sexta o séptima marcha o velocidad nuestro Ferrari podrá ir a 200 o 300 kilómetros por hora.

10º Solamente en el caso de que inviertas en acciones que paguen dividendos puedes añadir una marcha suplementaria que consiste en ir reinvirtiendo los dividendos (obviamente los fondos no pagan dividendos así que esta opción queda descartada).

He comparado este sistema con otros sistemas como DCA, Twinvest, GAD, etc. y en la mayoría de los escenarios posibles es mucho mejor. Puede decirse que reúne en un solo sistema las ventajas de todos los demás sistemas.

Soy consciente que así explicado parece un sistema dificilísimo así que en una próxima entrada pondré un ejemplo práctico para ayudarte a comprender mejor el Sistema Ferrari. Personalmente me parece un sistema muy bueno para mileuristas que solo pueden ahorrar pequeñas cantidades mensuales para ir invirtiéndolas en un fondo de inversión ya que poco a poco va gestionando nuestro dinero para acercarnos de forma acelerada a la tan deseada libertad financiera.

¿Qué te parece este sistema? ¿Habías oído hablar de él? Todos estaremos encantados de leer tus comentarios.




Sistema Ferrari (I) Introducción

 

Aunque este sistema recibe el nombre de Syncrovest y está a medio camino entre los sistemas DCA, Twinvest y GAD, yo prefiero llamarlo Sistema Ferrari porque es como conducir un coche. Tú te montas en el coche y al principio vas muy despacito (vas en primera, es decir, no tienes apenas dinero para invertir), luego vas cambiando de marcha y el coche va cogiendo velocidad, así en primera vas a 20 kilómetros por hora, en segunda puedes ir a 50, en tercera vas a 70 y cuando metes la cuarta te pones a 100 o 120 kilómetros por hora sin darte cuenta.

Voy a explicar a grandes rasgos como funciona el Sistema Ferrari. En mi opinión es uno de los mejores sistemas de inversión periódica tanto para pequeños como para grandes inversores. La única puntualización es que los pequeños inversores deberán aplicarlo a fondos de inversión mientras que los grandes inversores pueden aplicarlo directamente a acciones o a ETFs.

Así, un mileurista que solamente puede ahorrar 100 euros mensuales tendrá que invertir en fondos de inversión porque si comprara acciones las comisiones de compra-venta se llevarían todo el posible beneficio. Sin embargo, un gran inversor que dispone de 100.000 euros para invertir puede marcarse por ejemplo inversiones de 2000 euros mensuales y en ese caso las comisiones de compra-venta de acciones no serían demasiado significativas.

En cualquier caso si eres mileurista se pueden usar estrategias alternativas. Por ejemplo puedes invertir 100 euros mensuales en un fondo de inversión hasta que reúnas 2000 euros y en ese momento vendes el fondo de inversión y compras acciones que den buenos dividendos y te olvidas de ellas empezando un nuevo ahorro de 100 euros mensuales hasta volver a llegar a otros 2000 euros que te permitan comprar otro paquete de acciones. Con el tiempo puedes ir creando una cartera de acciones diversificada que te irá generando dividendos mientras sigues ahorrando con el sistema.

Independientemente de que escojas invertir en fondos o en acciones, la metodología del sistema Ferrari es la misma. El precio promedio será el precio medio de las participaciones que hayas ido comprando en un fondo de inversión o será el precio medio de las acciones que hayas comprado, el precio actual será el precio de liquidación del fondo a día de hoy o será el precio de cierre si has comprado acciones, etc.

En la próxima entrada explicaré como funciona el Sistema Ferrari.




Invertir en gallinas

En mi caso concreto utilizo las gallinas como figura simbólica para representar las acciones. Puestos a imaginar, prefiero imaginarme una gallina a imaginarme un trozo de papel (la acción). Más concretamente me las imagino como gallinas de huevos de oro, porque al fin y al cabo, las gallinas (acciones) ponen huevos de oro (dividendos, subidas de valor, ampliaciones liberadas, etc) que me permiten ganar dinero.

El negocio de compra-venta de acciones que pagan dividendos

La gallina es un animal muy agradecido: es barato, cuesta muy poco darlas de comer (sobre todo si están en libertad, es decir si las compro y me olvido de ellas sin mirar todos los días las cotizaciones) y por las noches vuelven al gallinero para premiar mis cuidados poniendo huevos que luego puedo vender o puedo dejar incubarse para conseguir más gallinas que me den más huevos todavía.

Mi gallinero es, en esencia, mi cartera de valores. Cuantas más gallinas tengo más huevos obtengo.

Con el truco de imaginar que mis acciones son gallinas consigo una cosa muy importante: el dinero en si mismo deja de tener importancia. No tengo una acción que me ha costado X ni tampoco pierdo Z si el precio de la acción baja, tengo una gallina que me ha costado dinero pero que me va dando huevos periódicamente y a la larga la venta de los huevos me compensará lo que me costó la gallina. ¿Qué más me da que suba o baje el precio de la gallina? Mi negocio son los huevos.

Mucha gente compra acciones y cuando la bolsa baja se aterran viendo el dinero que están perdiendo, se asustan y venden a unos precios penosos para no perderlo todo. A mi me da igual que el precio baje, yo sigo teniendo mis por ejemplo, 100 gallinas y sé que por mucho que baje el precio seguiré recibiendo mis huevos. Es más, me froto las manos cuando los precios de las acciones caen porque eso me permite ir comprando más cantidad de gallinas con el dinero que voy ahorrando más los dividendos que voy acumulando (los huevos que ponen mis gallinas). Y no me importa tampoco si la bolsa sube, aunque si veo que mis gallinas valen el doble de lo que me costaron seguramente me plantearé vender para obtener liquidez para comprar otra raza de gallinas (otro tipo de acciones). A mi lo único que me importa es tener mayor número de gallinas, cuantas más tenga más huevos me pondrán. A la larga el precio que me costaron (incluyendo comisiones de compra) irá diluyéndose porque voy recibiendo dividendos que antes o después acaban por hacer que mi gallina me haya salido gratis.

Cualquier asesor financiero te aconsejará diversificar las acciones para minimizar las perdidas. Por ejemplo comprar acciones de bancos, de eléctricas, de constructoras y de aseguradoras. Así, si hay un terremoto, seguramente las aseguradoras bajen mucho de precio y den nulos beneficios. Las eléctricas quizá bajen menos que las aseguradoras, pero bajarán porque tendrán que reconstruir las líneas eléctricas y las casas destruidas no consumirán tanta luz; pero seguro que los bancos subirán porque obtendrán jugosos beneficios ofreciendo prestamos para reconstruir las casas destruidas por el terremoto. Y bueno, no quiero ni pensar en la revalorización de las empresas constructoras, que tienen que reconstruir ciudades enteras, porque seguramente me hagan rico.

Yo hago lo mismo con mis gallinas. Compro gallinas (acciones) de distintas razas. Unas son muy buenas ponedoras que me aseguran un huevo diario. Otras ponen menos, pero me compensa el tamaño descomunal de sus huevos (jugosos dividendos), otras razas de gallinas no enferman nunca (acciones seguras con poca o nula volatilidad), a otras razas no tengo que preocuparme de darlas de comer porque picotean gusanos y otros bichos cuando las dejo sueltas por el campo y me ahorro darles pienso, y así un largo etc.

Las gallinas ponen huevos que puedo vender (cobrando los dividendos) o dejar que dichos huevos sean incubados para conseguir pollitos (reinvirtiendo los dividendos) que algún día se convertirán cuando crezcan en vigorosas gallinas ponedoras (mi cartera de acciones aumenta de valor y mis beneficios son mayores).

Si tengo muchas gallinas que me costaron muy baratas puedo ir a venderlas al mercado cuando puedo venderlas a muy buen precio (beneficiándome de la subida del precio de las acciones). Luego, cuando las gallinas bajen de precio en el mercado puedo volver a comprarlas (beneficiándome de la bajada del precio de las acciones al poder comprar más gallinas con el mismo dinero que obtuve por su venta).

Vamos, que especulo con gallinas dependiendo de lo que me venga bien hacer en ese momento determinado, pero siempre con la vista puesta en que mi negocio son los huevos.

No te voy a proponer por tanto, nada que no puedas emprender con un riesgo mínimo. Tampoco esperes obtener unas rentabilidades que te hagan rico de la noche a la mañana. Te voy a proponer sistemas bastante seguros para invertir en bolsa que te permitan dar los primeros pasos para obtener algún día la independencia o libertad financiera. Cuando conozcas lo básico, cuando estudies y cuando vayas aprendiendo lo fundamental podrás empezar a correr, pero primero debes aprender a andar.

Te propongo a ti, estimado lector mileurista, que hagas lo mismo que yo. Sé que tienes poco dinero para invertir pero lo bueno del negocio de las gallinas es que se necesitan solo unas pocas para empezar y las gallinas son muy baratas y dan muy buenos beneficios a la larga.

El único truco del sistema que te propongo es comprar gallinas y mantenerlas mientras vas ahorrando aunque sean pequeñas cantidades. Cuando tengas ahorrados por ejemplo 1.000 euros (a base de ahorrar por ejemplo 100 euros todos los meses) junta esos 1.000 euros ahorrados con los dividendos que te hayan dado tus gallinas y reinviértelo todo en más gallinas.

Además, y aunque parece una tontería, te aconsejo que vayas ahorrando en una cuenta remunerada que te pague intereses por el dinero que vayas ahorrando. Puede ser que si ahorras pequeñas cantidades solo te paguen unos centimillos pero piensa que, sumados mes a mes mientras ahorras, quizá esos céntimos te permitan comprar una gallina más. Y no olvides que una gallina más supone más huevos.

Quizá al principio no puedas comprar más que 20 o 30 gallinas (acciones), pero si empollas los huevos (reinviertes los dividendos), si vendes gallinas (cuando suban de precio en el mercado) o si compras gallinas (cuando bajen de precio) verás como con el tiempo acabarás teniendo tantas gallinas que necesitarás ampliar el gallinero (y tendrás tu camino hacia la libertad financiera muy encauzado).

¿Qué te parece mi filosofía de inversión? Todos los lectores agradecerán tus comentarios.




Crea tu propia lotería

Todos conocemos la mecánica de la lotería. Compramos un décimo y esperamos al día del sorteo. La inmensa mayoría de las veces perdemos el dinero apostado. En ocasiones, nos toca el reintegro (la terminación) con lo que nos devuelven el dinero apostado. La inmensa mayoría lo reinvierte en otro décimo (total, se daba el dinero por perdido) y acaba perdiendo.

Sí, es cierto que a veces nos pueden tocar los dos o tres últimos números y podemos multiplicar el dinero que nos costó el décimo por diez o por cien, pero es raro que acertemos y solamente siendo verdaderamente afortunados podemos llevarnos el gordo… Es tan difícil ganar algo y tan fácil perderlo todo que debiéramos plantearnos si nos compensa invertir en la lotería. Lo mismo digo de la bono-loto, la primitiva, el bingo o las apuestas deportivas. Son sistemas pensados para que la mayoría de la gente pierda su dinero.

No sé cual será tu caso, sé que hay gente afortunada que tiene suerte. Como dice ese famoso dicho: “Hay personas que nacen con estrella y otras personas nacen estrelladas”. Yo pertenezco al último grupo. ¿Y tú?

Un día me cansé de perder dinero y pensé: ¿por qué no creo mi propia lotería?

Fue muy sencillo crear mi propio sorteo de lotería: compré una acción de la empresa Abertis en lugar de comprar un décimo de lotería. Total, la acción podría subir o quizás bajara de precio, pero al menos me tocaría el reintegro y me quedaría algo de dinero vendiendo la acción.

Elegí Abertis un poco al azar, sin saber nada de bolsa. Era un valor recomendado por los analistas en aquella época. Así que compré una acción el día 2 de junio del año 2000 que me costó 7,56 euros. La dejé olvidada en mi cuenta de valores. Como era una lotería, con el paso del tiempo la acción podía subir o podía bajar. Me daba igual perderlo todo, total con la lotería también acabo perdiéndolo todo así que daba igual, pero al menos era mi propia lotería.

El día 12 de abril de 2012 consulté cuanto valía mi acción y me llevé la primera sorpresa: ¡valía 12, 12 euros! ¡Ganaba dinero! La diferencia entre lo que me costó y lo que la vendí fue de 12,12-7,56=4,56 euros. ¡Un 60,32% de beneficio!

Mirando el extracto de mi cuenta me llevé la segunda sorpresa: Abertis me ha ido pagando durante todos esos años dividendos. Vale, son cantidades pequeñas pensarás. 0,18 euros el primer dividendo, 0,19 euros el segundo dividendo, y los dividendos fueron subiendo hasta 0,24 y 0,28 euros los dos últimos dividendos. No pongo toda la lista porque es larga, pero la suma total de dividendos cobrados por una sola acción suma la cantidad de 6,31 euros netos. (Dividendos netos, después de pagar impuestos).

Dos sorpresas en una: 4,56 euros de revalorización de la acción y otros 6,31 euros suman un total de 10,87 euros. En total casi un 144% de beneficio.

Te invito a crear tu propia lotería. Solamente tienes que escoger alguna acción que reparta dividendos de forma periódica, que sea sólida, que pertenezca al IBEX y olvidarte de ella. El ejemplo que te he puesto, Abertis, no es de las empresas que pagan mejores dividendos (suele pagar un 5% mientras otras llegan al 8 o 10%), pero si es de las más consolidadas en el pago creciente de dividendos netos (pagaban unos 18 céntimos por acción en el año 2000 y ahora pagan unos 28 céntimos en el 2012).

Crea tu propia lotería: en lugar de comprar décimos de lotería compra acciones que repartan dividendos. A la larga te saldrá rentable.

A todos los lectores del blog nos gustaría leer tu opinión y tus ideas para mejorar este sistema de lotería. Opina.




Un préstamo de 5000 dólares

Los ricos tienden a pensar de forma creativa sobre cómo mantenerse ricos por medio de la frugalidad. La frugalidad no es ser tacaño, si no buscar el mayor rendimiento de lo que adquieren; y muchos ricos (al menos los que se hicieron ricos con el sudor de su frente) practican estas técnicas. También acostumbran a pensar de forma lateral. En determinadas ocasiones nos acostumbramos a pensar en una sola dirección, dando por cierta la respuesta más obvia a las preguntas que se nos plantean. Os invito a practicar un poco el pensamiento lateral e intentar encontrar soluciones alternativas a todas esas situaciones que se presentan en nuestra vida diaria y que muchas veces no se nos ocurren debido a que no somos capaces de ver más allá de lo que nuestros ojos nos enseñan.

Aquí os dejo una anécdota. Lo más importante es que la leas, reflexiones sobre ella y nos dejes tus comentarios.

Nuestro millonario, lo llamaremos Antonio, entra a un banco muy prestigioso en medio de la ciudad de Nueva York y pregunta por el departamento de préstamos. Antonio no le dice a nadie que es rico, él solo explica al agente que le atiende que va a ir de viaje de negocios por dos semanas y que necesita un préstamo de 5000 dólares para el viaje. El agente le dice que es posible, pero que el banco necesita algún tipo de garantía o aval para otorgarle ese dinero a alguien.

Antonio les enseña su Ferrari aparcado frente del banco. Saca el título de propiedad del coche y las llaves y las pone en el escritorio del agente. El banco procede a verificar que él es el propietario del vehículo y, en menos de 20 minutos, le entregan el préstamo de 5000 dólares. El banco no tiene nada que perder ya que tienen un préstamo de 5.000 dólares asegurados con un vehículo que cuesta más de un cuarto de millón.

Antonio se marchó sonriente del banco con sus 5000 dólares y el agente se dirigió con presteza al vehículo y lo depositó con sumo cuidado en el parking subterráneo del banco. El agente garantizó a Antonio que el coche estaría perfectamente a salvo y custodiado en el parking del banco.

Por rutina, mientras Antonio estaba fuera, el banco revisó sus antecedentes y se dieron cuenta que Antonio era rico, propietario de varias fábricas, cuentas de crédito en los principales bancos del país y con un historial de solvencia intachable. Los empleados no entendían que alguien con tantísimo dinero pudiera necesitar un minúsculo préstamo de 5000 dólares.

Se elucubraron toda serie de teorías como que quizá lo tenía todo invertido y no disponía de efectivo justo en ese momento. Tal vez estaba arruinado y había ido a apostar esos 5000 dólares a la ruleta. Quizá un enigmático negocio repentino le permitiría invertir esos 5000 dólares para obtener una rentabilidad increíble. El caso es que todos los empleados del banco estuvieron dándole vueltas al asunto sobre qué habría hecho Antonio con esos 5000 dólares.

Transcurren las dos semanas y cuando el banco abre por la mañana Antonio reaparece y paga religiosamente el préstamo de 5000 dólares más los 15 dólares en intereses correspondientes a esas dos semanas y exige la devolución de su Ferrari. El propio director del banco recibe a Antonio en su despacho, pide a un empleado que limpie el coche si se hubiera ensuciado en el parking y que luego suba el vehículo a la puerta del banco. Mientras tanto el director le pregunta: “Nuestro banco se enorgullece por el nivel de transparencia y nuestro servicio al cliente”, prosigue “y mientras usted estaba afuera nosotros revisamos sus antecedentes, es rutina, ya sabe, y nos hemos dado cuenta que usted es rico. No lo entendemos ¿Por qué necesitaba usted un préstamo de 5000 dólares? No tiene sentido.”

Antonio sonrió, tomo sus llaves del escritorio y respondió: “¿Conoce usted alguna otra forma de que yo pueda estacionar mi Ferrari en medio de Nueva York, por dos semanas, por solo $15, y sabiendo que mi coche va a estar vigilado y que me lo devolverán a la vuelta en las mismas condiciones que lo entregué?” Dicho esto Antonio salió del banco mientras el director del banco se quedaba sonriendo pensando en la reacción de sus empleados cuando conocieran el verdadero motivo de la solicitud del préstamo…

Lo más probable que esta historia no es cierta; una persona millonaria seguramente tenga un parking propio para dejar un vehículo, o tendrá un chofer para que lo lleve a su destino. Da igual si es una historia verdadera o falsa. La esencia es la forma de pensar que se expresa en la anécdota: para poder mantener nuestra riqueza debemos de tratar de pagar el mejor precio posible por lo que queremos (y que sea legalmente); y hay veces que debemos de ser creativos para conseguirlo. ¿Qué piensas de esta historia? ¿Has hecho algo similar en tu vida? Te invito a comentar esta anécdota. Los comentarios muchas veces nos abren la mente y siempre es constructivo conocer otros puntos de vista.