Etiquetas: inversión a largo plazo

Los perros del Dow (Dogs of the Dow)

Sin un sistema, invertir en bolsa es como ir a la guerra sin ningún tipo de protección. Los perros del Dow es una forma de inversión sistemática que consiste en invertir a principios de año en los 10 valores con mayor rentabilidad por dividendo. Al año siguiente la cartera se rebalancea, y se venden los que no cumplan con el criterio, añadiendo los que ese año si lo cumplan.

Este sistema ha tenido una buena rentabilidad histórica, con una media de un 17,7% desde 1973, superando al Dow Jones, que ha tenido un rendimiento medio del 11,9%, durante el mismo periodo. Esta estrategia ha tenido años con rendimientos muy buenos, como en 2006, que llegó al 30,3%. Este sistema de inversión es extrapolable a nuestro IBEX, o al Eurostoxx.

Como cualquier estrategia, no está exenta de sus riesgos, como comprar una empresa con un precio excesivo, comprar una empresa cíclica al final del ciclo, o comprar una empresa con problemas. Estos problemas se pueden solucionar, haciendo primero una valoración las empresas candidatas antes de comprar, de esa manera filtramos qué empresas presentan una mejor perspectiva.

Esta estrategia no contempla el efectivo, aunque a su favor tiene la diversificación, al comprar 10 valores. También, si la aplicamos según está diseñada, podemos vender con pérdidas una empresa con posibilidades, en un periodo de dificultad.

JUSTIFICACIÓN DE LA ESTRATEGIA

La estrategia de los Perros del Dow, es mejorable, pero el fondo de la estrategia es muy interesante. Comprar una empresa con buenos dividendos, siempre sale a cuenta.

La justificación de la estrategia de los Perros del Dow se debe a que las acciones blue chip no alteran su dividendo para reflejar las condiciones del comercio. El dividendo es una medida del valor promedio de la compañía, y el precio de las acciones, en cambio, fluctúa a través del ciclo económico.

Esto significa que las empresas con una elevada rentabilidad por dividendo, con altos dividendos en relación con los precios, están cerca del final de su ciclo bajista y es probable que veamos el precio de las acciones aumentar más rápidamente que las compañías con bajo rendimiento de dividendo.

Bajo este modelo, un inversor anualmente invierte en empresas de alto rendimiento para obtener mejores resultados que el mercado global. La lógica detrás de esto es que un rendimiento de dividendo alto sugiere a la vez que la acción está sobrevendido y que la junta directiva cree que en el futuro de la empresa y está dispuesta a respaldarla mediante el pago de un dividendo relativamente alto. Los inversores a su vez esperan beneficiarse tanto del incremento de capital como de los dividendos.

¿FUNCIONA ESTA ESTRATEGIA?

La investigación muestra que la estrategia produjo resultados excelentes por muchos años. Sin embargo, desde 1991, una estrategia de “Los Perros del Dow” no ha dado mejores resultados que invirtiendo en el mercado entero. Con esto dicho, la inversión en acciones del Dow Jones se considera una inversión segura que debe producir dividendos y ganancias de capital si tiene una visión a largo plazo.

UNA POSIBLE OPTIMIZACIÓN

Tampoco es necesario comprar forzosamente de golpe a principios de año los 10 valores que hayamos elegido. El primer trimestre suele ser bueno y los precios tienden a subir. Podemos esperar al segundo o tercer trimestre para ir comprando valores a medida que bajan de precio en las caídas globales del mercado. El truco está en anotar los precios a principios de año y empezar a comprar los valores que más vayan bajando para acabar comprando por último los valores que menos hayan bajado. De esta forma se hacen compras escalonadas a lo largo del año y si por alguna razón alguna de las 10 empresas no hubiera bajado, las pérdidas de comprar más caro se compensarían con las compras que hemos ido realizando a precios bajos a lo largo del año. El último trimestre que también suele ser alcista (sobre todo el mes de diciembre) ya nos pillaría con nuestros 10 valores comprados y podríamos empezar de forma óptima el año siguiente con una cartera relativamente bien consolidada.




No te dejes cegar por las cifras

Si eres un trader que solo busca sacar rentabilidad a su dinero este artículo no tiene ningún sentido para tí ni va a aportarte nada. Tampoco te dirá nada si eres de los que crees que se va a producir un milagro y que te vas a hacer millonario de la noche a la mañana. Si piensas así, te aconsejo que apuestes en la lotería de navidad o en la primitiva o la bono-lotto porque tendrás muchas más posibilidades de hacerte millonario que invirtiendo en bolsa. Pero si tu filosofía es la inversión a largo plazo, en ese caso sí puede interesarte.

Un inversor a largo plazo, da igual el sistema de inversión que utilice, no debe dar demasiada importancia al dinero que le costó comprar lo que tiene. Voy a explicar el porqué. Imagina que tu filosofía de inversión es comprar acciones para mantenerlas a lo largo del tiempo para vivir de los dividendos. Supongamos que acabas de gastar 400.000 euros comprando 100.000 acciones de la empresa XYZ a 4 euros por acción y que este año han confirmado que van a pagar 0,40 céntimos netos anuales en dividendos (da igual que sea en un pago, en dos o en cuatro). Vamos a suponer que la empresa es estable, que lleva años cotizando en el IBEX, que suele ir subiendo poco a poco los dividendos y que es difícil que vaya a la quiebra en los próximos 20 años (como ves hablo de una empresa típica del IBEX, no hablo de chicharros). Pues bien, sabes que este año vas a cobrar en total 0,40×100.000=40.000 euros.

Imagina que dentro de tres meses las acciones que te costaron a 4 euros han bajado a 3 euros. Puedes pensar: joder, vaya ruina, invertí 400.000 y solo me quedan 300.000 euros. Si te asustas y lo vendes todo, no sólo perderás 100.000 euros, sino que dejarás de cobrar 40.000 euros en dividendos. En total perderás 140.000 euros.

Imagina que en esos 3 meses en vez de bajar las acciones suben a 5 euros. Puedes pensar: Que bien, me estoy sacando 100.000 euros, vendo ahora mismo. En parte también te estás cegando porque ganas 100.000 euros pero pierdes los 40.000 euros en dividendos, por lo que tu ganancia real es de 60.000 euros (eso sin contar los dividendos de años futuros que dejas de ganar). Además, no tienes garantías de que el precio vuelva a bajar a 4 euros para poder comprar de nuevo y te tirarás de los pelos cuando veas que el precio sigue subiendo de forma continuada y que jamás podrás volver a comprar a esos precios tan baratos.

Si piensas en ello, te darás cuenta que el precio de compra es relativo. Si las acciones bajan yo sigo teniendo 100.000 acciones que me van a dar 40.000 euros en dividendos. Si las acciones suben, sigo teniendo 100.000 acciones que me siguen dando esos 40.000 euros en dividendos. Y eso va a segur pasando año tras año.

¿Qué más te da que el precio suba o baje? Pase lo que pase con el precio de las acciones, como tienes 100.000 acciones siempre vas a cobrar ese dinero.

Con esto quiero decir que debes olvidarte de lo que invertiste porque es algo muy relativo. Desde mi punto de vista debieras alegrarte de que la bolsa baje porque si tienes liquidez podrás comprar más acciones a un precio más barato o incluso puedes replantearte invertir los dividendos en nuevas acciones.

Yo siempre he sido partidario de comprar y mantener (siempre buenas acciones, con buenos dividendos, con años de trayectoria de pago de dividendos, etc.) También soy partidario de comprar cuando el precio baja si tengo liquidez porque yo no miro lo que me costaron mis acciones, sino el número de acciones que tengo. Como voy comprando periódicamente cuando el precio baja, voy promediando el precio de compra a la baja, pero sobre todo me centro en tener mayor número de acciones que me abonarán en el futuro más dividendos. Mejor comprar cuando el precio está bajando (compro más acciones) que cuando está subiendo (compro menos acciones) o, dicho en otras palabras, a más acciones más dividendos.

Solamente me planteo vender cuando gano bastante y empiezo a estar descontento en el sentido de que veo que otra empresa pudiera darme más dividendos. En ese caso, empiezo a diversificar y vendo una parte de mis acciones. Volviendo al ejemplo, en ese caso sí que miro el precio de compra y si me costaron 400.000 euros y ahora valen a 500.000 euros, vendo solamente acciones por valor de los 100.000 euros que gano y compro esas otras acciones que tengo en la cabeza comprar porque también pagan buenos dividendos. Pero los 400.000 euros iniciales los dejo donde están porque me aseguran esos 40.000 euros anuales en dividendos.

Ahora voy a ponerte otro ejemplo de lo relativo que es el dinero invirtiendo en bolsa. Concretamente voy a explicarte el truco para ahorrarte las comisiones cuando compras acciones. Imagina que quieres comprar 100 acciones que valen 10 euros y que la comisión total que tienes que pagar es de 15 euros. Hago un cálculo rápido de lo que me supone la comisión en el precio de la acción: 15 euros/100 acciones = 0,15 euros. Es decir que cada acción que compro se me encarece en 0,15 euros con la comisión. Si en vez de comprar a 10 euros compro a 10-0,15, es decir a 9,85 en realidad no estoy pagando la comisión. Ya, ya sé que ahora se pagará otra comisión diferente, pero nadie me negará que ya no pago los 15 euros iniciales o que, al menos, me he ahorrado esos 15 euros.

Por último también podemos pensar que es una tontería ahorrarnos esos 15 euros. Voy a explicarte porqué. Imaginemos que por esas 100 acciones nos van a pagar anualmente 0,50 euros por acción en dividendos, es decir, 100×0,50=50 euros. ¿Qué pasa si nos engañamos mentalmente a nosotros mismos y pensamos que en vez de 0,50 euros por acción nos han pagado solamente 0,35 euros por acción? Es como si no hubiéramos pagado los 15 euros de la comisión de compra o dicho de otra forma hemos amortizado las comisiones de compra en un solo año. El primer año tenemos 100 acciones que nos han dado solamente 35 euros de beneficio pero a partir del año próximo seguiré teniendo 100 acciones que no me han costado nada en comisiones y que me darán 50 euros si no cambia el dividendo.

Por eso me hacen cierta gracia los que preguntan qué broker es más rentable, que broker tiene las comisiones más bajas, etc. Para un trader tiene mucho sentido buscar las comisiones de compra-venta más baratas, pero para un inversor a largo plazo las comisiones de compra-venta le importan un bledo y les preocupa más que no les cobren comisiones de mantenimiento de las acciones.

Esto también es importante para un pobre mileurista que no puede ahorrar más que 100 euros mensuales. Ciertamente te dolerá pagar esos 15 euros en comisiones que estamos usando en el ejemplo, pero puedes planteártelo como que solamente has invertido 85 euros (100-15) y ten por seguro que las acciones que hayas comprado, aunque sean pocas, te seguirán dando dividendos año tras año. Si no tienes más que 100 euros mensuales para invertir, más te vale comprar 85 euros en acciones a no comprar ninguna y no empezar a construir nunca tu libertad financiera. Si quieres ahorra tres meses y compra cuando tengas 300 euros ahorrados, pero empieza a comprar ya, cuanto antes empieces antes podrás conseguir la libertad financiera.

Ser un inversor a largo plazo supone pensar de forma diferente, sin dar importancia al dinero que nos costó o a las comisiones y pensar solamente que cuantas más acciones tengamos más pueden revalorizarse en el futuro o más dividendos nos pueden ir dando año tras año.

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