Inventor de microsablazos, la profesión del futuro

Llegará el día que pretendan cobrarnos por respirar dentro de la sucursal.

Llegará el día que pretendan cobrarnos por respirar dentro de la sucursal.

Hace, muchos, muchos años, los bancos eran unos sitios donde te suplicaban de rodillas que les confiaras tu dinero y te pagaban intereses por tener el privilegio de mover tu dinero y sacar beneficios gracias a tu dinero. Hoy en día la cosa ha cambiado mucho, supongo que porque todos somos cada vez más imbéciles o porque tenemos una vena masoquista que hace que nos ponga cachondos que nos vayan robando poco a poco. Perdonen que sea tan sincero, pero no encuentro otra forma más suave de decir que somos idiotas.

A grandes rasgos, de pagar intereses por tener el privilegio de mover tu dinero han pasado a cobrarte por guardarte el dinero. ¿Vaya cambio, no? Hay que reconocer que han sido muy astutos y han sabido ir vendiéndonos la idea de que lo hacen para defender nuestros intereses y que ellos nos prestan servicios por los que tienen que cobrar algo. Su gran truco ha sido inventarse las “comisiones bancarias” y su gran excusa decir que son cantidades insignificantes.

Pronto, estoy convencido, algún banco empezará a cobrar por acceder a la sucursal con la excusa de que las baldosas se desgastan, que todos tenemos que contribuir a pagar la calefacción o el aire acondicionado de la sucursal o cualquier otra razón imaginativa.

Hoy en día nos cobran por casi todo. Hasta hace relativamente poco tiempo, muchas comisiones que figuraban en sus folletos de tarifas estaban en “letargo” y no las aplicaban. Ahora esas comisiones han sido activadas y pueden mermar seriamente la economía de todo hijo de vecino. El truco ha sido ir por pasos, minando nuestra moral e ir mentalizándonos poco a poco de que tenemos que pagar por todo. Van lentamente. Primero meten una comisión en el follero de tarifas, pero la dejan en letargo y no nos la aplican porque somos “buenos clientes” (eso sí, nos restriegan cada diez minutos que no nos la están cobrando). De esa manera vamos conociendo esa comisión y nos enteramos de su existencia pero nos alegramos que no nos la cobren porque somos buenos clientes.

Una vez que nos han mentalizado, de repente, sin venir a cuenta, empiezan a aplicarla. ¿Es que ya no somos “buenos clientes”? Nos dicen que sí, que seguimos siendo buenos clientes, pero que se ven forzados a aplicar la comisión porque lleva mucho tiempo en el libro de tarifas y ya la están aplicando los otros bancos. Las dos o tres primeras veces nos retrocederán la comisión cuando protestamos para que nos callemos, pero luego, cuando asumimos el robo a mano armada ya pasan de retrocedernos las comisiones y nos dicen que lo sienten o que el jefe les ha echado una bronca y ya no pueden retrocederlas o cosas similares.

¿No habéis caído en la cuenta que siempre culpan a otros? Cuando no son los otros bancos, son los jefes, o la situación actual, o la crisis o lo que sea, pero ellos van aplicando comisiones nuevas cada dos por tres.

Existen infinidad de comisiones: algunas entidades cobran por retirar o ingresar dinero en las ventanillas, por los apuntes en cuenta, por retirar efectivo en una oficina distinta a la que tenemos la cuenta, por transferencias, por descubiertos, por mantenimiento y administración de cuentas, por emisión o renovación de tarjetas, por disposición de efectivo en cajeros, por órdenes de entidades para adeudo de domiciliaciones y por gestión de recibos domiciliados, etc. No sigo citando ejemplos porque se podría escribir un libro bien gordo con páginas y páginas.

La voracidad de los bancos con las comisiones bancarias no parece tener fin. Aparentemente parece que las estrategias de los bancos divergen en muchas ocasiones. Unos aseguran que van a eliminar todo tipo de comisiones y otros se dedican en buscar nuevas formas de sacarnos el dinero. Pero, si nos damos cuenta, lo que hacen es eximirnos de ese cobro de comisiones a cambio de algo: no te cobran comisiones si domicilias la nómina o si solicitas un crédito o si haces algo que a ellos les conviene. Lo que pierden en cobrar comisiones lo ganan por otro lado y tan contentos.

Una vez que te tienen cogido por los huevos (por decirlo de alguna manera) van incumpliendo su palabra de no cobrarte comisiones o se inventan otras nuevas que nunca han prometido no cobrarte.

Las opciones que tenemos llegados a este punto son dos: o les mandamos a la mierda, retiramos el dinero y lo guardamos bajo el colchón o bien nos unimos a ellos.

Yo me adelanto a los tiempos y me ofrezco públicamente a cualquier banco que quiera contratarme como inventor profesional de comisiones. Soy tremendamente imaginativo y soy capaz de inventar para ellos las mejores comisiones y las más rentables y además facilitar las mejores excusas y sistemas para ir implementándolas poco a poco. Conozco el sector y la metodología que usan y puedo demostrar que puedo ser un eficientísimo creador de “microsablazos” (léase comisiones). Sin duda, una profesión con futuro la de inventor de comisiones bancarias, solamente tienes que convertirte en un anti-Robin Hood y robar a los pobres para dárselo a los ricos.

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