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Destripamos el reto del ahorro en 52 semanas

Descubre cómo puedes ahorrar 1.378 euros en tan solo 52 semanas (un año) y descarga una plantilla gratuita para lograrlo.

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Algunos lectores me han preguntado mi opinión acerca del reto de ahorro de las 52 semanas que lleva tiempo apareciendo en varios lugares en la red, principalmente en Estados Unidos.
Pues bien, me parece un concepto interesante y por ello creo que vale la pena analizarlo, destriparlo y ver formas de mejorarlo.
Ante todo diré que me pareció una buena y sencilla idea para ahorrar una buena suma de dinero que podría servir para diversos fines. Pero luego de ir pensando en el reto e ir destripándolo poco a poco, me dí cuenta que encierra una grandísima enseñanza y tiene un efecto acumulativo más que poderoso.

¿En qué consiste el Reto de Ahorro de las 52 Semanas?

Es un reto o desafío muy simple. Consiste en poner dinero durante 52 semanas en una lata, jarro o alguna caja que podamos utilizar.
El reto consiste en poner, cada semana, la cantidad de dinero equivalente al número de semana que nos toca. De este modo, en la semana 1 depositaremos 1 dólar, la semana 23 vamos a depositar 23 dólares y así hasta llegar a la semana número 52, la última que pondremos 52 dólares (el reto original viene de USA, de hecho, tiene hasta página oficial http://www.52weekmoneychallenge.net, por ello hablamos de dólares).
Obviamente, y dado que la paridad entre el euro y el dólar es casi un hecho, podemos tratar de hacer el desafío en euros: 1 euro la primera semana, 2 euros la segunda, 3 euros la tercera y así hasta poner 52 euros la semana 52.

¿Por qué debería tratar de superar el reto?

En primer lugar, porque dudo que alguien no quiera tener al finalizar el año exactamente 1.378 euros. Una cantidad importante que podría utilizarse para empezar a invertir, para pagar unas vacaciones o simplemente para tener una paga extra y encarar la cuesta de enero con optimismo. Si sumas 1+2+3+ … +25+26+27+ … +50+51+52 verás que salen 1.378 euros.
En segundo lugar, porque es un método sencillo que, si realmente lo aplicamos, sentimos que vamos progresando, hasta llegar a cantidades un poco más grandes, mientras nos va dando tiempo para analizar cómo hacer para tener o conseguir el próximo dinero necesario para depositar cada semana.
En tercer lugar, porque si por alguna razón debemos parar o no podemos seguir ahorrando, contamos con un dinero que, en caso contrario, nunca íbamos a ahorrar si no teníamos el hábito. Solo como ejemplo, si dejáramos de depositar dinero en la semana 35, tendríamos un total de 630 euros, una suma más que interesante.
Pensado fríamente, el desafío es sencillo, práctico e ideal para comenzar a adquirir unos hábitos positivos en relación al ahorro.

¿Cómo puedo conseguirlo?

Lo mejor del desafío es que una semana da tiempo suficiente como para analizar cómo hacer para ir consiguiendo a largo plazo ese dinero a depositar cada semana. El truco es ir cumpliendo cada semana y que nos vaya quedando algo para tener que hacer menos sacrificios la semana siguiente.
Voy a poneros un ejemplo de lo que podría hacer yo para ir cumpliendo semanalmente y de paso ir ahorrando algo para la semana siguiente:
La primera semana está chupado, dejo de tomarme un café (en España suelen rondar por 1,20 euros) y todavía me sobran 20 céntimos que me ayudarán a conseguir los 2 euros de la siguiente semana.
Si lo pienso fríamente, si dejo de tomarme uno sólo de los varios cafés que me tomo al día en el bar, ahorraré 1,20 euros diarios, lo que suponen un total de 8,40 euros semanales. Sólo eso me da para poder cumplir el reto las tres primeras semanas (1+2+3 y me quedan 2,40 euros de remanente para la cuarta semana).
Cuando me toque la cuarta semana, como ya tengo 2,40 euros sólo necesito otros 1,60 para conseguir los 4 euros de la cuarta semana. Calculo entonces cuantos cigarrillos puedo dejar de fumar al día y cuanto puedo ir ahorrando semanalmente en ese concepto y así voy recortando gastos que me permitan ir ahorrando. Cuando todos mis vicios como ir a cenar fuera el sábado, ir al cine de vez en cuando, etc. se hayan acabado y no pueda recortar más en vicios, pasaré a ver de ahorrar por otros lados como llamar a la compañía del teléfono para ver si tienen rebajas sobre la tarifa que pago en la actualidad y cuanto puedo ahorrar al mes/año. También puedo recortar en gasolina yendo a trabajar en transporte público o cosas similares.
Llegará sin duda un momento que no podamos recortar más nuestros gastos fijos para cumplir el reto semanal y entonces habrá que utilizar la imaginación como vender algo que no se use para conseguir dinero o ponerme a dar clases particulares, etc.
Otra opción sería empezar a comprar las llamadas marcas blancas cuando vamos a hacer la compra. Si en vez de comprar el detergente X nos pasamos al detergente Y (que prácticamente lava lo mismo de bien, o de mal, según se mire) ahorramos céntimos que se convierten en ahorro al multiplicar por todas las unidades de detergente que compremos.
Si no sabes cómo conseguir más dinero recortando gastos, fabrícalo. Te voy a poner un ejemplo, el primero que se me pasa por la cabeza. Eres mujer y tienes que cortarte el pelo. ¿Por qué en lugar de ir a la peluquería, que te cuesta un pastón, no le propones a tu amiga la peluquera que tú cuidas a sus niños una tarde y a cambio ella te corta el pelo? A continuación metes el dinero que te hubieras gastado en la peluquería en la hucha porque no deja de ser un dinero que no tienes que gastar.
Otro ejemplo: Eres autónomo y te dedicas a hacer páginas web. ¿Por qué no proponerle al que te lleva la contabilidad que le lleves tú el mantenimiento de su página web a cambio que él te lleve a ti tu contabilidad gratis? Ya has “fabricado dinero” que como es un gasto que no vas a tener que hacer, puedes meter directamente en la hucha.
Como ves, es relativamente sencillo cumplir el reto, al menos en teoría. Aprender a recortar gastos y desarrollar la imaginación y la inventiva sobre como conseguir dinero e ir creando poco a poco un hábito de ahorro puede ser una enorme y gratificante lección que iremos asimilando poco a poco.
Además, el ahorro que somos capaces de conseguir se va acelerando. Algo tan simple como dejar de tomar un café al día supone al año (1,20×365 días=438 euros) ¡Eso son 29 semanas del reto!

¿Algunos consejos?

Creo que este desafío podría ser más que interesante en pareja, de forma que cada semana, los dos se encarguen de depositar la mitad del dinero correspondiente a la semana, algo que se vuelve sumamente sencillo al dividir fuerzas.
Mejor aun si cada uno intenta cumplir el desafío por su parte. Mutuamente se pueden ir espoleando si consiguen ahorrar más que el otro, pero a su vez se pueden dar ánimos para no rendirse y también se pueden ir dando consejos sobre como lo van consiguiendo para que el otro pueda hacer lo mismo.
No tiene porqué ser tu pareja, puedes buscar un amigo o amiga y retaros mutuamente. Podría servir también para que un grupo de estudiantes pudiera ahorrar para irse de viaje de fin de curso, etc. Lo importante es hacer el reto con alguien pues sin duda ayuda mucho.
Os recomiendo colocar el dinero en un frasco de vidrio en un sitio muy visible, como la mesa de la cocina, el despacho o la puerta de casa para que no olvides que cada semana tienes el compromiso de sumar, sea como sea, la cantidad que te toque. Observarás que el bote te mira acusadoramente cuando no cumplas con él.
Para agregar un poco de incertidumbre puedes ahorrar un poco más de lo indicado para que la suma ahorrada varíe al final.
Debes ir previendo la forma de ahorrar por semanas cuando las sumas aumenten para que no te sea tan difícil.
Puedes empezar a vivir una vida solamente un poquito más frugal que hasta ahora, reduce tus gastos, aumenta tus ingresos o “fabrica el dinero como sea”.
Te verás tentado a gastártelo, todos tenemos esa recaída, pero puedes comenzar de nuevo y, la segunda vez, meterlo en el banco para no gastártelo.
Flexibiliza el uso de este desafío, cuando no puedas hacer los depósitos respectivos porque tus ingresos no dan para más, puedes detenerte hasta que te veas capacitado de afrontar la siguiente semana (mientras vete pensando como aumentar tus ingresos).
El sueldo se suele pagar mensualmente en España, así que tendrás que prever el ahorro semanal que tendrás que hacer para cada mes.
No es necesario que empieces el reto el 1 de enero. Esta misma semana puede ser la primera y que para ti el año acabe cuando hayan pasado 52 semanas. Hago un inciso jocoso para comentaros que un amigo me dijo que tendría que esperar a hacer el reto hasta el 1 de enero del próximo año porque ya estábamos en febrero… (sin duda la mejor excusa para no intentar el reto aunque se nos note que en realidad pasamos del reto y no queremos aceptar el desafío).

¿Ventajas de intentar el Reto del Ahorro de las 52 Semanas?

La intención del reto es que empezar a ahorrar sea fácil: al principio se requiere muy poquito esfuerzo. Es parte del atractivo: empezar poco a poco, sin que suene como algo que no podamos hacer.
Pero también el reto de ahorro nos pide un compromiso mayor a medida que vamos adquiriendo el hábito. Por ello las semanas siguientes serán bastante más retadoras que al principio, pero se trata precisamente de comprometernos. De ver que sí se puede, y entonces poner mayor esfuerzo para lograr la meta.
El incremento es bastante lineal. Para mucha gente sí es fácil ahorrar entre 1 y 10 euros cada semana por lo cual al principio no costará trabajo y eso levantará mucho los ánimos para seguir el reto hasta el final y cumplirlo.
Para las personas a las cuales les gustan los juegos y los desafíos y, además, les cuesta trabajo ahorrar, el reto del ahorro puede ser una motivación interesante, por lo cual no veo por qué no intentarlo.

Si no puedes cumplirlo, adáptalo a tus posibilidades

Con la crisis, hay gente que nos mostrará sus bolsillos vacíos, hay gente que por estar en paro o por tener un sueldo miserable no podrá ni plantearse el reto. En ese caso, les aconsejo cambiar el reto y adaptarlo a sus posibilidades.
Si no puedes ahorrar un 1 euro semanal ahorra de 50 en 50 céntimos, o de 20 en 20, o de 10 en 10 o, incluso de 1 en 1 céntimo.
También puedes hacer que el ahorro en vez de semanal sea mensual (acabando en 52 euros mensuales 52 meses después) o comprométete a ir realizando el reto a la medida de tus posibilidades (si tardas dos semanas en subir un escalón, que se le va a hacer, tu economía no da para más).
Si dividimos los 1.378 euros entre 52 semanas nos salen 26,5 euros semanales. Dicho de otra forma, en lugar de ir subiendo, comprométete a ahorrar 26,5 euros semanales y llegarás al mismo resultado.
Si dividimos los 1.378 euros entre 12 meses nos sale que deberemos ahorrar 114,84 euros mensuales (redondeando) para cumplir el reto.
Si dividimos los 1.378 euros entre 365 días supone que debemos conseguir unos 3,78 euros diarios para conseguir superar el desafío.

¿Vas a seguir el reto del ahorro durante este año? Algunas ideas

Resulta obvio que, con algunos ajustes, el resultado es mejor. Si ya estás acostumbrado a ahorrar, sería recomendable que te plantearas intentar hacerlo a la inversa, es decir, ahorrar cantidades decrecientes, ya que así se obtienen resultados inmediatos notables. La primera semana, entonces, debes ahorrar 52 euros; la segunda, 51; y para la última semana, la 52, sólo aportarás un euro.
Si lo haces de esta manera el resultado es inmediato, ya que en apenas seis semanas habrás ahorrado 297 euros (contra los 21 euros de la versión original) y eso te motivará, porque sabrás que cuentas con ahorros adicionales.
Además, al cambiar el reto estarías aprovechando el impulso inicial –como bien sabes, son pocos los seres humanos que siguen con el mismo entusiasmo a lo largo de un reto de año nuevo-, y te resultaría menos pesado ahorrar menos cantidad de dinero cuando la motivación y el compromiso van en declive.
Sea cuál sea la versión que más se adapte a tu estilo de vida, lo importante es que elijas ahorrar, ya que se trata de un excelente hábito de vida que puede sacarte de problemas inesperados.

El poder acumulativo del Reto

No es ninguna tontería el gran poder acumulativo del Reto. Se van aprendiendo importantes lecciones que pueden mejorar tu economía a corto plazo. Volviendo al ejemplo de cómo lo haría yo y a dejar de tomar uno solo de los muchos cafés que me tomo al día supone al año (1,20×365 días=438 euros). Con un solo cambio que soy perfectamente capaz de hacer, casi he conseguido un 0,32% del reto.
Si lo piensas fríamente, a poco que hagas cinco o seis pequeños cambios, podrás terminar el reto sin problemas.
Pero no sólo eso, seguramente, si te has acostumbrado a dejar de tomar un café al día (o incluso si te lo tomas en casa en vez de en el bar) lo más probable es que el próximo año no necesites tomarte ese café y ahorres lo mismo que este año.
Si para ahorrar este año intentando cumplir el reto has renegociado con tu compañía de teléfono unas tarifas más bajas, ese ahorro también lo tendrás el próximo año y el próximo, y el siguiente…
Cada escalón que vas subiendo por el reto de las 52 semanas supone ir mejorando enormemente tu economía sin darte cuenta. Los próximos años quizá decidas no volver a intentar hacer el reto, pero el poder acumulativo del reto te hará la vida más fácil, cada vez llegarás mejor a fin de mes y dejarás de decir eso de “tengo demasiado poco sueldo para tanto mes”.
Quizá la gran enseñanza del desafío o reto de las 52 semanas es que suprimiendo pequeños gastos inútiles o no necesarios, vamos cerrando a pasos agigantados el gran agujero negro que se come nuestro sueldo sin darnos cuenta.
Pensándolo despacio te darás cuenta que cada pequeño paso que das semana a semana, puede ser un gran paso en años venideros.

¿Intentamos mejorar los resultados del reto?

Sin duda para una gran mayoría, el desafío de las 52 semanas va a suponer un gran esfuerzo. ¿Y si tratamos de mejorar los resultados de nuestro esfuerzo?
En lugar de ir metiendo el ahorro semanal en un frasco de vidrio, ¿por qué no lo vas metiendo en una cuenta remunerada aunque solo te den el 1%? No hace falta que lo metas todas las semanas, vale con que vayas haciendo ingresos mensuales. No es que te vayas a hacer millonario, pero vas ganando intereses del dinero depositado y quizá te encuentres con 8 o 10 euros más al final del reto (y de paso te ahorras la tentación de desvalijar el bote que tienes en casa en un momento de debilidad).
Otra posibilidad es que vayas metiendo el dinero en un fondo de inversión comprando participaciones semanalmente. En acciones por desgracia no se puede hacer porque las comisiones de compra lo impiden, pero en un fondo de inversión lo puedes hacer perfectamente siempre que no sea un fondo de inversión que te pida mínimos de inversión.
Yo me he cogido un archivo Excel y he hecho varias pruebas. No son para tirar cohetes porque el año 2014 fue más bien malo bursátilmente hablando, pero he llegado a conclusiones interesantes.
Para hacer las pruebas utilicé los datos del Fondo Naranja IBEX 35 (Pudiera haber sido cualquier otro, pero ese fondo replica el IBEX y además tiene relativamente bajas comisiones y permite ir invirtiendo cantidades pequeñas y podía encontrar los valores de liquidación con facilidad). Para más datos fui cogiendo los valores de liquidación de los viernes para que no me acusen de haber elegido los mejores días para realizar el estudio. Cada semana he ido calculando las participaciones que hubiera comprado con el VL correspondiente.
La primera de todas las conclusiones es que es muy importante invertir en fondos de una determinada manera teniendo en cuenta si el año es alcista o bajista.
El 2014 fue de pendiente alcista, por ello se perdió dinero invirtiendo semanalmente de la forma tradicional (1+2+3+…+50+51+52 euros). Concretamente a final de año se conseguían 87,364407 participaciones que a 2 de enero valían 1373,36847 euros. Hubiéramos perdido casi 5 euros con respecto a los 1378 euros ahorrados en el bote.
Sin embargo la cosa cambiaría mucho si invirtiéramos el orden semanal de compra de participaciones (52+51+50+…+3+2+1 euros) porque en ese caso tendríamos a final de año 89,5666882 participaciones con un valor de 1407,99138 euros. Dicho de otro modo, hubiéramos ganado casi 30 euros respecto a lo acumulado en el bote y también bastante más que si lo hubiéramos metido en la cuenta remunerada.
¿Por qué ocurre esto? Es muy sencillo. Si la pendiente anual del fondo es alcista, conviene invertir lo máximo posible a primeros de año (52+51+50…) porque las participaciones valen menos dinero que a final de año. Así, vamos comprando más participaciones a precios bajos y menos participaciones a medida que van subiendo de valor.
Por el contrario, si se espera que el año sea bajista, conviene invertir con el orden (1+2+3+…) ya que los valores liquidativos irán bajando e iremos comprando más participaciones conforme el VL baje.
Para finalizar, se puede emplear un truco para maximizar todavía más el rendimiento. Si el año es alcista, las semanas que suba el VL no invertimos en el fondo y las ahorramos, mientras que las semanas que baje el VL invertimos lo de esa semana más las semanas que hemos ahorrado sin invertir.
Si lo hubiéramos hecho así, con el orden semanal inverso (52+51+50+…) y ahorrando las semanas que el VL suba e invirtiendo todo lo ahorrado hasta el momento, hubiéramos obtenido a final de año 90,168141 participaciones con un valor de 1417,44317 euros. Es decir 39,44 euros más que dejando el dinero en el bote de cristal.
Además de este último truco, hay otro que puede incrementar el beneficio, pero no me he tomado la molestia de calcularlo. Yo hice todos los cálculos y pruebas con los VL del viernes que suele ser un día alcista estadísticamente. Si lo hubiera hecho los lunes o los miércoles, el beneficio y el número de participaciones seguramente hubiera sido mayor ya que esos días suelen ser estadísticamente bajistas.

Aquí tienes la plantilla

Descarga la plantilla para seguir el reto de las 52 semanas pinchando aquí.

¿Algún comentario o sugerencia?

Para acabar, si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. ¿Estás dispuesto a asumir el reto del ahorro de las 52 semanas? ¿Animarías a tus amigos a competir entre vosotros en este desafío? ¿Tienes alguna idea u opinión sobre el reto que consideras interesante comentar? Todos los lectores estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




Una alternativa al ahorro

La conversión de pasivos en activos es una muy buena alternativa al ahorro que te rentará dinero casi sin darte cuenta.

La conversión de pasivos en activos es una muy buena alternativa al ahorro que te rentará dinero casi sin darte cuenta.

Seguramente te gustaría tener independencia financiera, vivir de tus rentas sin trabajar y sin depender de jefes ni de tu trabajo. La mayoría de los asesores financieros te recomendarán que ahorres y vayas invirtiendo tus ahorros para ir creándote un colchoncito que te permita vivir algún día. Quede claro que estoy totalmente de acuerdo con ese consejo, pero… ¿que pasa si nuestro sueldo o las circunstancias de nuestra vida no nos permiten ahorrar?

Posiblemente no llegues a mileurista y, si tienes problemas para llegar a fin de mes, difícilmente serás capaz o podrás ahorrar. ¿Acaso no hay ninguna alternativa al ahorro?

Pequeñas cosas como conocer la diferencia entre activos y pasivos puede transformar radicalmente tu vida y ayudarte a tener un futuro sin tantas preocupaciones económicas. Si no puedo ahorrar ¿cómo puedo hacerme más rico o más pobre?, te preguntarás. La respuesta es muy sencilla: Aprende a convertir tus pasivos en activos.

¿Qué es un activo y un pasivo?

Un Activo es algo que pone dinero en tu bolsillo. Por ejemplo, unas acciones de una empresa que te pagan dividendos todos los años son un activo. Tener tu dinero en una cuenta bancaria remunerada es un activo pues te van pagando intereses.

Un Pasivo es algo que te quita dinero de tu bolsillo. Un coche, aunque lo uses para ir a trabajar, es un pasivo. Piensa en todo el dinero que el coche te saca del bolsillo: tienes que pagar el seguro, echarle gasolina, cambiarle el aceite, repararlo cuando se estropea, pagar aparcamientos, etc.

Imagina que tus bolsillos son una hucha. Mientras más activos tengamos, más ricos seremos, al igual que mientras más pasivos acumulemos, mayor será nuestra pobreza. Los pasivos meten dinero en tu hucha (o en tu bolsillo) mientras que los pasivos sacan dinero de tu bolsillo y no dejan de robarte o saquear tu hucha.

Es totalmente obvio que para poder enriquecernos en lugar de empobrecernos necesitamos usar la cabeza y estudiar como podemos transformar esos pasivos en activos.

¿Cómo convertir pasivos en activos para acercarnos al sueño de conseguir la libertad financiera?

Puedo asegurarte una cosa: De ti exclusivamente depende ser más rico o más pobre. De nadie más. Lo único que tienes que hacer es sentarte, hacer una lista con tus activos y tus pasivos y estudiar como convertir los pasivos en activos.

Voy a ponerte algunos ejemplos para que comprendas la mecánica de convertir los pasivos en activos. Son sólo ejemplos, pero una vez que comprendes cómo puedes convertir un pasivo en un activo, te resultará más sencillo aplicar la técnica a tu propia situación personal.

Gonzalo tenía una gran nave industrial en un polígono. Con la llegada de la crisis, se hizo poco menos que imposible alquilarla pues pocos empresarios necesitaban una nave tan grande. Gonzalo estudió la situación y levantó tabiques intermedios creando minioficinas que empezó a alquilar a jóvenes emprendedores de forma que todos ellos pudieran beneficiarse de servicios comunes como fotocopiadoras, almacén común, luz, adsl y teléfono compartido, etc. Curiosamente, Gonzalo obtenía en total más dinero alquilando las minioficinas que alquilando la nave completa. De tener un pasivo, una nave industrial vacía, pasó a tener un activo, es decir un complejo de oficinas en alquiler.

Andrés, por ejemplo, daba cursos de diseño gráfico y tenía una academia pero la cerraba entre junio y septiembre porque nadie se apuntaba a cursos de diseño gráfico en verano. Imagina la cantidad de pasivos que tenía: aulas cerradas, mesas y sillas criando polvo, ordenadores apagados, etc. Andrés decidió convertir durante el verano esos pasivos en activos. Por un lado, las aulas, las mesas y las sillas las destinó a dar clases particulares de recuperación a malos estudiantes que necesitaban dar clases para aprobar en septiembre y poder pasar de curso. El dar clases de matemáticas, física o química le permitió convertir esos pasivos en activos durante cuatro meses.

Por otro lado, esos cuatro meses tenía 20 ordenadores totalmente parados, sin hacer nada con ellos ni sacarle ningún rendimiento. Un ordenador parado es un pasivo porque no mete dinero en tu bolsillo. Se le ocurrió poner a trabajar los ordenadores haciendo minería de bitcoins durante esos cuatro meses. Sacó bastantes bitcoins y además tuvo la suerte de que el bitcoin se revalorizó en aquella época, lo que le supuso interesantes ganancias. Pincha en este enlace si quieres saber más sobre bitcoin.

Dicho en otras palabras, Andrés convirtió una academia cerrada (un pasivo) en un activo dando clases por un lado y usando los ordenadores para obtener bitcoins por otro.

Francisco, soltero, tenía un cochazo pero decidió vender el coche y comprarse una motocicleta. Para ir a trabajar le valía con una moto y entre lo que ahorraba de seguro, gasolina, parkings y tiempo perdido en atascos vio que le salía infinitamente más rentable la moto para ir a trabajar. Vendió el coche, liquidó un crédito que tenía (otro pasivo que le robaba dinero por tener que pagar el crédito y los intereses) y lo que le sobró lo metió a plazo fijo en el banco.

Por otro lado, como ya no tenía coche, la plaza de garaje le sobraba así que con un bote de pintura, dividió su plaza de garaje en cuatro plazas para moto y, descontando la suya, le quedaban tres mini-plazas para alquilar a tres moteros que vivían en su bloque.

Dicho en otras palabras, Francisco convirtió dos pasivos como eran el coche y la plaza de garaje en dos activos.

Julia estaba pagando la hipoteca de su casa cuando de pronto se quedó sin trabajo. Entonces se dio verdadera cuenta del gran pasivo que tenía. No sólo no tenía dinero para pagar la hipoteca, sino que tampoco tenía para la luz, el agua, el seguro de la casa, etc. A ello se le unió que los pisos habían bajado, pese a ser una zona céntrica, con lo que si vendía el piso perdería dinero y quizá ni sacara para terminar de pagar la hipoteca. ¿Cómo convirtió el pasivo en un activo? Muy sencillo, alquilando habitaciones a tres mujeres que trabajaban por la zona y convirtiendo su piso de soltera en un piso compartido. Con el alquiler que le pagaban las tres inquilinas conseguía pagar la hipoteca y los gastos de la casa mientras buscaba trabajo y salía del bache. Incluso cuando encontró trabajo había descubierto la conveniencia de convertir los pasivos en activos así que continuó con las tres inquilinas porque le cubrían todos los gastos que le generaba la casa y encima le quedaba todo su sueldo integro para ella.

Ángela era una lectora empedernida hasta que se dio cuenta que, literalmente, no tenía sitio para dejar un solo libro más. Toda su casa eran estanterías y estanterías llenas de libros. Sus libros eran un enorme pasivo ocupando espacio y criando polvo hasta que decidió crear una tienda por Internet de libros usados que se ha convertido en su negocio y su forma de vida. Todas las ganancias las va dedicando a comprar diversas acciones de empresas que pagan buenos dividendos aunque en ocasiones compra lotes de libros usados a bajo precio para tener bien nutrida su tienda. Entre lo que le rentan las acciones y lo que va sacando con la tienda de libros usados puede vivir holgadamente y, además, ha sustituido casi todos los libros que tenía en papel por versiones electrónicas de los mismos que no ocupan espacio y puede seguir leyendo en su lector de libros electrónicos, con lo que su ansia por leer y su biblioteca siguen prácticamente intactas habiendo rentabilizado todo el proceso.

Son sólo algunos ejemplos de cómo puedes convertir pasivos en activos. Espero que los ejemplos te hayan abierto los ojos y te hayan servido para comprender la mecánica que debes seguir, es decir: convierte todo lo que te robe dinero en cosas que te generen dinero.

Si no tienes capacidad de ahorrar porque tu sueldo no te lo permite ya no tienes excusa para no generar dinero utilizando tu imaginación. La conversión de pasivos en activos es una muy buena alternativa al ahorro que te rentará dinero casi sin darte cuenta. Si algún lector conoce otras formas de convertir pasivos en activos o quiere contarnos cómo ha convertido sus pasivos en activos, le invito a compartirlas con todos nosotros.