Categoria: Inversiones

Algunos consejos para invertir

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

No tengo ninguna bolita mágica que me diga cuándo y cómo invertir ni tampoco soy un genio capaz de batir constantemente a los mercados. Por ello no te puedo decir cómo hacer dinero invirtiendo. Si acaso, lo único que puedo hacer es darte algunos consejos para que no pierdas todo tu dinero o que, al menos, pierdas el menor dinero posible.

Lo que sí puedo hacer es compartir contigo algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a “invertir” y que, aun sabiendo que me dejaré muchos en el tintero, son los siguientes:

- Aprende a poner cara de idiota. Te aconsejo que antes de empezar a invertir o antes de comenzar a hacer trading te pongas delante del espejo y practiques cómo poner cara de idiota, de imbecil, de bobo, incluso de gilipollas. Te hará falta saber poner esas caras porque antes o después tendrás que ponerlas y, si has practicado, lo harás con toda naturalidad.

- No lo apuestes todo a una carta. Muchos inversores novatos se lo juegan todo a una carta. Eso no es invertir, eso es ludopatía. Si vas a invertir todos tus ahorros, es mejor que te vayas al casino y lo inviertas todo en la ruleta apostando al rojo, así al menos tienes un 50% de posibilidades de ganar. No es “todo o nada”. En ninguna parte se dice que debamos invertir todo nuestro dinero en una única posición a la vez o sacarla de ella al mismo tiempo. Escalar las inversiones permite testar el mercado y agregar/quitar dinero cuando el movimiento va en la dirección que nos interesa.

- Todo lo que sabemos de la vida suele ser contrario al sentido común de los mercados. El mejor ejemplo que puedo ponerte es la clásica idea de “vender con las buenas noticias y comprar con las malas”.

- Tienes que saber de antemano dónde cortar tus pérdidas. Antes de abrir cualquier operación debes tener claro dónde vas a cortar la operación si sale mal (stoploss), nunca puedes dejar que una operación pierda más de un 1% o un 2% de tu cuenta.

- No es fácil recuperarse de las pérdidas. Imagina que compras una acción a 40 y baja a 20. Ha bajado un 50% y tienes la mitad del dinero. Para pasar de 20 a 40 nuevamente tienen que subir un 100% (el doble de lo que perdiste).

- No pretendas recuperar una pérdida de una tacada. Muchos traders pierden dinero y pretenden recuperar la inmensa pérdida con una sola operación arriesgada. En la mayoría de los casos acaban perdiéndolo todo. Si vas recuperando “a poquitos” y gestionas bien tu capital tienes muchas más posibilidades de recuperarte.

- Debes asumir que vas a equivocarte, y mucho. Una de las ideas más difíciles de introducir en los duros cráneos de los traders novatos es que en algún momento estarán equivocados (y muchas veces) y deberán aceptarlo. Siempre y cuando “cortemos” nuestras pérdidas rápidamente (benditos sean los stoploss) y mantengamos buenos ratios riesgo/beneficio en nuestras apuestas conseguiremos ganar dinero. Si tu sistema no está funcionando, busca dónde está fallando y porqué y rehaz tu sistema para que empiece a darte beneficios.

- La complejidad es tu enemiga. Si echamos un vistazo a cualquier plataforma de negociación o software de gráficos y trading actual, veremos más estudios, indicadores y herramientas de las que podemos necesitar. Al final del día, todos los indicadores son un derivado de precio y volumen. Diseña un sistema de inversión sencillo, que funcione y no sea demasiado complejo. No ganarás millones, pero al menos ganarás algo y, sobre todo, no perderás (dependerá del sistema que uses).

- Fórmate y aprende. Sin formación y sin saber lo que haces y porqué lo haces no irás a ningún lado. Practica con cuentas demo, lee libros, abre tu mente, diseña un plan de inversión y, sólo entonces, lánzate a operar.

- Especialízate en algo concreto. Cuando comencé en el mundo de las inversiones pensaba que tenía que ser capaz de invertir en todo. Pensaba que esa era la definición de un buen operador, pero ahora sé que la clave está en ser “bueno” en algún tipo de activo o instrumento, y una vez que se domine (es decir, genere dinero de forma constante) te puedes plantear incorporar algo nuevo a tu repertorio de inversiones.

- Jamás pienses en el trading como algo emocionante. En el trading hay dos bandos, los que ganan y los que no. Si tú no pones todo tu empeño en el trading ya puedes olvidarte del dinero, tarde o temprano el mercado te echará. Esto es como una profesión. Nunca juegues a operar a la gente si antes no has presenciado cómo lo hacen los cirujanos, has practicado la operación y además te ha salido todo bien. No juegues a operar en bolsa si antes no has practicado en demo y te ha salido todo bien.

- No te maques objetivos irreales. No puedes pensar en duplicar o triplicar tu dinero en una sola mañana. No sueñes. Piensa únicamente en entrar de forma correcta a la próxima operación cumpliendo de forma metódica cada paso de tu sistema de inversión. Solamente de esa forma llegarán los resultados. Un equipo de futbol siempre habla de ir ganando partido a partido. Un entrenador nunca habla de ganar la liga en la jornada 2. Un trader se parece mucho a un corredor de fondo, puede desfallecer en algunos momentos de la carrera, otras veces puede correr más porque va cuesta abajo, pero pese a todos los problemas que pueda encontrar durante la carrera solamente piensa en dosificar el esfuerzo para llegar a la meta.

- Nunca culpes al mercado de tus pérdidas. Acéptalo, has perdido tú y sólo tú. El mercado no va en tu contra, simplemente no sabes aún cómo posicionarte a su favor. Acepta las pérdidas con deportividad y piensa en los motivos que te han hecho fallar y soluciónalos. Al empezar a invertir lo más normal es estrellarse de morros contra el mercado, luego poco a poco uno va aprendiendo a seguir al mercado y, cuando se tiene experiencia, incluso a veces se puede batir al mercado. Lo importante es asumir las pérdidas y aprender a no tropezar dos veces en la misma piedra.

- Pide ayuda y consejos. A primera vista el trading parece una actividad solitaria, pero aunque todos sabemos que no existe una característica que garantice el éxito en el mundo de la inversión, creo que lo que más nos acerca al éxito es la capacidad de tener un intercambio abierto y honesto de ideas entre inversores. Entra en foros de opinión y consulta tus dudas, entérate de cómo invierten otros, escucha sus consejos u organiza reuniones de inversores dónde analicéis inversiones, donde todos opinen si una operación puede ser buena o no, etc. Luego saca conclusiones sin fiarte de nadie pero teniendo en cuenta todo lo que hayas aprendido de ellos.

- Las respuestas no siempre están en los libros. Salvo raras excepciones, los libros sobre trading son sólo para entretenerse, para formarse y para aprender. Piensa que jamás podrás operar como lo hace (o hizo en el pasado) el autor. Además, muchas veces sus ideas, conceptos o técnicas quedan obsoletos rápidamente porque el mercado es dinámico y cambia constantemente.

- Aprende a ignorar la historia. Echar la vista atrás a los acontecimientos del pasado y usar estadísticas está en el ADN evolutivo del ser humano y, por ende, en el de los traders: A muchos les encanta elaborar la historia estadística de un valor para emplearla como justificación de las subidas o bajadas del mismo. Esta idea solo te hará perder dinero y, cuanto más rápido aprendas a ignorarla, mejor. Conviene mirar al pasado para ver qué pasó entonces para tenerlo en cuenta, pero siempre pensando que las circunstancias han cambiado y que la historia no tiene porqué volver a repetirse.

- No te enamores de una acción determinada o de un activo en concreto. Muchos inversores sólo invierten en una o dos acciones porque están “enamorados” de ellas y les perdonan todos los sinsabores y amarguras que les causan porque las “aman” (y si lo piensas fríamente, eso implica perder dinero).

- Solamente importa el dinero. Esta afirmación puede parecer obvia, pero cuando muchos traders comienzan a invertir, están más interesados en demostrar lo inteligentes que son. Compran libros, software y asisten a conferencias y seminarios porque es “muy guay” eso de ser trader, pero mientras lo hacen no paran de perder dinero. Seamos sinceros, la inversión trata sólo de hacer dinero, todo lo demás es hablar por hablar. A pocos traders que ganen dinero con consistencia les verás presumir de lo buenos que son y de cuánto dinero ganan.

- Nunca abras una operación con un mal ratio pérdidas/beneficio. Cuando abres una operación debes asegurarte de que los beneficios esperados superan las pérdidas esperadas, la esperanza matemática de un sistema de trading siempre debe ser positiva.

- Jamás operes según las noticias. Si te centras en lo buenas o malas que son las noticias para abrir una operación puedes estar seguro de que perderás. Cuando una noticia llega a ti ha pasado por manos de cientos de profesionales del trading, así que esa “noticia” ya lleva horas o días descontada en el mercado. ¿Qué mejor ejemplo que los que compraron Repsol cuando descubrieron el yacimiento de Vaca Muerta con todo lo que pasó después? Algunos todavía están recuperándose de aquella “buena noticia”.

- Jamás hagas caso a los analistas. Muchas opiniones y análisis son interesados. ¿Quién no te dice a ti que no te están recomendando comprar algo porque a ellos les interesa vendértelo? Otras veces recomiendan acciones o activos porque todos los analistas los están recomendando y los gráficos parecen darles la razón… ¿Te suenan de algo Pescanova, Gowex, etc? Haz únicamente caso a aquellos analistas que hayan demostrado que se equivocan pocas veces y piensa en todo momento que aunque suelan acertar muchas veces también se equivocan en ocasiones, por lo que sólo se deben considerar como opiniones, nunca como “dogmas de fe”.

- No se te ocurra invertir sin tener un plan. Debes preparar un plan de acción. ¿Dónde vas a comprar? ¿Qué mercados operas? ¿Cómo organizo mi tiempo de análisis? ¿Mi sistema es tendencial o no? ¿Cuáles serán mis señales de entrada y de salida? Todo esto es vital, además te recomiendo que anotes todas tus operaciones en un cuadernillo para tener un registro de todo lo que haces, tanto de lo bueno como de lo malo. Aprende de las operaciones. Indica que falló o en qué acertaste y porqué. Aprende tanto de tus aciertos como de tus errores y nunca dejes de depurar el sistema.

- No tengas miedo a perder en una operación. A mucha gente le asusta tener que decir a los amigos o familia que ha perdido dinero en una operación. No tengas miedo a perder. Así es el trading. No quieras ganar cada día, ni en cada operación, ¡nadie lo hace! Piensa en el campeón del mundo de póker, no gana todas las manos, simplemente gestiona su dinero de tal forma que aunque pierda pueda seguir vivo en las partidas esperando manos mejores. Lo único que debiera importante es que, a la larga, el número de operaciones acertadas superen a las operaciones perdidas y que vayas ganando siempre más dinero del que pierdes en momentos puntuales.

Para acabar, como siempre digo, si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. Soy consciente que me he dejado muchos buenos consejos en el tintero o que algunos pueden ser discutibles. ¿Quieres colaborar con algún consejo? ¿Quieres opinar sobre alguno de mis consejos? ¿Tienes alguna idea u opinión que consideras interesante comentar? Todos los lectores de este blog estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




Las reglas que nunca te explicará tu banco

Abordamos en esta ocasión el tema de las reglas que conviene conocer pero que a tu banco no suele interesarle que conozcas.

Abordamos en esta ocasión el tema de las reglas que conviene conocer pero que a tu banco no suele interesarle que conozcas.

Existen una serie de reglas que nunca te explicarán cuando visitas el banco. Desengáñate, los bancos quieren sacarte el dinero, eres uno de sus mejores activos. Con cada cliente ganan dinero ya sea haciéndote préstamos, sableándote con comisiones de todo tipo o vendiéndote la burra con los productos más novedosos (y lucrativos para ellos) como pueden ser las famosas preferentes.

Existen toda una serie de reglas que nunca te explicarán en el banco. Voy a ponerte un ejemplo: ¿Te ha explicado alguna vez tu banco la regla del 72? Casi seguro que no, sería una buena manera de perder clientes.

¿Por qué no explican esas reglas? Muy sencillo: les interesa que tu cultura financiera sea cero o lo más baja y elemental posible.

¿Sabes, por ejemplo, que cuando te ofrecen un 2% por abrir un depósito durante un año ellos utilizan tu dinero para hacer préstamos al, también por ejemplo, 15%? Pero la cosa no acaba ahí, ellos ganan un 13% con esa operación sin contar con la multiplicación del dinero. Del 15% que ellos ganan, te dan a ti un 2% y ellos ganan un 13%. Como ves es un negocio redondo, pero para ellos.

¿Qué tal es el negocio para ti si te dan un 2%? Piensa que de ese 2% que ganas tienes que pagar impuestos con lo que, en realidad, ganas menos del 2%. Pero además piensa en la inflación que suele rondar un 3% anual. Te pagan un 2% de intereses menos impuestos y pierdes un 3% por la inflación… Conclusión: ¡Estás perdiendo dinero!

Ten una cosa muy clara cuando contrates un depósito: cualquier rentabilidad por debajo del 4% anual equivale a perder dinero. ¿Por qué? Muy sencillo. En impuestos pagarás aproximadamente un 1% y la inflación se llevará cerca del 3%. Si sumas 1 más 3 te sale un 4% de perdidas y como te pagan un 4% anual más o menos sales comido por servido y a final de año tendrás el mismo dinero.

Una vez hecha esta introducción, voy a enumerarte las principales reglas que debes conocer y que nunca te explicarán en tu banco:

1. La regla del 72.

¿Cuánto tiempo necesitarás para duplicar tu dinero invertido?

Se trata de un modo muy simple de calcular aproximadamente cuanto tiempo necesita un capital para duplicarse. Es tan sencillo como dividir el número 72 por el tipo de interés que obtenemos por nuestro dinero. La unidad de tiempo que utilicemos para la tasa de rentabilidad será la que apliquemos al resultado.

Basta con dividir el número 72 entre la rentabilidad deseada o esperada y nos dará los años que tardaremos en alcanzar nuestro objetivo. Es decir, si esperamos obtener un 10% anual por nuestras inversiones, el tiempo que tardaremos en duplicar nuestro dinero invertido sería de 7,2 años.

Si lo nuestro son los depósitos a plazo fijo al 5% TAE, tardaríamos en convertir 10.000€ en 20.000€ (72/5 = 14,4)… 14,4 años.

Otros ejemplos:

Si obtenemos un 4 % anual (72 / 4 = 18) Nuestros ahorros tardarán 18 años en duplicarse.

Si obtenemos un 12 % anual (72 / 12 = 6) Nuestros ahorros tardarán 6 años en duplicarse.

Si obtenemos un 8 % mensual (72 / 8 = 9) Nuestros ahorros tardarán 9 meses en duplicarse.

Es importante darse cuenta que, en una inversión a largo plazo, el doble de rentabilidad no significa el doble de intereses, sino muchísimo más.

La regla del 72 puede usarse también a la inversa, para calcular qué tipo de interés necesitaríamos para duplicar nuestro capital en un período de tiempo deseado.

Por ejemplo, si quiero duplicar mis ahorros en 10 años:

(72 / 10 = 7,2) Necesitaré una rentabilidad superior al 7% anual, concretamente un 7,2% anual.

Si te gusta operar en bolsa y de promedio le sueles sacar un 12% a cada operación sabes que aproximadamente cada seis operaciones habrás duplicado tu dinero. Como ves la regla del 72 es muy útil y conviene conocerla.

Por supuesto, este sencillo cálculo no tiene en cuenta los impuestos inherentes a cualquier inversión ni la subida del nivel de precios o la inflación.

Recordemos que la inflación afecta negativamente a la rentabilidad que obtenemos, de manera que para obtener la rentabilidad real que supone para nuestro bolsillo una inversión, deberíamos restar a la tasa de rentabilidad el IPC o inflación correspondiente.

Está claro que las entidades bancarias no educan a sus clientes financieramente, si fuera así, nadie contrataría un depósito al 4% anual, puesto que la rentabilidad final es cero o puede ser incluso negativa, si tenemos en cuenta los impuestos y la inflación.

2. La regla del 115.

Si por el contrario, lo que quieres es triplicar tu inversión, lo que hacemos es coger el número 115 y lo dividimos entre el rendimiento esperado. Si esperamos tener un 10% anual, tardaríamos en triplicar nuestro dinero 11,5 años. Si nuestra plusvalía esperada es de un 5% anual, tardaríamos en triplicar nuestro dinero 23 años.

3. La regla del 70.

Esta regla es muy útil para saber cuánto tardará la propia inflación en reducir a la mitad nuestro dinero. Con la inflación, 1 euro o 1 dólar hoy, dentro de un tiempo tendrá un valor de 50 céntimos o 50 centavos. Basta con dividir el número 70 entre la tasa de inflación esperada. Si esperamos que la inflación crezca a un ritmo de un 3% anual, dividimos 70 entre 3 y nos daría 23,3. En 23 años solo nos quedará la mitad del dinero a no ser que sigamos ahorrando e inyectando nuevo capital y buscando sacar rentabilidades que incrementen el capital. Conviene, como mínimo, sacar un 5 o 6% anual, para que después de pagar impuestos y teniendo en cuenta la inflación estemos seguros de no perder dinero.

Mucha gente, sin cultura financiera y que no se fía de los bancos prefiere meter el dinero bajo el colchón. ¿Hacen bien? Yo creo que no. Si meten 10.000€ debajo del colchón y no los invierten, dentro de 23 años, sería como si tuvieran 5.000€ únicamente.

Obviamente, a las reglas enumeradas anteriormente hay que aplicarles esta regla para hacerlas más reales y exactas.

4. Regla del número 2.

¿Cuánto vale una hora de tu tiempo realmente?

Esta regla es ideal para saber si necesitamos dedicar más horas extra. En la inmensa mayoría de los casos, una vez se calcula esta cifra, nos encontramos con algo verdaderamente deprimente, por lo que debemos rentabilizar al máximo las horas que trabajamos y tratar, por todos los medios, de obtener otros ingresos, aunque sean de otro tipo (ingresos pasivos).

Para aplicar esta regla, cogemos nuestro sueldo anual, quitamos las 3 últimas cifras y dividimos entre 2. La cifra resultante es lo que ganamos por hora (suponiendo una jornada de 40 horas semanales). Es decir, si ganamos 40.000€ anuales, quitamos los 3 ceros y dividimos entre 2. Ganamos 20€ por hora de trabajo. Si por el contrario, nuestro sueldo es de 15.000€ al año, ganaríamos 7,5€ por hora.

El gran problema que tenemos casi todos es que no sacamos las cuentas reales. Muchos trabajamos más de 40 horas a la semana a las que hay que sumar el tiempo de ida y vuelta del trabajo, descontar de nuestro sueldo anual los gastos de transporte, etc. Al final un alto porcentaje de la población gana una media de 3 euros por hora, y claro, así nadie se hace rico. Si tus ingresos por hora son bajos, te recomiendo desesperadamente que busques conseguir todos los ingresos pasivos que puedas para vivir lo más desahogadamente posible.

5. Regla del número 120.

También se la conoce como la regla de oro de las finanzas personales. Esta regla es utilizada por los mejores asesores financieros de todo el mundo, y nos indica según la edad, la cantidad de dinero que conviene tener invertida en acciones y cuánto conviene tener invertido en renta fija. Es una regla muy fácil de aplicar, basta restar tu edad al número 120. El resultado es el porcentaje de capital que debes destinar a renta variable.

Por ejemplo, si tienes 50 años, la cantidad que debes tener en renta variable (acciones) sería de un 70% y el otro 30% debieras tenerlo invertido en renta fija. Curiosamente, si tienes 20 años, la cantidad que debes tener en acciones sería de un 100% según esta regla. Ello se debe a que cuando una persona es joven, es cuando debe asumir más riesgos con respecto a las inversiones, ya que en caso de fallar, se da por hecho de que tendrá tiempo de recuperarse y aprender. Por el contrario, si eres abuelo, te conviene tener casi todo el dinero invertido en renta fija porque mejor es ganar un 2 o 3% al año que perderlo todo invirtiendo en renta variable. Piensa que, por mucho que nos duela, cuando nos hacemos mayores ya no tenemos las oportunidades de recuperarnos económicamente como cuando éramos jóvenes.

Afortunadamente la experiencia y la sabiduría que nos da la edad, y una buena cultura financiera nos ayudan a superar obstáculos que no nos importaría haber tenido que superar cuando éramos jóvenes.

6. Regla del banco no es tu amigo.

Te lo decía al principio, pero te lo repito ahora, el banco no es tu amigo. Piensa que cualquier cosa que te ofrezcan te la ofrecen porque les interesa ofrecértela. El negocio del banco es ganar dinero para ellos, no regalarte dinero a ti por tu cara bonita.

7. Última regla, y fundamental: Edúcate financieramente hablando.

La mejor forma de ganar dinero y no perderlo es tener la máxima educación financiera posible. Así aprenderás a saber en todo momento lo que te conviene. No te lances a invertir a loco sin saber en lo que inviertes. Estudia, aprende, analiza, sé crítico al leer información económica, no te fíes de nadie en los negocios, aprende a echar cuentas teniendo en cuenta todas las variables, estudia muy bien nuevos productos antes de invertir en ellos (futuros, materias primas, forex, fondos de inversión, depósitos, etc.) No te apalanques si tienes la más mínima duda, etc.

Solo con educación financiera podrás, si no hacerte rico, al menos crearte un colchoncito financiero que te permita vivir mejor y con menos preocupaciones. Nunca dejes de aprender, cada hora que dediques a educarte financieramente será como meter dinero en tu bolsillo y, a la larga, tu rentabilidad subirá como la espuma. Sin educación financiera, puedes tener suerte, pero lo más seguro será que acabes perdiendo. Aprender es como correr una carrera de fondo, al principio los más rápidos te pasan como balas, pero a medida que vas aprendiendo y va desarrollándose la carrera, empezarás a pasar a corredores que se han quedado en la cuneta y que han perdido todos sus ahorros por no haberse sabido formar financieramente y no haber tenido paciencia y resistencia para llegar a la meta.

Espero que estas reglas te sean de utilidad. Si conoces alguna otra regla que me haya dejado en el tintero no dudes en compartirla con todos nosotros.




¿Podemos mejorar el método Twinvest?

A priori, un Twinvest que vende y reinvierte beneficios y cuyo código twinvest esté basado en los precios máximos y mínimos de 52 semanas parece darnos el máximo beneficio, por lo que son dos mejoras imprescindibles respecto al Sistema Twinvest original.

A priori, un Twinvest que vende y reinvierte beneficios y cuyo código twinvest esté basado en los precios máximos y mínimos de 52 semanas parece darnos el máximo beneficio, por lo que son dos mejoras imprescindibles respecto al Sistema Twinvest original.

A grandes rasgos, por si no lo sabes, el método Twinvest es un sistema automático de inversión ideado por Robert Lichello para personas que no disponen de un elevado capital para invertir, pero tienen la capacidad de hacer pequeñas aportaciones (bien sean semanales, mensuales, trimestrales, semestrales, anuales, etc.).

El sistema Twinvest es un poco complicado por lo que conviene crearse un archivo Excel que nos automatice los cálculos de forma que sólo sea necesario poner los datos iniciales de configuración e ir poniendo el precio correspondiente para que el Excel se encargue de hacer todos los tediosos cálculos.

El sistema está indicado especialmente para invertir en fondos de inversión porque sin grandes capitales las comisiones de las acciones se comerían todo el beneficio. Pero si se desea y se dispone de capital el método funciona perfectamente con acciones porque al realizar compras grandes, las comisiones dejan de ser significativas.

Con pequeñas cantidades, es un buen método para personas que quieren invertir en bolsa pero no disponen de grandes capitales siempre y cuando las compras sean a largo plazo, porque en ese caso los dividendos van compensando con creces las comisiones pagadas a lo largo de los años.

El método Twinvest es perfecto para alguien con un horizonte temporal no menor de 5-10 años y funciona mucho mejor cuanto más lo mantengamos en el tiempo. Por lo tanto, es un método que funciona a largo plazo.

A diferencia del sistema DCA (dollar cost averaging), el método Twinvest compra menos cantidad cuando el precio está más caro, lo que es bueno, y compra más cuando el precio está más barato, lo que es mejor todavía. Falla un poco en épocas laterales y en las que le sigue una tendencia alcista, pero es bueno para mercados volátiles (en los que fluctúan mucho los precios).

Lo bueno del método Twinvest es que obtiene mejores beneficios cuanto más fluctúe el precio en el tiempo, es decir, mejor cuanto más volátil sea el precio de la participación del fondo o cuanto más varíe el precio de la acción si lo usamos con acciones. Lo que realmente hace este sistema es comprar más participaciones del fondo cuando éstas están más baratas y comprar menos cuanto más caras están, de ahí la importancia del código Twinvest que se utiliza en el método.

El importe mínimo a invertir todos los meses es la propia puerta de salida del método. Es decir, si en algún momento los cálculos del sistema te indican que debes invertir menos de dicho importe mínimo, querrá decir que tu inversión se ha triplicado, por lo que debes proceder a vender tus participaciones o acciones de inmediato y recuperar los beneficios.

Si deseas conocer como funciona el Sistema Twinvest y aprender un poco más sobre él, te invito a leer mi anterior entrada en este blog (pincha en este enlace).

¿Podemos mejorar el Sistema Twinvest?

Y ahora viene la gran pregunta: ¿Podemos mejorar el Sistema Twinvest?

Efectivamente, se puede. Vamos a ver algunas posibilidades.

Twinvest Plus: Twinvest que vende y reinvierte beneficios

Los principales problemas del Twinvest son por un lado que no vende nunca, con lo que dejamos de aprovechar los beneficios cuando el sistema lleva ganancias y, por otro lado, que conforme pasa el tiempo cada vez vamos invirtiendo menos dinero y vamos dejando más dinero en la cuenta remunerada, con lo que apenas obtenemos rentabilidad. Dicho de otro modo, los beneficios totales van decayendo aunque acabemos por salirnos al triplicar el capital.

Resulta obvio que si mejoramos el sistema para que venda cuando llevamos un determinado porcentaje de ganancias podríamos volver a empezar a utilizar el sistema pero con la posibilidad de reinvertir los beneficios, con lo que las ganancias futuras se disparan por los beneficios del interés compuesto.

El sistema Twinvest tradicional no vende hasta que no hemos triplicado el capital mientras que si vendiéramos cuando llevamos beneficios y volviéramos a empezar llegaríamos mucho más rápido a triplicar ese capital, por lo que está claro que la primera modificación del Twinvest es hacer que nos dé una orden de venta de acciones o de participaciones cuando alcancemos un porcentaje que nos marquemos.

Te lo explico con un ejemplo: invirtiendo 100 euros mensuales durante 10 meses y usando el Twinvest hemos llegado a tener 1100 euros. Como hemos invertido 100×10= 1000 y tenemos 1100 llevamos ganado un 10%. Si no vendemos no sacamos rentabilidad a ese dinero ganado, pero si vendemos, podríamos empezar el Twinvest de nuevo invirtiendo 110 euros mensuales en vez de los 100 iniciales. Es como utilizar el interés compuesto en el que, cuanto más inviertes, más ganas.

Twinvest MaxMin: Twinvest basado en los precios máximos y mínimos de 52 semanas

A lo largo del año (52 semanas) los precios pueden oscilar mucho. Tendría poco sentido comprar cuando los precios están en máximos por lo que debiéramos dedicar la mayor cantidad de dinero posible a comprar en mínimos anuales. ¿No sería bueno calcular el código twinvest en función de los precios máximos y mínimos de esas 52 semanas?

Modificando el código twinvest según vaya moviéndose el precio nos aseguramos de realizar las mejores inversiones a precios bajos e invertir lo menos posible cuando los precios están disparados en máximos anuales. Al subir el precio el código twinvest se hace mayor, lo que nos lleva a invertir menos y viceversa.

Twinvest Promedio: Twinvest basado en la media móvil o valor promedio

Es similar al twinvest basado en los precios máximos y mínimos de 52 semanas pero calculando el valor promedio para calcular el código twinvest en vez de máximos y mínimos.

Esta modificación va calculando el valor promedio y el código twinvest se va modificando en consecuencia de forma que se invierte menos cuando el promedio sube y viceversa.

Twinvest combo: Twinvest basado en la combinación de máximos y mínimos y valor promedio

El twinvest basado en máximos y mínimos anuales tiene unas ventajas mientras que el twinvest basado en el valor promedio tiene otras ventajas. ¿Os imagináis combinar las ventajas de ambos sistemas? Sin duda, en la mayoría de los casos, sería más beneficioso que usando cualquiera de los sistemas por separado porque se afina muchísimo más la compra. En este caso el código twinvest se iría recalculando tanto en función del promedio como de los máximos y mínimos anuales.

¿Comparamos las mejoras?

La mejor forma de ver si un sistema funciona mejor o peor es compararlo con los demás sistemas utilizando idénticos datos en todos los sistemas para ver cuál funciona mejor.

Para hacer nuestra comparativa supondremos que invertimos en un fondo de inversión para no tener que considerar las comisiones de compra-venta de acciones. Vamos a suponer también que a lo largo de cada año el valor de la participación oscila mes a mes como sigue 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 9, 8, 7, 6 y 5 euros. Para las distintas versiones del Twinvest, todos los meses invertimos 100 euros de los que inicialmente se invertirá el 75% y se dejará el 25% restante en efectivo. En el sistema DCA se invertirán los 100 euros en su totalidad pues así funciona el DCA. Suponiendo que todos esos datos son iguales año tras año durante 10 años. ¿Qué sistema funciona mejor? Vamos a verlo.

Utilizando el método DCA (dollar cost averaging), invirtiendo 100 euros fijos mensuales tendríamos invertidos 12.000 euros y tendríamos 1.841,3 participaciones compradas a un precio medio de 6,52 euros y el valor final del fondo sería de 9.206,35 euros.

Habríamos perdido dinero. Ojo que no digo que DCA sea malo, sino sólo que con esos datos utilizados para comparar habríamos perdido dinero.

Utilizando el Twinvest original o tradicional sin ninguna modificación, tendríamos invertidos 12000 euros y tendríamos 914,44 participaciones compradas a un precio medio de 6,04 euros y dispondríamos de un efectivo de 6.476,19 euros, con lo que el valor de nuestra cartera sería de 11.048,39 euros.

También habríamos perdido dinero pero menos que con DCA para esos datos concretos. La diferencia con el DCA es que tendríamos menos participaciones y más efectivo, por lo que si compramos acciones en vez de invertir en fondos, el DCA nos daría seguramente mejores resultados que el twinvest por los dividendos, ya que cobraríamos más del doble de dividendos a lo largo de los diez años.

Tampoco digo que el Twinvest tradicional sea malo, simplemente que para esos datos habríamos perdido algo de dinero aunque menos que con DCA.

Para poder seguir haciendo la comparativa, llegados a este punto y a consecuencia de las modificaciones realizadas en el sistema Twinvest, tenemos otros dos datos variables que debemos fijar para poder comparar todas las restantes mejoras. Cuando el Twinvest nos dé señal de invertir, invertiremos solamente el 30% del efectivo disponible como máximo y, además, la señal de venta de participaciones se dará cuando vayamos ganando un 50%.

Utilizando el Twinvest Plus, es decir vendiendo y reinvirtiendo beneficios, diez años después tendremos invertidos 12000 euros. Tendremos 9.612,04 participaciones con un coste medio de 6,72 euros y dispondremos de 59.545,55 euros de efectivo y el valor de nuestra cartera será de 107.605,74 euros. Vemos que la mejora respecto al Twinvest tradicional es espectacular, por lo que seguramente será buena también con otros datos. Por dicho motivo, a todas las restantes mejoras le añadimos la opción de vender que no tiene el Twinvest original.

Utilizando el Twinvest MaxMin, basado en los precios máximos y mínimos de 52 semanas tenemos invertidos 12000 euros igual que todos los demás. Pero con las modificaciones, tendremos 24.263,33 participaciones compradas a un precio promedio de 6,91 euros y 58.254,5 euros de efectivo, por lo que el valor total de nuestra cartera será de 179.571,22 euros.

Utilizando el Twinvest Promedio, basado en la media móvil o valor promedio, tendremos también una inversión de 12000 euros. Con las modificaciones, tendremos 4697,95 participaciones compradas a un precio medio de 6,73 y un efectivo de 319,98 euros, con lo que el valor total de nuestra cartera será de 23809,74 euros.

Utilizando el Twinvest combo, basado en la mezcla de la combinación de máximos y mínimos y el valor promedio, tendremos igualmente 12000 euros invertidos. Con las modificaciones, tendremos 24.242,69 participaciones compradas a un precio medio de 6,91 euros y un efectivo de 58.204,93 euros, con lo que el valor total de nuestra cartera será de 179.418,40 euros.

Utilizando el Sistema Syncrovest (del que también he hablado en este blog), con 12000 euros invertidos, tendríamos 22.407,58 participaciones a un coste medio de 6,59 euros y 63.983,52 euros en efectivo, con lo que el valor total de la cartera sería de 176.021,44 euros.

Para que no haya lugar a errores diré que los datos han sido elegidos totalmente de forma aleatoria y no se trata de datos elegidos ex-profeso para que alguna de las variantes del Twinvest dé unos resultados óptimos. También advierto que otros datos darían otros resultados totalmente diferentes pues cada mejora propuesta tiene unas características a las que les vienen mejor otros valores.

Pero como algún dato había que poner para poder hacer la comparativa he elegido esos como podría haber utilizado otros. Sobre todo quiero que veáis que las modificaciones son todas buenas y que compensa tunear, modificar o perfeccionar el Sistema Twinvest para que los beneficios sean mayores.

Actualmente estoy haciendo unos archivos Excel para cada una de las mejoras del Twinvest que he propuesto así que si os suscribís al blog ya os iré avisando cuando vayan estando disponibles.

Si a alguien se le ocurre alguna otra mejora para el Sistema Twinvest le invito a comentarla con todos nosotros pues las mejoras que se me han ocurrido a mi, pese a ser buenas, podrán mejorarse con absoluta certeza y a todos nos interesa mejorar cualquier sistema para ganar dinero siempre y cuando los beneficios mejoren y aumenten con respecto al sistema original.




Plan de inversión para mileuristas

dos billetes de 500 euros

Dos billetes de 500 euros, eso es lo que gana de promedio mensualmente un mileurista. ¿Se puede invertir con tan poco dinero?

Eres mileurista, ganas alrededor de mil euros mensuales, dos billetes de 500 euros cada mes. Sé que estás jodido. Poca inversión puedes hacer ganando tan poco. Voy a darte una receta, estrategia, plan (o como quieras llamarlo) muy simple para invertir a largo plazo pero con la particularidad que está pensada para mileuristas que no pueden ahorrar grandes cantidades. Esta receta está pensada para un ahorro mensual de 50 o 100 euros. Tienes que ahorrar como mínimo un 5 o un 10% de tu sueldo. Podrá parecerte que poco puedes hacer con tan poco ahorro, pero a la larga, después de 20 o 30 años podrías estar ganando más con tu plan de inversión que con tu sueldo. Lo único que está claro es lo siguiente: Si no empiezas un plan de inversión seguirás muriéndote de asco toda tu vida y vivirás amargado a no ser que te cases con una millonaria que te mantenga. Te recuerdo, eso sí, que las millonarias salva-mileuristas y casaderas escasean.

FUNCIONAMIENTO DE LA ESTRATEGIA

A grandes rasgos funciona de esta manera: Lo primero de todo es abrirse una cuenta remunerada en algún banco que nos dé algún interés por nuestro dinero. Utilizaremos esa cuenta para tener en ella nuestra liquidez o dinero del que dispongamos.

Una vez tenemos una cuenta remunerada vamos invirtiendo todos los meses 100 euros en fondos de inversión hasta ahorrar unos 1000 o 1500 euros. En ese momento vendemos el fondo de inversión (solamente si vamos ganando dinero) y con el dinero más los 100 euros que ahorramos ese mes compramos un paquete de acciones que den dividendo. Es decir, compramos 1100 euros en acciones. El motivo de invertir también ese mes los 100 euros mensuales en acciones es que aprovechando que vamos a comprar acciones intentamos comprar todo lo posible para minorar las comisiones de compra de las acciones. Una vez compradas las acciones las dejamos quietecitas y volvemos a empezar el ahorro mensual de 100 euros nuevamente en fondos de inversión hasta conseguir otros 1000 o 1500 euros, momento en que nuevamente vendemos (recuerda, si ganamos dinero) y compramos otro paquete de acciones diferente del que ya tenemos.

Como ves, la idea es ahorrar en un fondo de inversión hasta llegar a mil euros y entonces vender el fondo y comprar acciones, pero cada vez acciones distintas. Así vamos diversificando las acciones y corremos menos riesgo, pues quizá unas bajen, pero otras subirán y se van compensando unas con otras.

Una vez que tengamos cinco tipos de acciones diferentes, ya podemos considerar que nuestra cartera está bastante diversificada y a partir de ese momento iremos comprando con los 1000 euros las primeras acciones que compramos (más los dividendos que nos hayan dado en este tiempo), luego compraremos de las segundas (más los dividendos) y así hasta acabar de nuevo el ciclo de 5 acciones y volvemos a empezar de nuevo.

Como ves, en lugar de lanzarnos directamente a comprar acciones vamos primero ahorrando en un fondo de inversión. ¿Por qué? Por que con esas cantidades de ahorro, en principio deberás olvidarte de la bolsa porque la compra-venta de acciones conlleva unas comisiones que se comerían todo tu beneficio o incluso te harían perder dinero; pero a partir de 1000 euros ya se puede plantear uno comprar acciones.

¿Porqué te recomiendo comprar acciones con buenos dividendos? Para que te beneficies de la teoría de Los perros del Dow (Dogs of the Dow) que ya he comentado en este blog.

CONSEJOS MIENTRAS ESTEMOS OPERANDO CON FONDOS

Mi propuesta es que al principio inviertas todos los meses 100 euros en fondos de inversión. Todos los meses tienes que invertir 100 euros, no vale ir invirtiendo más o menos según vayamos teniendo dinero. La cantidad mínima que tienes que respetar por encima de todo son esos 100 euros. Si algún mes puedes ahorrar más dinero, inviértelo sin duda alguna, pero jamás inviertas menos.

Si tu economía es tan penosa que no puedes invertir mensualmente más que 50 euros, pues invierte solo 50 euros, pero irás la mitad de rápido.

Vamos a suponer que ahorras 100 euros mensuales. Lo primero, y es importante, es que tienes que diversificar por si las cosas salen mal, ya sabes que recomiendan no tener todos los huevos en la misma cesta. Por ello te recomendaría invertir en dos fondos diferentes, uno de renta fija y otro de renta variable. Por ejemplo 50 euros en cada uno.

La ventaja del fondo de renta fija es que siempre suele dar rentabilidades positivas aunque sean mucho más pequeñas que las rentabilidades del fondo de renta variable (por eso nos aseguramos al menos un 50% de nuestro capital con rentabilidad positiva).

La ventaja del fondo de renta variable es que las rentabilidades suelen ser mucho mayores que la renta fija cuando la bolsa sube aunque también puedes perder dinero mientras la bolsa baja. En caso de que el fondo baje, no te preocupes, sigue ahorrando que ya se recuperará (y si sigues ahorrando sin darte cuenta irás aplicando el sistema Dollar Cost Averaging (DCA) de cuyas bondades ya te he hablado en otra entrada de este blog).

En principio lo recomendable es invertir al 50% en ambos tipos de fondos (renta fija y variable e ir haciendo DCA) aunque otra táctica que puedes utilizar es invertir los 100 euros de golpe solo en renta fija cuando la bolsa suba e invertir los 100 euros solo en renta variable cuando la bolsa baje (así también optimizamos el uso de nuestro dinero pues lo que perdemos de ir haciendo DCA en ambos fondos lo ganamos en rentabilidad).

A algunos puede parecerles un contrasentido esto que digo porque la lógica les dice que es mejor invertir en renta variable cuando la bolsa sube, pero están equivocados. Si la bolsa sube, las participaciones del fondo estarán más caras y por tanto estamos comprando caro. Por el contrario, si la bolsa baja, las participaciones serán más baratas y compraremos más participaciones. Por eso es importante operar en sentido contrario.

Una ventaja de los fondos de inversión es que podemos pasar dinero de un fondo a otro sin que nos cueste dinero y sin pagar impuestos, por lo que podríamos ir pasando del fondo de renta fija al de renta variable cuando la bolsa baje y viceversa cuando la bolsa suba.

Por último, mientras estamos operando en la parte relativa a fondos de esta estrategia, te recomiendo plantearte usar para invertir los 100 euros el sistema gad, el sistema twinvest o el sistema ferrari (que ya he comentado en este blog). A la larga suelen funcionar mucho mejor que el DCA y como buenos mileuristas querremos exprimir a tope cada euro que invirtamos.

CONSEJOS MIENTRAS ESTEMOS OPERANDO CON ACCIONES

Te recomendé comprar acciones que den buenos dividendos porque suelen ser las que más tienden a revalorizarse con el tiempo además de darnos dividendos. Mi consejo es que siempre reinviertas los dividendos porque así sacamos todo el beneficio del interés compuesto. Para ahorrarte comisiones puedes comprar acciones que tengan planes de reinversión del dividendo ya que así en lugar de darte dinero te dan más acciones sin que tengas que comprar acciones con los dividendos y pagarás menos comisiones e impuestos por ello.

Por encima de todo te aconsejo que no compres chicharros. Compra solamente acciones fuertes, con buenos resultados y con buenos dividendos.

Por ponerte un ejemplo, yo compraría algunas de las siguientes acciones: BME, Santander, Iberdrola, Repsol, Abertis, Ferrovial, Mapfre y Viscofan. Como ves no compraría más que una empresa de cada sector (un banco, una eléctrica, una petrolera, una de servicios, una aseguradora, etc.) Si por ejemplo solamente compráramos bancos y llega una crisis como la de Chipre, todos nuestro ahorros podrían irse al carajo o casi… Sin embargo, comprando acciones de diversos sectores, estamos diversificados y es más difícil que todos los sectores caigan hasta hacernos perder todos nuestros ahorros.

Si las acciones suben mucho, véndelas y deja el dinero en la cuenta remunerada mientras planificas tu próxima compra de acciones. No caigas en la tentación de comprar en cuanto tienes dinero porque es mejor esperar a que bajen un poquito para comprar. Para ello es bueno marcarte unos precios objetivo por encima de los cuales jamás comprarás y por debajo de los cuales te interesa comprar.

Intenta ir también equilibrando tu cartera de acciones. Si tienes muchas de una empresa vete comprando de otras empresas distintas para tener más o menos la misma cantidad invertida en cada una. Como en nuestro ejemplo nos hemos limitado a acciones de 5 empresas distintas, debiéramos tener un 20% del total invertido en cada una de ellas.

Al principio, sobre todo si no sabes nada de bolsa importará poco lo que compres porque lo fundamental es hacerse lo antes posible con una cartera de acciones diversificada, pero con el tiempo te compensará ir aprendiendo análisis técnico para aprender cuándo comprar y cuándo vender, que acciones prometen mayores beneficios, etc.

Como al principio tendremos pocas acciones, no te recomiendo usar los sistemas gad, twinvest o ferrari porque no merecen la pena para tan pocas acciones y porque las comisiones se comerían todos los beneficios. Es mejor utilizar DCA para ir comprando más cuando la bolsa baje y comprar menos cuando la bolsa suba.

CONSEJOS MIENTRAS OPERAMOS CON LA CUENTA REMUNERADA

Te recomendaba lo primero de todo abrir una cuenta remunerada en algún banco que nos dé algún interés por nuestro dinero, aunque sólo sea un 1 o un 2%. Recuerda que es donde tendremos nuestra liquidez o dinero del que dispongamos. Aunque normalmente habrá en ella cantidades pequeñas algún dinero nos rentará en intereses aunque solo sean unos céntimos mensuales (y recuerda que estamos en todo momento tratando de exprimir al máximo nuestro dinero). En esa cuenta iremos dejando el dinero que nos sobre mientras operamos con fondos y utilizamos el GAD, el Twinvest o el Sistema Ferrari. También dejaremos en ella los dividendos que vayamos obteniendo con nuestras acciones hasta que consigamos un nuevo paquete de dinero para comprar acciones. Todo el dinero que tengamos allí nos irá dando unos intereses mensuales que a la larga pueden suponer bastante dinero inyectado en nuestro plan de inversión.

Cuando vayamos a comprar acciones conviene utilizar toda la liquidez que tengamos en ese momento en la cuenta remunerada para poder comprar más acciones y que las comisiones de compra de acciones supongan lo mínimo posible para nuestra inversión.




Ideas para protegernos de un corralito

El riesgo de un corralito en España, pese a ser poco probable, cada vez atemoriza a más ahorradores.

El riesgo de un corralito en España, pese a ser poco probable, cada vez atemoriza a más ahorradores.

Siempre intento ser responsable cuando escribo en el blog y procuro pensarme mucho las entradas y lo que voy a decir y cómo voy a decirlo porque hay gente que se toma las palabras escritas como información fiable y decide en base a ella. Hoy he decidido hacerme eco de los temores al corralito y aportar algunas ideas para proteger nuestros ahorros y, sobre todo, analizar los pros y los contras de cada decisión.

Basta con observar el número de consultas registradas por Google en las que se incluye el término “corralito” a lo largo de las últimas semanas en España. La conclusión es obvia: Estamos acojonados y, después de lo de que está pasando con Chipre, añadiría que con razón.

A ello se le une que en fechas relativamente recientes se admitió oficialmente el riesgo de ruptura de la actual zona euro. La incertidumbre se ha apoderado de un creciente número de ahorradores, temerosos de que esta posibilidad pueda llegar a materializarse. No en vano, la salida del euro conllevaría, muy posiblemente, a decretar algún tipo de corralito financiero para proceder a la conversión de los depósitos a una nueva moneda, ya sea un euro débil (por ser menos países) o la vuelta a las respectivas divisas nacionales según los estudios elaborados al respecto.

Hay mucha gente preocupada en la actualidad porque la economía se está haciendo muy compleja y como la educación financiera es más bien poca en España muchas personas están muy perdidas y, lo que es peor, no saben por donde tirar.

La cosa se agrava por momentos: tenemos el escándalo y perdidas que han causado las famosas preferentes, las caídas de las acciones de Banco de Valencia y de Bankia, la burbuja inmobiliaria se ha pinchado y muchos pisos han perdido más de un 50% de su valor, en Europa el deporte parece ser rescatar países y rescatar bancos, los depósitos ya no están tan asegurados como pensábamos, etc. Proteger nuestros ahorros y evitar que nos los roben poco menos que se está convirtiendo en un deporte de alto riesgo.

Voy a intentar responder a la pregunta del millón: ¿Qué podemos hacer para proteger nuestros ahorros? Como soy consciente que esa pregunta no tiene una respuesta clara, por lo menos daré algunas ideas para proteger nuestros ahorros o, al menos, minimizar las pérdidas.

Lo primero de todo es echar cuentas de todo el dinero que tenemos y diversificarlo lo máximo posible. Todo el mundo dice que al invertir hay que diversificar, pero más importante todavía es diversificar para proteger nuestros ahorros y no tenerlos todos en la misma cesta.

Imaginemos que tengo un millón de euros (¡que más quisiera yo que tenerlos!) ahorrados con duro esfuerzo, deslomándome a trabajar toda mi vida, habiéndome privado de todo tipo de cosas y que ahora veo en peligro. ¿Qué hago para no perder ese millón o al menos perder lo mínimo posible?

Lo más obvio y elemental es dividirlo por ejemplo en diez partes y diversificar cada una de esas partes en diversas inversiones. Por ejemplo, destinaría cien mil euros a comprar oro, otros cien mil a comprar acciones extranjeras, otros cien mil a comprar divisas diferentes al euro, otros cien mil los metería bajo el colchón, etc.

Así, por lo menos me aseguro que estoy diversificado. El oro puede bajar, me pueden robar los que he guardado bajo el colchón, las divisas pueden caer en picado, etc., pero sería rarísimo que todo ocurriera de golpe. Lo normal sería que unas decisiones incrementaran mis ahorros y otras los disminuyeran, así que al final saldría poco más o menos comido por servido. Así que ya lo sabes, lo primero de todo: diversifica todo lo que puedas.

Lo primero de todo sería meter cada una de esas diez partes en diferentes bancos mientras voy pensando que hago con cada una de esas partes. Como se supone que hasta 100.000 euros los depósitos están garantizados para cada titular en principio ya estoy jugando al despiste mientras pienso que hago con cada una de esas partes.

Mi primera opción sería llevarme algunos euros a casa por si las moscas. Llegados a este punto, mucha gente pensará que lo más práctico sería llevarse a casa todos los euros y meterlos bajo el colchón. Dejando de lado el riesgo de que puedan robárnoslos, la verdad es que la principal duda que tenemos es saber qué coño va a pasar con el euro. En el escenario de descomposición de la zona euro, no sabemos si el euro como divisa va a sobrevivir, si algunos países lo mantendrán o si cada uno volverá a su moneda original. En este último caso te quedarías con unos billetes en euros que probablemente sólo podrías darles valor cambiándolos en los bancos centrales al tipo de cambio oficial fijado por las autoridades. Pero piensa también que sería muy razonable tener algunos euros en casa para tener cubiertas las compras de dos o tres meses en cuanto a necesidades básicas se refiere. Si en España hay un corralito, no nos dejarán sacar el dinero de los bancos o nos limitarán la retirada de efectivo de los cajeros. Además, seguramente no nos admitan que paguemos las cosas con tarjeta, así que sería bueno tener dinero para aguantar un par de meses como mínimo.

Una segunda opción con otra de nuestras partes sería comprar lingotes de oro de poco peso, unos 10gr (aunque es una opción algo más cara por los costes de transacción). En todos los casos, en caso de no producirse el corralito entramos en riesgos de tipo de cambio o de caída del valor del oro. Así que tomar esta decisión es una apuesta muy personal, pero no creo que el oro caiga de golpe y si tenemos varios pequeños lingotes podremos ir vendiéndolos para ir satisfaciendo las necesidades básicas. Si somos extremadamente ricos tampoco estaría mal comprar algunos diamantes porque el oro o la plata podrían bajar, pero los diamantes es muchísimo más difícil que bajen porque hay pocos.

Una tercera posibilidad con otra de nuestras partes de la tarta, sería abrir una cuenta en el extranjero. Podemos aprovechar un viaje para hacerlo y abrir una cuenta directamente. Sin embargo ya puestos a buscar seguridad, puestos a abrir una cuenta, yo la abriría en algún país que no pertenezca a la Unión Europea, tipo Suiza o Andorra. Puestos a hacer corralitos, sería bastante fácil que los gobiernos de la UE se pusieran de acuerdo en “congelar” los fondos de los no residentes españoles en países de la UE así que mejor llevar el dinero al extranjero. Si no tenemos dinero para viajar tan lejos, siempre nos quedará el consuelo de abrir una cuenta en Andorra o Gibraltar.

Una cuarta opción, que además es relativamente sencilla y poco costosa, es invertir el dinero en un fondo de inversión (monetario preferiblemente) o simplemente en acciones. Aquí es importante una cosa, que tanto los fondos como las acciones que compréis no estén domiciliados en España. Lo ideal sería que estuvieran domiciliados en USA o Suiza. Tenemos miles de opciones donde escoger, desde fondos de inversión monetarios, ETF de todos los colores o empresas “relativamente estables” como Coca Cola. La principal ventaja es que sólo tenemos que tener una cuenta de valores en un banco o broker, da igual que sea español o no, y sentados desde nuestra casa compramos los activos.

El único problema que podemos tener es que al vender nuestras acciones o las participaciones del fondo, nos apliquen un tipo de cambio oficial a la divisa. En el peor de los casos, si España se fuera totalmente a la mierda, siempre podemos irnos vivir a otro país, abrir una cuenta y pedir el traslado y reembolso de esos fondos o acciones a la nueva cuenta.

Otra quinta opción, no tan beneficiosa, pero menos compleja, para asegurarnos que no vamos a perder poder adquisitivo, sería la opción de dedicar una parte de los ahorros a liquidar deudas. Si tienes préstamos o hipotecas puedes plantearte cancelar anticipadamente parte del préstamo o de la hipoteca. Así al menos nos aseguramos que si pasamos a la peseta no vamos a tener dolores de cabeza con problemas de conversión a diferentes tipos de cambio de activos y pasivos como pasó en argentina, entendiendo que si se produce un corralito en España lo más probable es que sea debido a que hemos salido del euro. Además, si nos retienen parte de los ahorros, el préstamo o la hipoteca seguirán ahí en forma de espada de Damocles pero reforzada porque tendremos menos ahorros y las mismas deudas. Todo lo que nos hayamos quitado de deudas será dinero que no nos quitará el gobierno (y además se vive mejor sin deudas).

Una sexta opción sería comprar acciones de empresas españolas. Estaríamos salvaguardados directamente porque seríamos partícipes de empresas. Pero ojo, si hubiera corralito o salida del Euro, las empresas españolas sufrirían muchísimo y sobretodo sus cotizaciones. Yo sólo me plantearía comprar acciones españolas que den buenos dividendos (tipo Bolsas y Mercados) porque por mucho que bajaran de valor, al menos los dividendos me resarcirían un poco de las pérdidas; aunque, desde luego, seria preferible comprar acciones de empresas que coticen y tengan la razón social fuera de España como, por ejemplo, Nestlé, Novartis, Roche, CocaCola, Pfizer o Msd, que cotizan en la bolsa suiza y la norteamericana.

Una séptima posibilidad sería sacar parte del dinero del banco en divisas distintas de euro (francos suizos, coronas noruegas, yenes, etc.) y guardarlo debajo del colchón. Cuantas más divisas diferentes mejor y preferiblemente ningún dólar porque la economía estadounidense también puede estallar cualquier día.

Una octava opción sería volver a los viejos tiempos. La mejor inversión actualmente es invertir en una casa de pueblo con tierras de labranza. Si hay un corralito casi volveremos a los tiempos de después de la guerra. Recordemos que los únicos que no pasaban hambre eran los que tenían jamón y chorizo y algunos sacos de trigo y patatas con un pequeño huerto. Ni los billetes ni el oro nos darán de comer. La vida en los pueblos es muy barata y, como seguramente acabemos todos quedando en el paro, nos vendría muy bien una casita en el pueblo y unas tierras para poner cuatro cerdos y algunas gallinas y un huerto y practicar la vida autosuficiente, mucho más sana y natural. Además, como parados forzosos, tendremos un sitio barato para ir a veranear.

Una novena opción sería invertir otra parte de nuestros ahorros en bitcoins. Nadie sabe como evolucionará el bitcoin aunque no ha dejado de subir de precio y tiene la inmensa ventaja de que es una moneda descentralizada que ningún país puede controlar. Muchas personas viendo la que se avecina han empezado a apostar por los bitcoins y en muchos sitios ya se puede comprar con bitcoins y los aceptan igual que cualquier otra moneda de curso legal. En estos tiempos inciertos que nos está tocando vivir no es nada tonto plantearse invertir unos cuantos euros en bitcoins (de los que ya he hablado en este blog).

Una décima posibilidad sería que me hicieras una donación a través de paypal para ayudarme a sufragar este blog. Como si hay un corralito lo más seguro es que todos perdamos mucha pasta, da por perdido un poco de dinero y dónamelo a través del botón de donaciones que tengo instalado en el blog. Así al menos te aseguras que me quedarán ganas de seguir escribiéndote y pueda seguir dándote en el futuro ideas para que protejas tus ahorros.

Por último y como última posibilidad, y recuerda que también hablo muchas veces de estafas en este blog, siempre nos queda la posibilidad de perfeccionar nuestro acento argentino. El corralito será un escenario nuevo e inesperado para los españoles, necesitarán alguien que les oriente, algún gurú experimentado. Ahí aparecerás tú, el profeta argentino, casi un dios ante sus ojos. Dirás a la gente que ya sufriste un corralito “en tu país”, que es una situación extrema de la cual es posible salir adelante, siempre y cuando sigan tus consejos (pasando primero por caja, eso sí). A poco que te lo curres verás cuan rentable puede ser la profesión de auxiliador de acorralados por los corralitos.

Y poco más te puedo contar, espero haberte dado ideas por si se diera el caso de un corralito en España. Personalmente dudo que lo haya, aunque cuando los políticos nos dicen que “en España es imposible que ocurra algo así” lo más sano es echarse a temblar y prepararse por lo que nos pueda traer el futuro, así que si tienes ideas y comentarios que aportar no te cortes lo más mínimo, estaremos todos encantados de escucharte.




¿Análisis fundamental, técnico o racional?

Análisis racional: ese gran desconocido para la mayoría de los pequeños inversores

Análisis racional: ese gran desconocido para la mayoría de los pequeños inversores

Todos los días vemos comentarios curiosos en los foros porque mucha gente compra y vende acciones sin tener la más remota idea sobre las compañías en que invierten su dinero. El pardillo de turno lee un comentario de algún “guru” o lee a un analista que recomienda comprar y se tiran a la piscina sin mirar si la piscina está llena o si está vacía porque la están limpiando. Y claro, si la piscina está llena, lo peor que puede pasarnos es que nos demos un planchazo; pero como esté vacía, nos podemos romper los dientes, o podemos partirnos el cuello, o algo peor.

Así, en los foros vemos gente que hace preguntas ingenuas del tipo: ¿entonces voy a perderlo todo?, ¿pero no son profesionales, no recomendaban comprar?, ¿lo vendo todo o espero a ver si recupera?. Y lo peor del caso es que hacen caso al primero que opina a continuación, da igual que sea una opinión fundamentada o no, da igual que se base en análisis técnico o fundamental o se base en una teoría de las conjunciones astrales.

En el fondo la inmensa mayoría de los pequeños inversores son como una gran colmena de abejas atraídas por la miel o se sienten atraídos por la manada para no desentonar de su rígido camino, y poder sentirse cómodos y seguros en ella.

Empresas que han caído mucho, desde los 30€ hasta los 2€ actuales son una atracción incontrolable para muchos inversores que usan un razonamiento erróneo: si antes valía X y ahora valen mucho menos, está claro que ahora esta “infravalorada” (¿para qué van a preguntarse el porqué de esa grandísima bajada, verdad?). Lo contrario también es un poderoso imán, ¿cómo voy a perderme esa subida del 27% en un mes? Compro ahora mismo que algo ganaré (y justo compran cuando la subida ha terminado y el precio empieza a corregir).

Llegados a este punto nos preguntamos: ¿Cómo podemos evitar caer en esas trampas que nos tiende el mercado? ¿Cómo no quedar pillados como ha pasado a muchos con Banco de Valencia, Bankia o Pescanova por citar tres ejemplos?

Las dos respuestas, a priori, son el análisis fundamental y el análisis técnico. Son dos instrumentos que podemos utilizar en nuestro beneficio y que nos permiten jugar un poco mejor nuestras cartas. Pero tampoco son infalibles, vamos a ver el porqué.

El análisis fundamental no es perfecto, pero siempre deja pistas. Es lícito reclamar que las cuentas se presenten con total transparencia y veracidad, que los administradores se comporten éticamente, que las auditorías ejecuten su trabajo con independencia y honestidad, que los analistas sean profesionales y que los organismos de control y supervisión no estén comprados o manipulados.

Si todo lo anterior falla, lo que está fallando no es la bondad del análisis fundamental. Lo que está pasando es que estamos ante una pandilla de maleantes y eso no tiene nada que ver con el análisis fundamental o el análisis técnico.

En una cadena tan larga, con tantas personas implicadas, cualquier fallo puede mandarlo todo al garete. Las cuentas pueden haber sido trucadas o maquilladas, las auditorías pueden caer a veces en errores de todo tipo (de apreciación, de valoración, etc.), los analistas fundamentales pueden ser auténticos profesionales o ser tan novatos como el que lee sus opiniones, etc.

El análisis fundamental, de todos modos, da muchas pistas: un elevado endeudamiento, problemas de liquidez, deuda sobre ebitda, rumores relacionados con la empresa, problemas para generar caja, grado de exposición a mercados en crisis, etc.

Respecto al análisis técnico pasa un poco lo mismo, da pistas, pero tampoco son infalibles. Antes, cuando el análisis técnico era desconocido, era mucho más fiable que ahora. Antaño, un soporte o una resistencia eran eso, soportes y resistencias. Ahora solamente son posibles soportes y posibles resistencias. Como hoy en día todo el mundo sabe un poquito de análisis técnico cada vez va quedando todo más desvirtuado. Antes el precio rebotaba en una media móvil casi con seguridad, ahora, como todo el mundo sabe que tiene que rebotar ya no está tan claro que vaya a rebotar. Antes, un stop-loss era una seguridad, ahora un stop-loss ya no es una seguridad porque todos sabemos donde estarán colocados los stop-loss y podemos (o algunos pueden) barrerlos con una facilidad pasmosa. Cuando algo es de dominio público y todo el mundo puede ponerlo en práctica, deja de tener valor.

Estoy convencido que la profesión de analista técnico pronto estará obsoleta, por un lado porque todos sabremos de análisis técnico y no necesitaremos que nos digan lo que puede pasar y por otro lado por la propia evolución de las cosas. Ahora hay ordenadores que ejecutan órdenes de compra-venta a velocidades asombrosas, programas informáticos que detectan donde están colocados los stop-loss para hacerlos saltar y a continuación aprovechar las fuertes caídas para comprar y acumular, ordenadores que tienen en cuenta cien mil variables en cosa de segundos. ¿Qué analista técnico va a poder competir contra las máquinas?

No sé si habréis reflexionado sobre ello, pero ¿no os habéis percatado que cada vez más la rentabilidad y los aciertos están en hacer justo lo opuesto a lo que dice el análisis técnico?

Yo cada vez tengo más claro y estoy más convencido que la bolsa, en el fondo, es un juego de tahúres, trileros y aventureros. No hay nada más. Tenemos que tener la picardía suficiente como para no cegarnos con el análisis fundamental o con el técnico y aprender a cuestionarnos las cosas. Si somos conscientes que estamos rodeados por mentirosos, jugadores, estafadores, tiburones nos será más fácil salir con buen pie de esa jungla bursátil despiadada.

Yo propongo empezar a aplicar el análisis racional. Es otra forma más de trucar los dados a nuestro favor. El análisis fundamental y el técnico nos dan pistas, pero solamente con el análisis racional acabaremos trucando los dados al máximo a nuestro favor.

Como el término es nuevo (o al menos yo no he leído nada sobre análisis racional en ningún sitio) voy a explicar un poco en lo que creo que debe consistir el análisis racional.

El primer paso del análisis racional involucra la recolección y evaluación de datos (información). Dichos datos se pueden presentar de muchas maneras, datos de análisis fundamental, datos que facilita el análisis técnico, datos de opiniones que encontremos en los medios de comunicación, datos procedentes de rumores, etc. Todos esos datos pueden recopilarse de webs de bolsa, prensa económica, blogs, foros bursátiles, etc.

Una vez recopilados los datos, los analizaremos empleando la lógica, el sentido común, la experiencia y los iremos valorando como positivos o como negativos. Es como hacer una contabilidad de puntos positivos a favor de la inversión y puntos negativos en contra de la inversión.

El análisis racional conlleva cuestionarnos los datos, intentar comprobar su validez, contrastarlos con fuentes bien informadas, hacernos preguntas de todo tipo y desde todos los ángulos posibles. Razonarlo todo, masticarlo, dejarlo reposar un poquito, estudiar muy bien todas las variables de nuestra inversión: precios de entrada y de salida, stop-loss, beneficio deseado, riesgos, capital a invertir, rendimientos esperados, tener una estrategia correcta, etc.

Metemos todos los datos en la coctelera y los agitamos bien para hacernos una composición de lugar lo más acertada posible. Si los puntos positivos superan a los negativos, entonces invertimos. Si los puntos negativos superan por goleada a los positivos, entonces nos olvidamos de la inversión. Y si hay empate entre ambos, mejor no hacer nada y quedarnos cruzados de brazos, porque seguro que se nos han pasado algunas cosas negativas.

Dicho en otras palabras, hay que estudiar bien nuestras inversiones, analizarlas, no hacer caso de ningún consejo u opinión sin contrastarlo primero y emplear eso que yo defino como análisis racional y que solo he esbozado someramente aquí. Solamente así podremos trucar los dados a nuestro favor y salir con vida de la jungla bursátil sin haber perdido todos nuestros ahorros.

Y sobre todo, antes de tirarte a la piscina, comprueba que esté llena de agua. La salud de tu bolsillo te lo agradecerá.




Syncrovest, el sistema que bate índices y fondos

Así han evolucionado el Ibex y mi cartera de fondos

Así han evolucionado el Ibex y mi cartera de fondos

A principios del año 2012 tenía 6500 euros muertos de risa en una cartilla que no me rentaba ningún interés y decidí invertirlos en un fondo de inversión utilizando el Sistema Syncrovest. Ahora voy a mostraros los resultados de aquel experimento en mis finanzas.

Debo hacer una aclaración importante. Los datos que aporto no se corresponden exactamente con los movimientos que yo hice en el fondo, sino que se corresponden con los datos reales que tenían las participaciones del fondo en los días que se debiera haber hecho la inversión según el sistema. Yo obtuve en realidad una rentabilidad del 23,07% pero ello se debe a que yo conozco muy bien el sistema y sé cuando no aplicarlo a rajatabla para que mejore el beneficio. Por eso los datos que pongo en el análisis se corresponden con el valor real de las participaciones el día que debiera haber hecho la suscripción a efecto de que comprendáis mejor como funciona el Syncrovest.

En anteriores entradas de este blog he hablado sobre el Sistema Syncrovest, así que quizás sería conveniente que las leyeras detenidamente para comprender como funciona el sistema y sus posibilidades (al final del artículo tienes los enlaces a dichas entradas). Como el sistema es complicado, lo tengo mecanizado en una tabla Excel que me realiza todos los cálculos y me va diciendo cuanto dinero tengo que invertir o cuantas participaciones vender. Solamente tengo que configurarlo a principio de año con la cantidad a invertir y los datos fijos y, una vez hecho eso, ya solo me queda introducir el valor de la participación y dinero que voy a invertir en cada operación. El propio Excel me dice cuanto dinero invertir, cuanto dinero reservar y cuantas participaciones tengo que ir comprando o vendiendo.

A mi me gusta llamarlo Sistema Ferrari o Sistema Porsche porque de alguna manera funciona como un coche. Al arrancar vas muy despacito, pero a medida que vas metiendo marchas el coche va acelerando y cada vez vas más rápido hasta que vas a toda máquina.

Como he dicho antes, tenía 6500 euros y decidí invertirlos en paquetes de 250 euros cada quince días. En la imagen podéis ver como ha evolucionado el Ibex y como ha evolucionado mi cartera (fondo en este caso). Te invito a descargarte (descarga el PDF aquí) este archivo PDF para que puedas ver como he ido operando con el sistema, cantidades que he ido metiendo en el fondo, cantidades que he ido sacando, etc.

Las cantidades en negro son cantidades metidas en el fondo y rentabilidades positivas, mientras que las cantidades en rojo son las ventas de participaciones y las rentabilidades negativas. Creo que todas las filas y columnas se entenderán bien sin necesidad de explicación.

En concreto, he invertido en el Fondo Naranja Ibex35, que no es un fondo demasiado bueno, pero tampoco malo. Con otros fondos seguro que hubiera sacado más rentabilidad pero como conozco el Ibex, preferí invertir en un fondo que replicara un índice conocido que uno desconocido para mí.

Lo primero de todo, es preguntarse ¿qué hubiera pasado sí…? Un análisis debe ser lo más concienzudo posible. Por eso vamos a ver como estaba el Ibex cuando empecé y como está ahora.

El 2 de febrero de 2012 (día que empecé) el Ibex cerró en 8.772,30 y el 14 de febrero de 2013 (día que acaba mi análisis) el Ibex cerró a 8247,40. Como vemos el Ibex ha bajado casi 525 puntos. Salvo casos excepcionales, si hubiera invertido todo el dinero de golpe en acciones seguramente hubiera perdido ese 6,36% que ha bajado el Ibex.

En cuanto a precio de las participaciones del Fondo Naranja Ibex 35, el 2 de febrero de 2012 costaban 11,73 euros y el 14 de febrero de 2013 estaban a 11,72 euros. El valor de la participación es prácticamente el mismo, pero de todos modos, si hubiera invertido los 6500 euros de golpe hubiera perdido algo de dinero, concretamente 6 o 7 euros.

Sin embargo, utilizando el Sistema Syncrovest e invirtiendo 250 euros cada 15 días en el fondo, los 6500 euros se me han convertido en 7267,85 euros (6122,10 euros en liquidez + 1145,75 euros en participaciones). Como vemos, he obtenido un 11,81% de beneficio que equivale a 767,85 euros.

Lo miremos como lo miremos, el Sistema Syncrovest funciona muy bien. El Ibex ha bajado un 6,36%, las participaciones del fondo han bajado, poquísimo, pero han bajado, pero yo he obtenido un 11,81% de beneficio. Por eso afirmo que el Sistema Syncrovest no sólo es capaz de batir a los índices (el Ibex en este caso) sino también a los fondos (el Fondo Naranja Ibex 35).

El Sistema Syncrovest también puede utilizarse con acciones, pero en ese caso la cantidad a invertir debe ser mucho mayor por el impacto de las comisiones de compra y venta. En cualquier caso también da rentabilidad muy superior a las del mercado.

La principal ventaja del Sistema Syncrovest es que permite invertir en fondos con muy poco dinero. Si quisiéramos invertir en acciones, cualquier operación debiera ser al menos de 1000 o 2000 euros como mínimo para que las comisiones no arruinen nuestra inversión. Sin embargo, con los fondos de inversión podemos ir invirtiendo semanal, quincenal o mensualmente cantidades pequeñas. Yo hice paquetes de 250 euros quincenales, pero hubiera podido utilizar el sistema con 100 euros, o incluso 50 euros, pues los fondos permiten hacer aportaciones pequeñas de dinero y, además, no tienen las elevadísimas comisiones de compra-venta que tienen las acciones. Por ello lo recomiendo a tantos y tantos mileuristas que no tienen posibilidades económicas pero quieren ir ahorrando algo de dinero y sacarle una rentabilidad decente a largo plazo.

Otro tema muy importante a tener en cuenta es que el Sistema va gestionando nuestros ahorros y va comprando mayor número de participaciones cuanto más bajas están y compra muchas menos cuando el valor de la participación sube. En el archivo PDF que puedes analizar verás que desde el 17 de septiembre de 2012 he mantenido una liquidez media de más de 4000 euros. Podría haber ido usando esos 4000 euros para comprar acciones o para invertirlos en otros Sistemas Syncrovest paralelos y jugando a traspasar dinero de unos fondos a otros. Otra posibilidad hubiera sido, una vez tenía liquidez suficiente, empezar a invertir 500 euros quincenales en vez de los 250 euros que he invertido, con lo que las ganancias se irían multiplicando.

También debo advertiros que, como todo sistema, tiene sus riesgos y no funciona bien a corto plazo. El Sistema Syncrovest siempre funciona a largo plazo, pero a corto plazo puede dar problemas. En el PDF podéis ver que llegué a perder un 14,77% del dinero invertido el día 1 de junio de 2012 pero es lógico porque el Ibex en esa época estaba en sus mínimos anuales y hubiera perdido dinero de todos modos y daría igual que inversión hubiera hecho. Pero también es un sistema muy bueno, porque cuando a mediados de julio el Ibex volvió a coquetear con los mínimos yo ya solamente perdía un 6,07% y teniendo en cuenta que el Ibex estaba en mínimos no está pero que nada mal. En poco más de mes y medio el Sistema Syncrovest me permitió recuperar muchas pérdidas desde ese 14,77% hasta sólo el 6,07% para similares valores del Ibex.

De cualquier modo nunca estuve preocupado porque conozco el Sistema y sé que a largo plazo acaba funcionando. Además tiene la ventaja de que va administrando nuestra liquidez de una manera óptima para que nuestro beneficio sea el mayor posible pase lo que pase.

El Sistema Syncrovest es el mejor asesor financiero para invertir en fondos que puedes encontrar, otra cosa es que sigas sus consejos. El nunca te va a aconsejar que compres caro, todo lo contrario, te aconsejará, prudentemente, que vendas. Cuando el fin del mundo parece que está llegando, el Syncrovest se volverá ambicioso y te animará, incluso te gritará que compres, por que ese es el mejor momento para comprar, cuando la mayoría lo ven todo negro y venden a la desesperada.

Os dejo el PDF para que lo estudiéis y descubráis por vosotros mismos las bondades del Sistema Syncrovest y aquí tenéis los enlaces donde explico mejor como funciona el Syncrovest (aunque a mí siempre me ha gustado llamarlo Sistema Ferrari):

Introducción

¿Cómo funciona?

Ejemplo práctico

¿Demasiado complicado para ti?

Espero que la información os resulte útil y estaré encantado de responder vuestras consultas y comentarios.




Bienvenido al mundo de la bolsa

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Si estás leyendo esto seguramente será porque eres novato y quieres iniciarte en el mundo de la bolsa. Tendrás algunos ahorrillos, más o menos grandes, y quieres empezar a ganar dinero comprando y vendiendo acciones.

El primer consejo que tengo que darte es que te tires a la piscina de cabeza y compres algunas acciones. Da igual cuáles, da igual su precio, da igual lo que te cobren en comisiones, todo da igual. Lo importante es que tengas tus primeras acciones. Compra las mínimas que te permitan comprar y punto.

¿Ya las tienes? Felicidades, ¡ya eres un inversor!

No creas que es una tontería comprar unas pocas acciones. ¿Sabes la cantidad de cosas que has aprendido por el mero hecho de comprar esas acciones? Ahora sabes lo que es un broker, lo que son las comisiones, lo que son los precios de compra y sabrás otro montón de cosas con el paso del tiempo. Sabrás por ejemplo lo que es un dividendo cuando te paguen el primer dividendo, sabrás si el broker te cobra comisiones por mantener las acciones, sabrás como va variando el precio de las acciones a lo largo del tiempo, como afectan las noticias al precio de tus acciones, etc.

La mejor forma de aprender es empezar y por ello recomiendo comprar algunas acciones porque así vas adquiriendo conocimientos que, con el paso del tiempo, irán valiendo su peso en oro. Da igual que pierdas dinero con tus primeras operaciones de bolsa, cada pérdida serán lecciones que estás recibiendo gratis para no volver a perder dinero en el futuro.

El segundo paso es empezar a ver las posibilidades que te permiten tus acciones. Analiza tu inversión desde todas las ópticas que se te ocurran. Hazte preguntas como ¿a qué precio tengo que vender para obtener beneficios?, ¿no me hubiera interesado usar otro broker distinto que cobrara menos comisiones?, ¿compré a un precio alto o bajo?, ¿qué rentabilidades voy obteniendo?, ¿qué hubiera pasado si hubiera comprado otras acciones diferentes en lugar de las que tengo?, etc.

Todos hemos pasado por esos pasos que son necesarios para aprender dónde nos hemos metido y para ir aprendiendo todos los trucos, sistemas y formas de sacar rentabilidad a nuestro dinero.

Aprender lleva tiempo, generalmente entre uno y dos años a no ser que te lo tomes muy en serio y dediques todo el tiempo que puedas a formarte. Lee libros de inversión en bolsa, asiste a cursos de bolsa (hay algunos gratuitos en Internet), experimenta con cantidades pequeñas o incluso plantéate usar una plataforma virtual para aprender a operar sin perder dinero.

Pero siempre tienes que arriesgar esas primeras acciones. No te valdrá de nada comprar y vender acciones en una plataforma virtual porque no estás arriesgando dinero real y sólo obtendrás parte de los conocimientos que necesitas. “La letra con sangre entra” dice el refrán y hasta que no tengas acciones reales no ganarás ni perderás dinero real. Cada pérdida es una dolorosa lección que te enseñará a ser mejor en el futuro.

Todos comenzamos un día a interesarnos por el mundo de la Bolsa y todos hicimos más o menos lo mismo y sufrimos los mismos pasos. La mayoría empezamos a leer la prensa económica, a entrar en foros y comunidades financieras y a seguir blogs tratando de encontrar el sistema mágico que nos hiciera hacernos ricos. Pero, todos sin excepción, sentimos de repente una sensación de acojonamiento paulatino hasta llegar a una repentina autoafirmación interna que nos hizo sentirnos insignificantes ante tan infinito océano de información económica.

Llega el momento que te das cuenta que, cuanto más sabes, menos sabes en realidad. Te das cuenta que esto es como una jaula de locos donde todos creen saberlo todo y nadie sabe nada. Te percatas que los análisis técnicos la mayoría de las veces no dejan de ser especulaciones del tipo “puede subir hasta X o bajar hasta Y”. Te das cuenta que algunos te recomiendan comprar hoy y mañana dicen que hay que vender como si el día anterior no hubieran dicho nada. Aprendes que no hay “adivinos” y que nadie puede predecir lo que hará el mercado. Aprendes muchas cosas. En ese momento empiezas a ser un inversor que se puede calificar como tal. Observarás que cada vez te equivocas menos, que cada vez sabes gestionar mejor tu dinero, que cada vez inviertes mejor y con más elementos de juicio y, sobre todo, vas desarrollando tu propio sistema.

Después dejamos de gatear para dar nuestros primeros pasos en esto de la inversión, y van llegando las ideas generales, las “verdades” que lentamente nos van simplificando las ideas y ayudan a iluminar tan oscuro laberinto. Entonces se llega al punto en que todo parece estar al alcance de la mano, empezamos a creer que este mundo es perfectamente dominable y que uno ya sabe cuál es su camino para ganar en esto de la Bolsa. Y así es hasta que el elemento fundamental de nuestras vidas hace gala de su poder, el tiempo y solo él, nos enseña que aún no hemos salido ni de la casilla de salida y la triste realidad nos muestra que quizás somos más novatos que al principio.

Las malas experiencias y el ir subiendo escalones de aprendizaje y conocimientos nos hacen cuestionarnos cuanto desconocemos y lentamente sentimos un escalofrío: ¡No sólo no sabemos nada, sino que le mercado hace lo que le sale de las narices! Todo apunta a que la bolsa va a subir y de repente baja de golpe sin previo aviso; y cuando todo se pone negro y las noticias negativas se acumulan, por arte de magia la bolsa sube.

Mis consejos son los siguientes:

Nunca dejes de aprender. Sólo con un conocimiento claro, seguro y profundo podrás ganar en esto de la Bolsa. La formación es el mejor activo en el que puedes invertir tiempo y dinero.

La Bolsa es un mundo de probabilidades. Olvídate de las verdades absolutas y huye de quien diga conocerlas.

Nadie conoce qué va a suceder en la Bolsa mañana. Ni Soros, ni Warren Buffet, ni el presidente de la FED ni el del fondo monetario internacional. Posiblemente sepa más el vecino del quinto que es medio analfabeto e invierte tirando un dardo contra la hoja de cotizaciones y comprando exclusivamente las acciones que le señala la punta del dardo.

No temas tu desconocimiento. El 99% de los que invierten junto a tí en este mundo de la Bolsa, no saben mucho más que tú. Dirán saber más o afirmarán que nunca pierden dinero, te aconsejarán que compres esto o vendas aquello, pero siempre serán opiniones interesadas que no tienen porqué ser verdaderas.

Aprende de los que sepan más que tú. Pero asegúrate de entender sus mensajes y separa el grano de la paja, seleccionando solamente aquellos conocimientos que creas que te aportarán conocimientos útiles para tu estrategia.

No subestimes las cosas simples. Ganarás mucho más y más fácilmente que con cosas que son muy complejas pero poco útiles. Un error muy común es empezar a utilizar veinte indicadores distintos y llenar los gráficos de rayas, líneas de soporte y de resistencia, etc. y lo único que conseguimos es que los árboles no nos dejen ver el bosque. Suele salir más rentable usar sistemas sencillitos como pueden ser los cortes de las medias móviles o comprar solamente cuando el estocástico esté por debajo de 20 y vender cuando esté por encima de 80.

Las acciones que están de moda, que aparecen continuamente en los medios de comunicación, o de las que todo el mundo habla, no presentan en general oportunidades de inversión interesantes. Si está de moda, es muy probable que esté sobrevalorada. Las empresas sólidas que ofrecen rentabilidades elevadas a largo plazo siempre están de moda.

Jamás te fíes de los rumores. El rumor de que una compañía va a realizar una operación financiera (una adquisición, una ampliación de capital o la entrada en un nuevo mercado) no es un buen indicador de compra. En los mercados financieros y en la bolsa, la información fluye muy rápidamente y muchas veces es falsa o está sesgada. La máxima de “comprar con el rumor, vender con la noticia” debe ser aplicada con la máxima precaución y cautela.

Tampoco se te ocurra comprar acciones de empresas que hablen bien de sí mismas. Todas las compañías tratan siempre de mostrar el lado positivo de sus decisiones estratégicas y de sus operaciones financieras: adquisiciones, ampliaciones de capital, entradas en nuevos mercados. Aun asumiendo que los gestores de las compañías siempre toman aquellas decisiones que maximizan la rentabilidad de los accionistas, en ocasiones cometen errores de cálculo o incurren en riesgos elevados. Que no te vendan la moto. Analiza cada afirmación desde distintos puntos de vista, escucha las opiniones que generan las noticias y profundiza todo lo que puedas.

Diversificar es la mejor estrategia de inversión que se puede seguir. El “no poner todos los huevos en la misma cesta” es un planteamiento que beneficia a todos los inversores, ya sean profesionales o particulares, de elevado o reducido patrimonio.

La inversión en acciones de compañías cotizadas en Bolsa se caracteriza por una elevada liquidez y mayor volatilidad frente a otro tipo de inversiones, pero también por una rentabilidad potencial superior.

La Bolsa permite un elevado grado de diversificación al poder combinar compañías de diferentes sectores, diversos ámbitos geográficos y de tamaños o características diversas. Acciones de “valor”, que ofrecen una elevada rentabilidad por dividendos, pueden ser combinadas con acciones de “crecimiento”, que ofrecen rentabilidad vía incremento de cotización.

Por último, la inversión mediante fondos o ETFs es una vía rápida y cómoda de diversificar una cartera sin necesidad de comprar acciones directamente en muchas compañías distintas, confiando en el criterio y profesionalidad del gestor del fondo o del ETF.

Invierte todo lo que puedas en renta variable. Esto que parece tan obvio, a efectos prácticos no lo es en absoluto, en un país donde existe gran ignorancia en temas financieros. Una planificación previa de cuáles son nuestros recursos económicos y que cantidad disponemos como líquido mensual y anual sobrante es prioritaria para saber cuáles son las perspectivas de crecimiento de nuestro capital. Si queremos acumular capital suficiente para que a largo plazo nos devengue ingresos pasivos suficientes como para vivir de las rentas, la inversión en renta variable es obligada.

Invierte siempre que sea posible a largo plazo. Desde el año 1950 hasta el 2002 han existido 20 etapas de caídas (bear market), caídas del 20% o más en el S&P 500. En el otro extremo, desde el año 1950 han existido diez etapas de subidas (bull market). Muchas de ellas han hecho ganar al mercado el 200% incluyendo la famosa etapa de Octubre de 1990 a Julio de 1998 con una subida impresionante del 302%. Es decir, las subidas han superado siempre las caídas del mercado en largos períodos de tiempo, existiendo una media histórica cercana al 12% de rentabilidad anual.

Invierte diversificando. Cualquier inversión entraña un riesgo inherente al mismo, pero si los activos que invertimos los repartimos en distintas vías, estaremos diversificando nuestro patrimonio y de forma inteligente minimizando los riesgos. Esta diversificación la podemos realizar por países, sectores de actividad industrial, monedas, etc. En lenguaje coloquial diríamos que pondremos los huevos en diferentes cestas.

Invierte promediando. Si periódicamente realizamos aportaciones pequeñas (por ejemplo mensualmente en un fondo de inversión), en vez de realizar una gran inversión única, está comprobado que nuestros resultados en la gran mayoría de ocasiones superarán a los de aquellos que pretenden controlar las subidas y bajadas del mercado con múltiples movimientos buscando sectores de éxito temporal.

Y por último y esto es lo más importante, ¡busca tu propio camino y tu propio sistema de inversión! Vete analizando tus errores y aprende de ellos. Deja de hacer las cosas que hagas mal y sigue haciendo las cosas que hagas bien. Al final tu sistema se irá perfeccionando a sí mismo y las operaciones buenas y rentables irán superando a las malas operaciones y, por tanto, ruinosas.

Pero sobre todo, como decía al principio, empieza de una vez y compra tus primeras acciones. Solamente así podrás empezar a funcionar.




Formas de inversión para novatos

Siempre he sostenido que los novatos también tienen derecho a sacarle todo lo que puedan a esos ahorros que tanto les ha costado conseguir. Por ello intentaré explicarles brevemente las formas más seguras, dentro de lo posible cuando se habla de inversiones, que tienen para invertir su dinero. Así al menos se podrán hacer una idea de las opciones que tienen a su disposición.

Plan de Inversión Automática (PIA)

También conocido en inglés como Automatic Investment Plan (AIP), se trata de un programa de inversión que permite a los inversores aportar pequeñas cantidades de dinero, como por ejemplo 20 euros mensuales a intervalos regulares (mensualmente en este ejemplo). Los fondos son retirados automáticamente de la cuenta corriente del inversor o se abonan por cheque o transferencia y son invertidos en un fondo de inversión o en una cuenta remunerada de ahorro.

Esta es una de las mejores maneras de ahorrar dinero. Se caracteriza por “pagarse primero a uno mismo” y es el método utilizado por muchas personas para invertir a largo plazo. Sus inversiones son tratadas como una parte más de su presupuesto ordinario. También obliga a una persona a pagar primero las inversiones de forma automática, lo que les impide que puedan gastar todos sus ingresos antes de invertir algo en el PIA, de ahí el concepto de “pagarse primero a uno mismo”.

Plan de Inversión Sistemática (SIP)

Este es un plan donde los inversores hacen pagos regulares, lo que equivale a invertir en un fondo de inversión, cuentas remuneradas de ahorro o de jubilación, etc. Mediante el uso de un plan de inversión sistemática (SIP), los inversores se benefician de las ventajas a largo plazo del dollar-cost averaging (DCA) y es el mejor sistema para ahorrar regularmente sin tomar ninguna otra decisión, excepto la configuración inicial que se adoptara para desarrollar el SIP. Es el método ideal para invertir en fondos de inversión e ir ahorrando sistemáticamente una cantidad mensual sin preocuparse de nada más.

El dollar-cost averaging (DCA) implica la compra de una cantidad fija de dólares o euros de un valor en el caso de acciones o de participaciones en el caso de un fondo de inversión, independientemente de su precio. Por lo tanto, las acciones (o participaciones) se compran a precios diferentes en el tiempo y el costo promedio se va reduciendo con el tiempo. El dollar-cost averaging (DCA) disminuye el riesgo de invertir una gran cantidad de dinero sin una mínima garantía de rentabilizar al máximo el dinero invertido. Además de seguir el SIP a rajatabla (por ejemplo invertir 300 euros todos los meses), muchos inversores además reinvierten los dividendos recibidos de sus acciones para así poder comprar más acciones. Son los llamados planes de reinversión de dividendos (DRIP).

Planes de reinversión de dividendos (DRIP)

Son planes ofrecidos por algunas empresas que permiten a los inversores reinvertir automáticamente sus dividendos en la compra de nuevas acciones el mismo día que se reciben esos dividendos.

Un DRIP es una excelente forma de incrementar el valor de las inversiones por el efecto bola de nieve ya que a más acciones se cobran más dividendos y así sucesivamente. La mayoría de los planes de reinversión de dividendos permiten comprar las acciones libres de comisiones y a veces con descuentos sobre el precio de la acción.

Plan de Acumulación Voluntaria (PAV)

Se trata de un método de inversión en la que un pequeño inversor invierte periódicamente (a su discreción) cantidades relativamente pequeñas en fondos de inversión o en acciones, consiguiendo así acabar construyendo una gran posición durante un período de tiempo prolongado.

Al invertir los ahorros en un fondo de inversión o en acciones gradualmente en el tiempo con un plan de acumulación voluntaria, un inversor puede construir una gran inversión al ritmo de su propia capacidad de ahorro. Las contribuciones son voluntarias, aunque la práctica habitual es invertir una cantidad fija a intervalos especificados. Mediante la difusión de las contribuciones durante un período de tiempo, los inversores aprovechan los beneficios del dollar-cost averaging (DCA), ya que las contribuciones fijas se destinan a comprar más acciones o más participaciones de un fondo mutuo cuando su precio es más bajo que cuando está alto.

El Interés Compuesto

Es la capacidad de un activo para generar ingresos, que luego se reinvierten con el fin de generar sus propios ingresos suplementarios. En otras palabras, la capitalización se refiere a la generación de ingresos de las ganancias anteriores. También conocido como “interés compuesto”.

Supongamos que usted invierte 10.000 euros en acciones de una empresa. El primer año, las acciones generan una ganancia del 20%. Su inversión tiene ahora un valor de 12.000 euros. Sobre la base de un buen rendimiento sostenido, mantenemos las acciones. En el año 2, las acciones generan otro 20%. Por lo tanto, sus 12.000 euros crecen hasta 14.400 euros. En lugar de que sus acciones se aprecien solamente 2.000 euros adicionales (20%), como lo hicieron en el primer año, se aprecian una cantidad adicional de 400 euros, ya que los 2.000 euros que ganó en el primer año han crecido también un 20%. Si extrapolamos el proceso a lo largo del tiempo, los números pueden comenzar a hacerse muy grandes a medida que sus ganancias anteriores empiezan a suministrar nuevos rendimientos. De hecho, 10.000 euros invertidos al 20% anual durante 25 años crecerían hasta cerca de 1.000.000 de euros (y eso sin ir añadiendo ningún dinero extra en la inversión).

El poder del interés compuesto debe considerarse la octava maravilla del mundo – o eso dice la historia - Albert Einstein.

Dollar-Cost Averaging (DCA)

Se llama así la técnica de ir comprando una cantidad fija en dólares (o euros en nuestro caso) de una inversión en particular (acciones o fondos) en plazos de tiempo regulares, sin importar el precio de la acción (o de la participación). De esa manera se compran más acciones cuando los precios son bajos y se compran menos acciones cuando los precios son altos.

Ejemplo de DCA

Con el tiempo, el costo promedio por acción o participación se hará más y más pequeño. El DCA disminuye el riesgo de invertir una gran cantidad en una sola inversión en el momento equivocado. Por ejemplo, usted decide comprar 100 euros de acciones de la empresa XYZ cada mes durante tres meses. En enero, XYZ vale 33 euros, por lo que compra tres acciones. En febrero, XYZ tiene un valor de 25 euros, por lo que compra cuatro acciones adicionales. Finalmente, en marzo, XYZ tiene un valor de 20 euros, por lo que compra otras cinco acciones. En total, usted ha adquirido 12 acciones a un precio promedio de alrededor de 25 euros cada uno. Si hubiera invertido de golpe los 300 euros al principio solamente tendría 9 acciones compradas en el momento equivocado (a 33 euros). El DCA le ha permitido comprar 3 acciones más a un precio promedio más bajo.

Definición de Promedio de Valor (Value Averaging)

Esta estrategia de inversión funciona como el DCA en términos de realizar contribuciones mensuales constantes, pero difiere en su enfoque en la cantidad a invertir cada mes. En el promedio de valor, el inversor establece una tasa de crecimiento objetivo o cantidad base de sus activos o cartera de cada mes, y luego va ajustando la cuota del próximo mes de acuerdo a la ganancia relativa o déficit efectuado sobre la base del activo original.

Ejemplo de Value Averaging

Por ejemplo, supongamos que una cartera de acciones tiene un valor de 2.000 euros y el objetivo es que la cartera aumente 200 euros cada mes. Si en un mes los activos solamente han crecido hasta 2.024 euros, el inversor comprará 176 euros (200-24) suplementarios en acciones. En el mes siguiente, la meta sería tener un valor de 2.400 euros (2.200 + los 200 euros que debe revalorizarse cada mes). Si las acciones han subido hasta 2.380 euros, sólo invertiría 20 euros (2.400-2.380) ese mes para llegar a los 2.400 euros. Este patrón continuaría repitiéndose en meses sucesivos. El objetivo principal del Value Averaging es adquirir más acciones cuando los precios están cayendo y menos acciones cuando los precios están subiendo. Ocurre igual que si aplicáramos el sistema DCA, pero el efecto es menos pronunciado. Varios estudios independientes han demostrado que, en períodos de varios años, el promedio de valor puede generar una rentabilidad ligeramente superior al DCA, aunque ambos se parecerán mucho en cuanto a beneficios durante el mismo período.

El mayor escollo potencial con un promedio de valor es que conforme la base de un inversionista va creciendo, la capacidad de financiar los déficit puede llegar a ser demasiado grande como para seguirle el ritmo.

Una forma de evitar este problema es asignar una parte de los activos a un fondo de renta fija para, a continuación, ir girando dinero dentro y fuera de las distintas participaciones de capital según lo dictado el mercado. Así, vamos jugando con dos fondos diferentes, uno de renta fija y otro de renta variable. Cuando el mercado de valores está subiendo vamos invirtiendo en el fondo de renta fija porque el fondo de renta variable se está revalorizando por si mismo sin necesidad de invertir. Cuando el mercado de valores baja vamos traspasando dinero del fondo de renta fija al de renta variable porque entonces sí que nos interesa ir comprando más participaciones de renta variable a precios más bajos.

De esta manera, en lugar de asignar dinero en efectivo en forma de nuevos fondos, el efectivo se puede subir en la parte de renta fija y asignada en cantidades superiores a las tenencias de acciones, según sea necesario.

No vamos a entrar en este artículo en otras formas de inversión más complejas como hacer Trading (especular con acciones) o invertir en productos complejos como ETFs, CDFs, futuros, warrants, apalancamientos, etc. Se supone que eres un inversor novato y que quieres no perder dinero o, en el peor de los casos, perder lo menos posible. No te metas en problemas, vete a lo seguro, al menos al principio de tu etapa de inversor novato.

Todos los sistemas que te he indicado son ideales para iniciarse en el mundo de las inversiones porque tienen poco riesgo: cuando los mercados de acciones bajan se pierde relativamente poco dinero y cuando los mercados de acciones suben se gana un buen dinero. Elije los que mejor se adapten a tu filosofía de inversión y a tu forma de ver la vida y a tus planes para alcanzar la libertad financiera.

A estas alturas te preguntarás qué te conviene más, si invertir en acciones o en fondos de inversión. La respuesta obvia es muy clara: dependerá de tu colchón económico. Si tienes solamente para invertir 100 euros mensuales, no lo dudes, invierte en fondos de inversión. Si puedes invertir 500 euros mensuales puedes ir pensando en invertir parte en fondos y a medida que vas ahorrando sacar el dinero de los fondos para ir comprando acciones. Y si tienes algún capital medianamente decente como 10.000 euros puedes plantearte aplicar todos los sistemas explicados anteriormente a acciones (al menos cuentas con 2.000 euros para empezar a funcionar los 5 primeros meses).

Por último, solo me queda nombrarte de pasada lo que se conocen como sistemas de inversión periódica.

¿Qué son los sistemas automáticos de inversión periódica?

Como su propio nombre indica, son sistemas, sistemas que vas aplicando de forma automática dependiendo de cómo vaya bajando o subiendo el precio de las acciones o de las participaciones si estamos hablando de fondos de inversión.

A grandes rasgos, existen tres sistemas automáticos de inversión periódica que se conocen como GAD, TWINVEST y SYNCROVEST (al que yo llamo Ferrari porque es como un coche, que a medida que vas subiendo de marcha, va corriendo cada vez más hasta ponerte a 300 km/hora). Todos estos sistemas no dejan de ser en el fondo más que una mezcla de todas las formas de inversión que he mencionado arriba.

Ya he hablado de ellos en este blog, así que solo tienes que buscarlos y enterarte de cómo funcionan, sus características y sus bondades y posibilidades.

El Sistema GAD lo recomiendo tanto para acciones como para invertir en fondos y es ideal cuando partes de unos 10.000 euros para invertir. Si no tienes más que 100 euros para invertir te aconsejo que uses el Sistema GAD para invertir en fondos de inversión.

Si eres un pobre mileurista, te aconsejo el Twinvest. El Sistema Twinvest está indicado especialmente para invertir en fondos de inversión (se puede empezar desde 10 o 50 euros mensuales, aunque lo recomendable son 100 euros mensuales). El único defecto que tiene el Twinvest es que sólo vale para invertir y no retiras el capital invertido hasta que lo has triplicado (con lo que pierdes la posibilidad de ir jugando con tu dinero).

Por ello recomiendo el Sistema Syncrovest o Ferrari. Vale tanto para acciones como para fondos de inversión aunque lo recomiendo para fondos de inversión y una aportación mensual de 100 euros. Me encanta el sistema porque ya he explicado que corre tanto como un Ferrari y a poco que haya un poco de volatilidad en los mercados da unos beneficios espectaculares.

Igualmente tengo por si te interesa, diversas plantillas Excel de casi todos estos sistemas que he ido preparando con mejoras y utilidades enfocadas a rentabilizar al máximo el dinero. Si quieres alguna de dichas plantillas ponte en contacto conmigo y te las puedo enviar por correo electrónico.

Te permitirán, por un lado, emplearlas para invertir de forma automática sin que tengas que preocuparte de nada más y, por otro lado, te permitirán hacer simulaciones de cuanto dinero puedes llegar a ganar dependiendo del tiempo, dinero que inviertas, volatilidad, etc. También puedes comparar los distintos sistemas para ver cual te interesa más.

Sólo me queda desearte suerte con tus inversiones y deseo que seas capaz de sacarle todo lo que puedas a esos ahorros que tanto esfuerzo, sudor y lágrimas te ha costado conseguir. Suerte.




Sistema Dollar Cost Averaging (DCA) (II) Modificaciones

El DCA parte de invertir una cantidad fija todos los meses. Lo podemos modificar de forma que la cantidad sea variable dependiendo de algún factor que nos resulte relativamente fácil de calcular. Vamos a hacer todos los ejemplos suponiendo un ahorro mensual de 100 euros que invertimos en un fondo. Explicaré algunas de las modificaciones del DCA que más me han llamado la atención mientras investigaba sobre el tema por ahí y otras que he creado yo porque me parecen más efectivas.

Una primera posibilidad de modificar el DCA para que compre más cuando la bolsa baje es fijar un tanto por ciento (por ejemplo un 10%) y cada vez que la cotización baje ese tanto por ciento duplicamos la cantidad invertida ese mes. Vamos a verlo con un ejemplo:

Mes 1. Invertimos 100 euros en un fondo valorado en 10 euros/participación, luego compramos 10 participaciones.

Mes 2. El fondo está ahora valorado en 9 euros/participación. Vemos que el valor de la participación ha bajado un 10%, luego en vez de invertir 100 euros invertimos el doble, es decir 200 euros y compramos 22,22 participaciones.

Si el mes siguiente no baja otro 10% volvemos a invertir de nuevo los 100 euros mensuales. Esta modificación me parece poco práctica pues en casos de varios meses de caídas pronunciadas poco menos que tendríamos que empeñar un ojo para poder dar de comer al sistema.

Una segunda posibilidad de modificar el DCA es que hagamos depender la cantidad a invertir según la valoración media histórica del índice seleccionado. Ejemplo:

Cantidad a invertir periódicamente = cantidad ahorrada fija x (media histórica del índice del último año / valor actual del índice)

Por ejemplo. si ahorramos 100 euros todos los meses y lo invertimos en un fondo que referencia el IBEX35 cuyo máximo ha estado en 8.967 y el mínimo en 5.905, vemos que la media anual es de 7436:

- Cantidad a invertir el mes 1 cuando el IBEX está a 8308 = 100 x (7436/8308) = 100 x 0,89 = 89 euros

- Cantidad a invertir el mes 2 cuando el IBEX está a 6873 = 100 x (7436/6873) = 100 x 1,08 = 108 euros.

Como vemos la cantidad dependerá de la media histórica del índice que puede ser de 1 año como en el ejemplo o de 5 o 10 años. Es una variante del Value Averaging de Eddelson. Este sistema está a medio camino entre el DCA y el Value Cost Averaging, un método que históricamente ha funcionado mejor que el DCA y recomiendan expertos como William Berstein.

Una tercera posibilidad de modificar el DCA consiste en fijarnos mensualmente en el precio medio de nuestras acciones o participaciones. Si la bolsa sube compraremos solo la mitad y ahorramos el resto en una cuenta remunerada. Si la bolsa baja compraremos la cantidad mensual fijada más todo el dinero que hayamos ido ahorrando hasta entonces en la cuenta periódica. Veamos un ejemplo:

Mes 1. Con nuestros 100 euros mensuales presupuestados compramos 10 participaciones a 10 euros la participación. El precio medio es de 10 euros/participación.

Mes 2. La participación sube a 15 euros. Como ha subido, compramos solamente 50 euros y dejamos los otros 50 euros en una cuenta remunerada. Con los 50 euros compramos 3,33 participaciones y ahora tenemos 13,33 participaciones con un nuevo precio medio de 11,25 euros y 50 euros ahorrados en la cuenta.

Mes 3. La participación baja nuevamente a 10 euros. Como ha bajado respecto a nuestro precio medio, este mes invertiremos los 100 euros mensuales más los 50 que teníamos ahorrados en la cuenta remunerada. Es decir compramos 150 euros que nos permiten comprar 15 participaciones y acabamos teniendo en total 28,33 participaciones a un nuevo precio medio de 10,59 euros.

Con este sistema se compra menos cuando el precio sube y se compra más cuando baja respecto al DCA original que siempre invertía una cantidad fija. Este sistema es de mi propia cosecha y lo considero muy adecuado pues nunca tenemos que poner más de los 100 euros mensuales. Los meses que invertimos más dinero es porque lo tenemos ahorrado en la cuenta remunerada y procede de meses anteriores.

Una cuarta posibilidad de modificar el DCA es que variemos la cantidad a invertir según se encuentre el estocástico o el Williams %R del índice de referencia en ese momento. Prefiero el Estocástico porque tiene un perfil más suave y, al igual que el Williams %R, funciona relativamente bien marcando los máximos y mínimos cuando la cotización se mueve de forma lateral. Se me ha ocurrido esta idea, que también es de mi propia cosecha, porque el estocástico es un muy buen indicador de sobrecompra y sobreventa de acciones.

Los valores que puede tomar el Estocástico oscilan entre 0 y 100, donde el 100 indica el nivel máximo de sobrecompra y el 0 el nivel máximo de sobreventa. La zona de sobrecompra suele estar entre 80 y 100 y la zona de sobreventa entre 0 y 20. Algunos analistas utilizan los valores 30 y 70 en lugar de 20 y 80 y otros prefieren 10 y 90. En realidad se pueden utilizar los valores que cada uno desee y le resulten más útiles.

En el caso que nos interesa, podría indicarnos perfectamente cuando invertir en un fondo más dinero por estar en mínimos de precio y cuando invertir menos dinero por estar en máximos. La idea es ir ahorrando la cantidad que nos diga el estocástico todos los meses en una cuenta remunerada hasta el estocástico entre en la zona de sobreventa, momento en que invertiremos los 100 euros más todo lo ahorrado hasta el momento porque nos aseguramos de estár comprando mucho cuando el precio está en mínimos.

Por si no la conoces, la fórmula del estocástico es la siguiente: %K = 100 – [(Pc-Min) / (Max-Min)], siendo Pc el valor de cierre de la última sesión y Max y Min el valor máximo y mínimo de la cotización en un periodo determinado, siendo los periodos de tiempo más utilizados las últimas 5 ó 20 sesiones, que equivalen a una semana o a un mes natural.

Mi idea es ir haciendo lo que diga el estocástico en el momento de invertir/ahorrar cada mes los 100 euros. Lo explico con un ejemplo:

Mes 1. El estocástico está en 90 (zona de sobrecompra) luego metemos 90 euros en la cuenta remunerada e invertimos 10 euros en el fondo. Al estar en zona de sobrecompra, el precio está carísimo y es de esperar que baje, por lo que nos conviene invertir en el fondo lo menos posible y ahorrar lo más posible.

Mes 2. El estocástico está en 57 (zona intermedia) luego metemos 57 euros en la cuenta remunerada e invertimos 43 euros en el fondo.

Mes 3. El estocástico está en 24 (acercándose a la zona de sobreventa) luego meteríamos 24 euros en la cuenta remunerada e invertiríamos los 76 euros restantes en el fondo.

Mes 4. El estocástico está en 12 (zona de sobreventa). Aquí si que tenemos la certeza de estar en la zona de precios mínimos (entre 0 y 20) luego invertiríamos en el fondo los 100 euros más los 90, 57 y 24 euros que habíamos ido ahorrado los meses anteriores en la cuenta remunerada.

Haciendo pequeñas modificaciones se podría utilizar este sistema con otros indicadores si por cualquier motivo os gusta más un indicador que otro. Advierto que este sistema está pensado para fondos y no para acciones. El estocástico puede dar señales falsas que serían malas operaciones si hemos comprado acciones. Por el contrario, en el caso de fondos no existe ese concepto de malas operaciones ni de señales falsas pues no estamos especulando sino invirtiendo a largo plazo. Si el estocástico dice que las participaciones están bajas, es porque están bajas y no da señales falsas en el sentido de que nos dan igual esas señales falsas ya que nosotros acumulamos participaciones de un fondo de inversión.

¿Qué os han parecido estas cuatro posibles modificaciones del DCA? ¿Se os ocurren algunas otras modificaciones? Estaremos encantados de leer vuestros comentarios y opiniones.