Bienvenido al mundo de la bolsa

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Si estás leyendo esto seguramente será porque eres novato y quieres iniciarte en el mundo de la bolsa. Tendrás algunos ahorrillos, más o menos grandes, y quieres empezar a ganar dinero comprando y vendiendo acciones.

El primer consejo que tengo que darte es que te tires a la piscina de cabeza y compres algunas acciones. Da igual cuáles, da igual su precio, da igual lo que te cobren en comisiones, todo da igual. Lo importante es que tengas tus primeras acciones. Compra las mínimas que te permitan comprar y punto.

¿Ya las tienes? Felicidades, ¡ya eres un inversor!

No creas que es una tontería comprar unas pocas acciones. ¿Sabes la cantidad de cosas que has aprendido por el mero hecho de comprar esas acciones? Ahora sabes lo que es un broker, lo que son las comisiones, lo que son los precios de compra y sabrás otro montón de cosas con el paso del tiempo. Sabrás por ejemplo lo que es un dividendo cuando te paguen el primer dividendo, sabrás si el broker te cobra comisiones por mantener las acciones, sabrás como va variando el precio de las acciones a lo largo del tiempo, como afectan las noticias al precio de tus acciones, etc.

La mejor forma de aprender es empezar y por ello recomiendo comprar algunas acciones porque así vas adquiriendo conocimientos que, con el paso del tiempo, irán valiendo su peso en oro. Da igual que pierdas dinero con tus primeras operaciones de bolsa, cada pérdida serán lecciones que estás recibiendo gratis para no volver a perder dinero en el futuro.

El segundo paso es empezar a ver las posibilidades que te permiten tus acciones. Analiza tu inversión desde todas las ópticas que se te ocurran. Hazte preguntas como ¿a qué precio tengo que vender para obtener beneficios?, ¿no me hubiera interesado usar otro broker distinto que cobrara menos comisiones?, ¿compré a un precio alto o bajo?, ¿qué rentabilidades voy obteniendo?, ¿qué hubiera pasado si hubiera comprado otras acciones diferentes en lugar de las que tengo?, etc.

Todos hemos pasado por esos pasos que son necesarios para aprender dónde nos hemos metido y para ir aprendiendo todos los trucos, sistemas y formas de sacar rentabilidad a nuestro dinero.

Aprender lleva tiempo, generalmente entre uno y dos años a no ser que te lo tomes muy en serio y dediques todo el tiempo que puedas a formarte. Lee libros de inversión en bolsa, asiste a cursos de bolsa (hay algunos gratuitos en Internet), experimenta con cantidades pequeñas o incluso plantéate usar una plataforma virtual para aprender a operar sin perder dinero.

Pero siempre tienes que arriesgar esas primeras acciones. No te valdrá de nada comprar y vender acciones en una plataforma virtual porque no estás arriesgando dinero real y sólo obtendrás parte de los conocimientos que necesitas. “La letra con sangre entra” dice el refrán y hasta que no tengas acciones reales no ganarás ni perderás dinero real. Cada pérdida es una dolorosa lección que te enseñará a ser mejor en el futuro.

Todos comenzamos un día a interesarnos por el mundo de la Bolsa y todos hicimos más o menos lo mismo y sufrimos los mismos pasos. La mayoría empezamos a leer la prensa económica, a entrar en foros y comunidades financieras y a seguir blogs tratando de encontrar el sistema mágico que nos hiciera hacernos ricos. Pero, todos sin excepción, sentimos de repente una sensación de acojonamiento paulatino hasta llegar a una repentina autoafirmación interna que nos hizo sentirnos insignificantes ante tan infinito océano de información económica.

Llega el momento que te das cuenta que, cuanto más sabes, menos sabes en realidad. Te das cuenta que esto es como una jaula de locos donde todos creen saberlo todo y nadie sabe nada. Te percatas que los análisis técnicos la mayoría de las veces no dejan de ser especulaciones del tipo “puede subir hasta X o bajar hasta Y”. Te das cuenta que algunos te recomiendan comprar hoy y mañana dicen que hay que vender como si el día anterior no hubieran dicho nada. Aprendes que no hay “adivinos” y que nadie puede predecir lo que hará el mercado. Aprendes muchas cosas. En ese momento empiezas a ser un inversor que se puede calificar como tal. Observarás que cada vez te equivocas menos, que cada vez sabes gestionar mejor tu dinero, que cada vez inviertes mejor y con más elementos de juicio y, sobre todo, vas desarrollando tu propio sistema.

Después dejamos de gatear para dar nuestros primeros pasos en esto de la inversión, y van llegando las ideas generales, las “verdades” que lentamente nos van simplificando las ideas y ayudan a iluminar tan oscuro laberinto. Entonces se llega al punto en que todo parece estar al alcance de la mano, empezamos a creer que este mundo es perfectamente dominable y que uno ya sabe cuál es su camino para ganar en esto de la Bolsa. Y así es hasta que el elemento fundamental de nuestras vidas hace gala de su poder, el tiempo y solo él, nos enseña que aún no hemos salido ni de la casilla de salida y la triste realidad nos muestra que quizás somos más novatos que al principio.

Las malas experiencias y el ir subiendo escalones de aprendizaje y conocimientos nos hacen cuestionarnos cuanto desconocemos y lentamente sentimos un escalofrío: ¡No sólo no sabemos nada, sino que le mercado hace lo que le sale de las narices! Todo apunta a que la bolsa va a subir y de repente baja de golpe sin previo aviso; y cuando todo se pone negro y las noticias negativas se acumulan, por arte de magia la bolsa sube.

Mis consejos son los siguientes:

Nunca dejes de aprender. Sólo con un conocimiento claro, seguro y profundo podrás ganar en esto de la Bolsa. La formación es el mejor activo en el que puedes invertir tiempo y dinero.

La Bolsa es un mundo de probabilidades. Olvídate de las verdades absolutas y huye de quien diga conocerlas.

Nadie conoce qué va a suceder en la Bolsa mañana. Ni Soros, ni Warren Buffet, ni el presidente de la FED ni el del fondo monetario internacional. Posiblemente sepa más el vecino del quinto que es medio analfabeto e invierte tirando un dardo contra la hoja de cotizaciones y comprando exclusivamente las acciones que le señala la punta del dardo.

No temas tu desconocimiento. El 99% de los que invierten junto a tí en este mundo de la Bolsa, no saben mucho más que tú. Dirán saber más o afirmarán que nunca pierden dinero, te aconsejarán que compres esto o vendas aquello, pero siempre serán opiniones interesadas que no tienen porqué ser verdaderas.

Aprende de los que sepan más que tú. Pero asegúrate de entender sus mensajes y separa el grano de la paja, seleccionando solamente aquellos conocimientos que creas que te aportarán conocimientos útiles para tu estrategia.

No subestimes las cosas simples. Ganarás mucho más y más fácilmente que con cosas que son muy complejas pero poco útiles. Un error muy común es empezar a utilizar veinte indicadores distintos y llenar los gráficos de rayas, líneas de soporte y de resistencia, etc. y lo único que conseguimos es que los árboles no nos dejen ver el bosque. Suele salir más rentable usar sistemas sencillitos como pueden ser los cortes de las medias móviles o comprar solamente cuando el estocástico esté por debajo de 20 y vender cuando esté por encima de 80.

Las acciones que están de moda, que aparecen continuamente en los medios de comunicación, o de las que todo el mundo habla, no presentan en general oportunidades de inversión interesantes. Si está de moda, es muy probable que esté sobrevalorada. Las empresas sólidas que ofrecen rentabilidades elevadas a largo plazo siempre están de moda.

Jamás te fíes de los rumores. El rumor de que una compañía va a realizar una operación financiera (una adquisición, una ampliación de capital o la entrada en un nuevo mercado) no es un buen indicador de compra. En los mercados financieros y en la bolsa, la información fluye muy rápidamente y muchas veces es falsa o está sesgada. La máxima de “comprar con el rumor, vender con la noticia” debe ser aplicada con la máxima precaución y cautela.

Tampoco se te ocurra comprar acciones de empresas que hablen bien de sí mismas. Todas las compañías tratan siempre de mostrar el lado positivo de sus decisiones estratégicas y de sus operaciones financieras: adquisiciones, ampliaciones de capital, entradas en nuevos mercados. Aun asumiendo que los gestores de las compañías siempre toman aquellas decisiones que maximizan la rentabilidad de los accionistas, en ocasiones cometen errores de cálculo o incurren en riesgos elevados. Que no te vendan la moto. Analiza cada afirmación desde distintos puntos de vista, escucha las opiniones que generan las noticias y profundiza todo lo que puedas.

Diversificar es la mejor estrategia de inversión que se puede seguir. El “no poner todos los huevos en la misma cesta” es un planteamiento que beneficia a todos los inversores, ya sean profesionales o particulares, de elevado o reducido patrimonio.

La inversión en acciones de compañías cotizadas en Bolsa se caracteriza por una elevada liquidez y mayor volatilidad frente a otro tipo de inversiones, pero también por una rentabilidad potencial superior.

La Bolsa permite un elevado grado de diversificación al poder combinar compañías de diferentes sectores, diversos ámbitos geográficos y de tamaños o características diversas. Acciones de “valor”, que ofrecen una elevada rentabilidad por dividendos, pueden ser combinadas con acciones de “crecimiento”, que ofrecen rentabilidad vía incremento de cotización.

Por último, la inversión mediante fondos o ETFs es una vía rápida y cómoda de diversificar una cartera sin necesidad de comprar acciones directamente en muchas compañías distintas, confiando en el criterio y profesionalidad del gestor del fondo o del ETF.

Invierte todo lo que puedas en renta variable. Esto que parece tan obvio, a efectos prácticos no lo es en absoluto, en un país donde existe gran ignorancia en temas financieros. Una planificación previa de cuáles son nuestros recursos económicos y que cantidad disponemos como líquido mensual y anual sobrante es prioritaria para saber cuáles son las perspectivas de crecimiento de nuestro capital. Si queremos acumular capital suficiente para que a largo plazo nos devengue ingresos pasivos suficientes como para vivir de las rentas, la inversión en renta variable es obligada.

Invierte siempre que sea posible a largo plazo. Desde el año 1950 hasta el 2002 han existido 20 etapas de caídas (bear market), caídas del 20% o más en el S&P 500. En el otro extremo, desde el año 1950 han existido diez etapas de subidas (bull market). Muchas de ellas han hecho ganar al mercado el 200% incluyendo la famosa etapa de Octubre de 1990 a Julio de 1998 con una subida impresionante del 302%. Es decir, las subidas han superado siempre las caídas del mercado en largos períodos de tiempo, existiendo una media histórica cercana al 12% de rentabilidad anual.

Invierte diversificando. Cualquier inversión entraña un riesgo inherente al mismo, pero si los activos que invertimos los repartimos en distintas vías, estaremos diversificando nuestro patrimonio y de forma inteligente minimizando los riesgos. Esta diversificación la podemos realizar por países, sectores de actividad industrial, monedas, etc. En lenguaje coloquial diríamos que pondremos los huevos en diferentes cestas.

Invierte promediando. Si periódicamente realizamos aportaciones pequeñas (por ejemplo mensualmente en un fondo de inversión), en vez de realizar una gran inversión única, está comprobado que nuestros resultados en la gran mayoría de ocasiones superarán a los de aquellos que pretenden controlar las subidas y bajadas del mercado con múltiples movimientos buscando sectores de éxito temporal.

Y por último y esto es lo más importante, ¡busca tu propio camino y tu propio sistema de inversión! Vete analizando tus errores y aprende de ellos. Deja de hacer las cosas que hagas mal y sigue haciendo las cosas que hagas bien. Al final tu sistema se irá perfeccionando a sí mismo y las operaciones buenas y rentables irán superando a las malas operaciones y, por tanto, ruinosas.

Pero sobre todo, como decía al principio, empieza de una vez y compra tus primeras acciones. Solamente así podrás empezar a funcionar.