Archivos mensuales: agosto, 2013

Barridas de stops, el gran peligro veraniego

A todos nos duele perder dinero en bolsa, sobre todo si es a causa de una barrida de stop-loss. Por ello debemos tomar precauciones extras en verano.

A todos nos duele perder dinero en bolsa, sobre todo si es a causa de una barrida de stop-loss. Por ello debemos tomar precauciones extras en verano.

Uno de los grandes peligros de la bolsa en verano es precisamente que la inmensa mayoría de los inversores está de vacaciones. Por ello en verano suele subir mucho la volatilidad, sobre todo en el mes de agosto, considerado el mes vacacional por excelencia. Sin necesidad de un gran volumen de acciones podemos mover el mercado hasta límites asombrosos ya sea al alza o a la baja y eso es posible precisamente porque todo el mundo está de vacaciones y ocasiona que la volatilidad se agudice.

La estrategia de barrida de stops la utilizan algunas agencias para obtener grandes plusvalías en un corto período de tiempo a costa de pequeños inversores como nosotros. Suele llevarse a cabo en valores que no son muy líquidos y funciona en especial en días festivos o semifestivos donde apenas hay liquidez en el mercado.

Sobre todo el riesgo es muchísimo mayor en aquellas acciones que a lo largo del año tienen bajos volúmenes de contratación. Es mucho más raro que ocurra en acciones con una media anual muy elevada de volumen de contratación, aunque tampoco podemos descartar que ocurra. Por poneros un ejemplo, diré que las acciones de BME tienen mucho más riesgo en verano que las de Santander, BBVA, Iberdrola o Telefónica (donde normalmente se mueven millones de acciones).

Cuando cualquiera comienza a invertir en bolsa siempre oye de las bondades de invertir utilizando stop-loss y afirman que esa es la única herramienta para seguir vivo en el mercado durante mucho tiempo ¡Como si fuera tan sencillo! En mi opinión una de las cosas más difíciles al operar en bolsa es elegir bien los niveles de stop-loss…

Todos conocemos la importancia del uso de stop-loss, ya que es uno de los pilares de las inversiones basadas en el análisis técnico. No obstante sabemos que son un arma de doble filo. Usándolos logramos no quedarnos “pillados” en un título y por lo tanto protegemos nuestro dinero gestionando el riesgo. Un trader jamás puede asumir pérdidas de un 50% o más en una posición, y eso es lo que tarde o temprano sucede sin el uso de los stops. Solo tras un buen “palo” descubrimos la necesidad e importancia de ser disciplinado y de usar los stop-loss.

Pero los tiburones, los que verdaderamente mueven el mercado, saben que los pequeños inversores usan los stop-loss y saben donde los colocamos, lo que provoca manipulaciones en el precio y barridas de stops brutales. Es el precio a pagar por proteger la inversión.

Una barrida de stops se produce cuando un título rompe un soporte claro y las órdenes automáticas de stop saltan automáticamente provocando una recogida de papel, por parte de los que muchas veces provocaron esa ruptura de soporte.

La jugada es la siguiente: Vendo todo hasta romper el soporte, provoco una venta en cascada y recompro más abajo, lo que provocará una subida. La jugada es maestra. El título termina la sesión prácticamente donde la empezó (o incluso en ocasiones puede llegar a subir), pero se produce un intercambio de títulos de unas manos a otras y de dinero. Los tiburones se hacen ricos y los pobres inversores nos quedamos con cara de idiotas preguntándonos qué ha podido pasar.

¿Por qué ocurre esto? Precisamente porque en verano, en pleno mes de agosto, es mucho más sencillo que ocurra esto que cuando todos los inversores están delante de los monitores en vez de estar en el chiringuito de la playa tomándose algo fresquito.

Los tiburones no tienen demasiado problema en “ver” las posiciones donde están colocados un gran número de stops: cifras redondas, soportes publicados por las casas de análisis, fibos, etc. La tentación es muy grande para ellos. Si con poco volumen de acciones pueden hacer bajar el precio de golpe un 10% para luego volverlas a recomprar baratísimas, ¿qué más les da a ellos arruinar todas las posiciones largas de cientos de pequeños inversores?

En muchas ocasiones estas barridas duran unos minutos, o un par de horas y en la misma sesión el valor recupera todo el camino desandado; en algunas ocasiones hablamos de porcentajes cercanos al 10%.

Las grandes agencias, con sus potentes algoritmos, su velocidad de análisis y su posibilidad de colocación de órdenes, tienen también otra ventaja: la profundidad de su visión.

Te voy a poner una situación hipotética para que lo entiendas: mes de Agosto, hora de la siesta, 16,00 horas de la tarde, 40 grados a la sombra… Llega un tiburón que sabe que con 250.000 títulos tirará la cotización un 8% haciendo saltar todos los stop-loss de ese rango. En 5 minutos y con sólo 250.000 acciones ha conseguido romper una consolidación de 15 M de títulos.

Lo peor de todo es que no es que hayan ido especialmente a por ti (aunque te hayan jodido vivo), sino que, al igual que en el análisis técnico, las resistencias, soportes, fibos,etc, los ve todo el mundo y ahí está precisamente su debilidad y su fuerza.

Piensa que para hacer barridos de stop-loss en ocasiones también aprovechan días festivos o semi-festivos, días que es fiesta en alguna comunidad autónoma o en varias, puentes más o menos largos, etc.; pero sobre todo el peligro se hace mucho mayor en verano porque se junta que la mayoría de los inversores están de vacaciones, los volúmenes que se mueven en bolsa suelen ser bajísimos en comparación con el resto del año, la liquidez suele ser bajísima y además el calor nos tiene lo suficientemente doblegados como para no perder el tiempo mirando las cotizaciones hasta que se nos han merendado.

El stop-loss sólo es una herramienta. Se puede hacer uso de ella o no. Si todos ponemos el stop en el mismo sitio se lo estamos poniendo a huevo al pez gordo, para que pase la escoba cuando lo considere oportuno. La merienda está servida. Si pones un stop con un escaso margen de un uno o dos por ciento, y encima estamos hablando de cualquiera de los chicharros y no tan chicharros que nos ofrecen las bolsas, las posibilidades de que se ejecute son enormes. Ni siquiera hace falta que alguien saque la escoba. Si observas los valores que en una sesión normal tienen una oscilación superior al dos por ciento entre la apertura y el cierre te sorprenderás.

Recuerda que, en cualquier caso, la culpa siempre es tuya, tanto si aciertas como si te equivocas. Echársela al tiburón no sirve de nada. Tú has puesto el stop-loss y no él por mucho te que duela reconocerlo. El único consuelo que nos queda es que al menos no hemos perdido “demasiado” dinero porque el stop-loss nos ha protegido aunque luego haya vuelto a subir hasta el punto original o incluso más alto todavía. Reconocer los propios errores y aprender de ellos siempre es mucho más útil.

Saludos y ánimo. Si esto fuera tan fácil todos estaríamos forrados.




El estocástico no engaña

En el gráfico se muestra el gráfico del IBEX y la curva del estocástico lento correspondiente. Vemos que el estocástico no engaña.

En el gráfico se muestra el gráfico del IBEX y la curva del estocástico lento correspondiente. Vemos que el estocástico no engaña.

A toro pasado es muy fácil analizar las cosas, dirán algunos, pero la verdad es que con un poco de sentido común era fácil predecir que el IBEX tenía que corregir y pegarse el batacazo y además explica la contundencia con que lo está haciendo (que al parecer ha sorprendido a muchos que no esperaban tanta corrección).

Me da pena por todos los que se han quedado pillados en plena euforia veraniega, pero así funcionan los mercados: unos ganan porque otros pierden y viceversa. La gente se ciega y la avaricia rompe el saco, no hay más.

¿Por qué suben y bajan los mercados? Todo suele reducirse, por un lado, al optimismo y pesimismo de los inversores y, por otro, al vértigo y la oportunidad.

La evolución ha sido poco más o menos la siguiente: el 25 de junio el IBEX estaba en 7600 puntos y el estocástico lento se movía por debajo de 20, marcando una clara señal de compra e indicando el cambio de tendencia hacia un impulso alcista.

El sentido común dictaba comprar acciones del IBEX o invertir en un fondo de renta variable que replicara al IBEX. En nada de tiempo el estocástico se plantó en 80 (alrededor del 10 de julio) generando el típico pull-back hasta los 7800 puntos del 17 de julio.

En ese momento puede decirse que empezó la fiesta y el IBEX empezó a subir como un cohete. En esta ocasión el gran problema ha sido que el mes de agosto estaba a la vuelta de la esquina y como en Agosto no suele haber noticias, ni negativas ni positivas, la tendencia alcista se ha desbocado al no encontrar ningún escollo en el camino.

¿Consecuencias? Una subida del 17% en un mes. Encima tuvimos el agravante de que los titulares de los periódicos de economía, en un sensacionalismo malsano, anunciaron a bombo y platillo que la UE ha salido de la recesión.

Mirando el estocástico lento, a partir del 24 de julio superó el nivel de 80 que como sabemos indica sobrecompra y que debiera habernos puesto en modo vigilancia intensiva. El sentido común nos dice que cuando algo está sobrecomprado lo más lógico es que antes o después baje. Cuando se superaron los máximos históricos anuales, la prensa económica lo anunció a bombo y platillo, inflando todavía más la burbuja. En ese momento muchos inversores inexpertos o incautos se lanzaron a comprar lo que fuera. Los periódicos no podían equivocarse al afirmar que nos pondríamos en 9000 o incluso 10000 puntos en cuatro días porque se supone que para eso tienen periodistas de economía que deben saber un montón, ¿no?.

Solamente algunos periodistas honestos avisaron que la sobrecompra era muy alta y que el IBEX tendría que corregir inminentemente para recuperar el resuello y seguir su camino. Si miramos el estocástico lento, la curva se hizo casi horizontal al nivel del 95 o 96, y, además, durante muchos días.

A mí, el sentido común me dijo que eso no podía durar y encima durante tanto tiempo. Además, el IBEX no es traidor, los días 5 y 6 hubo pequeños retrocesos que debieran habernos avisado que el cohete empezaba a perder fuelle. Pero como la inercia es la inercia y el impulso es el impulso, el IBEX continuó subiendo. ¿Nadie se dio cuenta mirando el gráfico del IBEX que la curva de subida se iba redondeando? Sí, los periódicos anunciaron que la UE salía de la recesión casi justo cuando el cohete disparado hacia el cielo estaba a punto de explotar y para vender más periódicos pronosticaban subidas imparables hasta los 9000 o 10.000 puntos en dos o tres semanas.

Yo tuve suerte, lo reconozco, llevaba con la mosca detrás de la oreja desde el pequeño aviso que dio el estocástico lento entre el 5 y 7 de agosto, pero como no había malas noticias seguí mirando subir el cohete intentando predecir cuando explotaría.

El viernes lo vi claro y di orden de vender el fondo de inversión que replica el IBEX y que compre mayoritariamente cuando el estocástico bajó por debajo de 20. Tuve la suerte de vender justo en el máximo, cuando las participaciones de mi fondo alcanzaban su máximo valor. ¿Por qué di la orden precisamente el viernes y no cualquier otro día? Muy sencillo, por la acumulación de varios motivos de sentido común. El Dow Jones llevaba dos días bajando y todos sabemos que cuando américa se constipa, se acatarran el resto de los mercados. El estocástico estaba en 95 y llevaba mucho tiempo anidado allí, indicando una elevadísima sobrecompra. Los bancos estaban subiendo como la espuma como si todo el mundo hubiera olvidado el rescate y los diversos problemas de los bancos. Para terminar de rizar el rizo, la FED iba a publicar las actas de su última reunión la siguiente semana y, digan lo que digan, y pese a que el mercado debiera haber descontado desde hace mucho tiempo el famoso tapering, muchos inversores están ligeramente acojonados preguntándose si la economía podrá sobrevivir por si sola a la retirada de los estímulos de la Q3.

Sabiendo que el cohete estaba a apunto de explotar y con toda esa acumulación de “avisos”, ¿no era lógico vender? Es cosa de sentido común y nada más.

Cuando un cohete sube hacia el cielo, pueden pasar dos cosas: En la mayoría de los casos, cuando el cohete explota, se revientan los sueños de muchísimos inversores que han invertido tarde y mal y no tienen ningún plan de inversión que no sea lo que leen en los periódicos de economía. Cuando el cohete explota, sus sueños de riqueza también explotan y se quedan mirando con cara de tontos la brillante explosión mientras se rascan la cabeza preguntándose que ha pasado. Pero en otros casos, cuando se ha invertido bien y con cabeza, utilizando un sistema por rudimentario que sea como limitarse a “leer” lo que nos dice el estocástico, el estallido es una gozada porque explota llenando el cielo de un agradable colorido que nos llena de emoción.

Lo mejor de todo es que, aunque el cohete explote, tampoco hubiera pasado nada grave si me hubiera perdido la gozosa explosión multicolor. Cuando has comprado a nivel de 20 o por debajo, si vendes cuando se corta la línea de 80 hacia abajo no pasa nada, porque tienes ganancias de todos modos. En mi caso, tuve la suerte de acertar que el viernes el IBEX explotaría y cambiaría de tendencia, pero incluso aunque no lo hubiera hecho, el lunes habría tenido margen de vender con el estocástico por encima de 80 y solamente hubiera perdido un 2%. Hoy, un día después acaba de bajar otro 2%, con lo que ya lleva perdido un 4% y supongo que seguirá bajando aunque cada vez con menos brusquedad.

La FED publicará sus actas y el mercado reaccionará bien o mal, dependiendo de las conclusiones que se saquen al hacer la autopsia a las actas de la FED, pero a mí me dará igual porque me importa bastante poco lo que pueda pensar el mercado o lo que pueda hacer. Mi sistema de inversión se basa en el estocástico lento y el estocástico no engaña.

El sistema es sencillísimo y rarísimamente incurro en pérdidas: COMPRAR cuando el estocástico lento está por debajo de la línea de 20 o, para mayor seguridad, justo cuando corta la línea de 20 de abajo hacia arriba y VENDER cuando el estocástico está por encima de 80 o, poco importa, justo cuando el estocástico corta la línea de 80 de arriba hacia abajo. De 80 hacia 20 es el momento de estar en liquidez o de ponernos cortos y desde 20 hasta 80 es el momento de cazar oportunidades o ponernos largos. Más simple y sencillo imposible.

Si alguno quiere comprobarlo, no tiene más que superponer el gráfico del estocástico lento al del IBEX (o de cualquier otro índice o gráfico de acciones). Observaréis que los suelos en el precio siempre están por debajo de la línea de 20 y los techos por encima de la línea de 80.

Me importan muy poco las noticias. Me da igual que haya que rescatar a Grecia o no, me importa un bledo que la FED retire los estímulos, me da igual que lo de Barcenas pueda hacer dimitir al Gobierno o que en Egipto haya revueltas o que suba o baje la prima de riesgo. Yo me fío del estocástico, y puedo asegurarlo, el estocástico no engaña.




El dinero habla

Los billetes hablan y nos cuentan historias cuando nos tomamos la molestia de escucharlos.

Los billetes hablan y nos cuentan historias cuando nos tomamos la molestia de escucharlos.

Siempre recordaré un cuento corto de Cornell Woolrich titulado “El dinero habla”. Cornell George Hopley-Woolrich, más conocido por sus seudónimos William Irish o George Hopley (1903 – 1968), fue un escritor estadounidense de novelas policíacas y de misterio.

“El dinero habla” me encantó por el ingenio desplegado por un abogado de dudosa moralidad que evita que ingrese en la cárcel un ladronzuelo acusado de robar unos billetes y por la idea de que el dinero, en concreto los billetes, siempre acaban hablando. No os cuento la historia porque recomiendo su lectura, es un cuento breve muy entretenido donde Cornell Woolrich nos acaba haciendo pensar.

Todo esto viene a que hoy voy a tocar en el blog el tema de los billetes que hablan, billetes que cuentan historias, billetes usados como forma de publicidad, etc. y, dándole vueltas al tema, me gustaría que los billetes pudieran hablar y contar tantas y tantas historias acontecidas a las personas que los han tenido en sus manos.

Por suerte o por desgracia, los billetes nos cuentan historias, pero solamente nos dan pequeñas pistas de las historias que tenemos, forzosamente, que completar con nuestra imaginación.

¿A vosotros nos os gustaría conocer las historias que encierran los billetes? Si los billetes hablaran, podrían contarnos montones de historias: divertidas, trágicas, románticas, nostálgicas, curiosas, innovadoras… Dejando al margen leyendas urbanas (o quizá no lo sean tanto) sobre las trazas de cocaína que hay en un porcentaje determinado de billetes y la cantidad de microbios y guarrerías que deben acumularse encima, ¿quién no ha pensado alguna vez en lo curioso que sería poder seguir las aventuras de un billete en concreto?

La idea de escribir en los billetes no es nueva. Por ejemplo, escribir mensajes políticos sobre los billetes de curso legal se ha hecho siempre, en todas partes. Escribir sobre un billete es fácil y, como tiene valor, nadie lo rompe como haría con una octavilla que no le gustase. Y el billete circula de mano en mano, con lo que el mensaje se difunde. Tanto es así que, en muchos países hay circulares de los bancos centrales que advierten sobre los billetes con mensajes políticos. En India, por ejemplo: “Cualquier billete en el que haya escrito algún eslogan o mensaje de carácter político deja de ser moneda de curso legal y el derecho sobre tal billete será rechazado…”. En Israel, los bancos advirtieron que no aceptarían ni un solo billete marcado con una frase subversiva. Recuerdo haber visto monedas con las palabras “Pujol Catalunya” grabadas sobre la cara de Franco. Y, lustros después, billetes con la demanda de “Llibertat, amnistia i Estatut d’autonomia!”. No sé si los bancos tenían instrucciones de no aceptarlos, pero, los aceptasen o no, circulaban con toda normalidad. Ayer eran nuestros abuelos y nuestros padres los que escribían sobre los billetes y ahora nos toca a nosotros.

Podemos encontrar frases divertidas como “Me sobra mes a final de sueldo”, pequeños pataleos ciudadanos como “Se alquila esclavo económico” o denuncias sociales del tipo “No es una crisis, es una estafa”.

Yo mismo, cuando era joven, inocente de mí, me dio por hacer una pequeña marca en algunos billetes para comprobar si con el tiempo algún billete volvía a mis manos (y, por desgracia, nunca volvió ninguno a mis manos).

Que yo sepa, sin perjuicio del interés que tiene el Banco de España en preservar la calidad de los billetes en circulación, no hay en principio ninguna disposición en nuestro ordenamiento jurídico que prohíba expresamente escribir sobre los billetes.

Algunas personas hacen publicidad gratuita en los billetes que consiste en escribir una dirección web en los billetes. Puede parecer una idiotez, pero a la larga pudiera ser una publicidad efectiva teniendo en cuenta que los euros viajan por muchos países. Cuanto más pequeño es el billete más cambia de manos, por lo que imagino que los de 5 euros serán los mejores. Los que hacen este tipo de publicidad, por lo que he comprobado, escriben por la cara mate y, como el billete se suele dar por la cara brillante poca gente se da cuenta cuando lo entregas, pero luego cuando en casa se den cuenta es muy probable que les entre la curiosidad y miren la web o quizá no, no lo sé.

Se han hecho intentos para seguir la pista a los billetes. Quizá algún lector del blog recuerde que Jesús Hermida, cual visionario adelantado a su época, intentó seguirle la pista a un billete de mil pesetas cuando tenía un programa en TVE. La verdad es que nunca supe cómo acabó esa historia, pero se me quedó grabado y supongo que a todos nos gustaría seguir la pista a los billetes que pasan por nuestras manos.

En Estados Unidos circulan billetes con un sello rojo que dice “track this bill” y facilita la dirección de la página web “Where’s George?”. Eso demuestra que a más de uno nos pica mucho la curiosidad. ¿Por cuántas manos habrá pasado mi billete? ¿Qué lugares habrá recorrido? Está claro que sólo una parte de las personas por las que ha pasado el billete se da cuenta del mensaje, y menor número aún el que se toma la molestia de “ficharlo” en Internet, pero aún así la intriga es muy emocionante.

La página en cuestión se llama “Where’s George?” porque la mayoría de los billetes en seguimiento son de un dólar (el que tiene la cara de George Washington). Sólo hay que registrarse en la susodicha página e introducir los datos del billete (denominación, número y serie) y, además, te animan a que incluyas notas sobre el estado del billete, cómo lo conseguiste, dónde te lo has gastado, etc.

Los resultados, lo reconozco, suelen ser bastante decepcionantes. La inmensa mayoría de los billetes sólo han sido registrados una vez (presumiblemente, la persona que lo marcó) y no parecen haber viajado mucho.

La pregunta que me surgió después, claro está, es por qué no hacíamos algo parecido en Europa, y la respuesta me sorprendió: ¡En Europa lo hacemos desde la llegada del euro! Según la wikipedia, esto del seguimiento de billetes (Currency bill tracking), se hace en muchos países además de EEUU y Canadá, tales como India o Suiza, pero es que desde 2002 hay al menos 4 páginas web que se dedican al seguimiento de los euros. La más famosa es Euro Bill Tracker. Es especialmente popular en Finlandia y Austria, a juzgar por las páginas de estadísticas, sin embargo, los resultados más llamativos no lo son tanto como en EEUU y hay mucho sesgo hacia los dos países que he mencionado. Además no parece tan divertida como la de los yanquis, creo que no puedes incluir notas y todo tiene un regustillo más estadístico que otra cosa. A pesar de todo, se pueden ver algunos recorridos curiosos: http://es.eurobilltracker.com

Otras personas utilizan los billetes de formas muy imaginativas por lo que he encontrado curioseando por ahí. Antonio, por ejemplo, encontró trabajo como repartidor de mercancías escribiendo en los billetes “Es el último que me queda y estoy en paro, si puedes darme trabajo te lo agradeceré inmensamente (y ponía su número de móvil)”.

Una argentina escribe en los billetes que busca novio y pone su email para que la escriban aunque al parecer todavía sigue buscando su media naranja.

Otros, como el ejemplo que aparece en la imagen, utilizan los billetes para mandar mensajes a Emilio Botín.

Personalmente considero que escribir sobre un billete es tan reprobable como hacer un graffiti sobre un monumento; pero analizándolo fríamente es una manera de comunicarse con el resto del mundo. Poner mensajes en los billetes de curso legal se ha hecho siempre y, como tienen valor, nadie los rompe como harían seguramente con un papelito publicitario distribuido en la calle que no gustase. Por otro lado, el billete circula de mano en mano, con lo que el mensaje se difunde quieras que no. La gente escribe frases revolucionarias y los billetes funcionan como flyers gratuitos y muy eficientes. Además, los billetes cambian de mano tan rápidamente que es imposible encontrar al presunto autor del delito. Tranquilamente puedes afirmar que no lo has escrito tú, que te lo entregaron así.

Se pueden encontrar declaraciones de amor, números anotados que tienen que ver con la lotería o un circulito alrededor de una parte del número de serie. También se encuentran oraciones, frases filosóficas, deseos y mensajes desesperados. Otra cosa muy común es ver un numerito que seguramente escribió alguien que estaría contando billetes, para acordarse de cuántos había en la pila hasta ese momento.

Los billetes hablan y nos cuentan historias cuando nos tomamos la molestia de escucharlos.




Reinventando la gallina de los huevos de oro

Las gallinas de los huevos de oro no existen, pero... ¿podemos crearlas? Sí. Aquí explicamos cómo. Luego dependerá de cada uno dar con su propia gallina de los huevos de oro.

Las gallinas de los huevos de oro no existen, pero… ¿podemos crearlas? Sí. Aquí explicamos cómo. Luego dependerá de cada uno dar con su propia gallina de los huevos de oro.

Todos conocemos el mito de la gallina de los huevos de oro. A todos nos gustaría tener unas cuantas gallinas que, día a día, fueran poniendo huevos de oro que nos fueran enriqueciendo. Por desgracia, las gallinas de los huevos de oro no existen.

Pero… ¿podemos reinventar la gallina de los huevos de oro? Tampoco tiene por qué ser una gallina, podría valernos con un gusano que hilara capullos de oro en vez de capullos de seda, o una mariposa con alas de oro.

Seguro que muchos piensan que es descabellado utilizar la naturaleza para crear riqueza. ¿Os suenan de algo las ostras perlíferas? Las ostras crean perlas para proteger su cuerpo de alguna impureza o grano de arenilla que entra dentro de su concha y nosotros nos aprovechamos de las ostras extrayendo sus perlas y vendiéndolas para hacer collares, anillos, pendientes y todo tipo de joyas.

Por desgracia no todas las ostras perlíferas contienen dentro una perla porque no entra alguna impureza en todas ellas que las fuerce a crear la perla a su alrededor, pero incluso eso se ha solucionado introduciendo a la fuerza partículas que fuercen a la ostra a crear la perla.

Ahora ya no te parecerá demasiada tontería lo de plantearse reinventar la gallina de los huevos de oro. ¿Se podrá hacer?

Sí, se puede. Lo único que tenemos que hacer es mirar las posibilidades que ofrece la naturaleza e idear algún sistema para poner a trabajar a cualquier animalejo a nuestro servicio. No solamente podemos criar ostras perlíferas, existen muchas otras posibilidades y, lo mejor de todo, es que están todavía casi todas por descubrir.

Crear nuestra “gallina de los huevos de oro” es posible. Sólo necesitamos algo de imaginación, un poco de ingenio y conocer un poco la naturaleza que nos rodea. Así de sencillo y, a la vez, así de difícil.

Mucha gente no conocerá unos bichejos acuáticos que en España se conocen como frigáneas. Aquí os dejo una breve descripción que os debiera dar una pista sobre como podemos crear nuestra particular “gallina de los huevos de oro”:

Los tricópteros o frigáneas (Trichoptera, del griego trichos, “pelo” y pteron, “ala”) son un orden de insectos endopterigotos (con metamorfosis completa), emparentados con los lepidópteros (mariposas y polillas), cuyas larvas y pupas son acuáticas, y viven dentro de pequeños estuches en forma de tubo que ellas mismas fabrican a base de seda a la que adhieren granos de arena, restos vegetales, etc. Los adultos son voladores, y se caracterizan por presentar dos pares de alas cubiertas de pelos que, en posición de reposo, se pliegan sobre el cuerpo en forma de tejado. Se conocen entre 7.000 y 10.000 especies.

¿No te ha dado ninguna idea la descripción anterior? Vuelvo a remarcarte lo más importante de todo: Las larvas de frigáneas se caracterizan por construir estuches de protección para su abdomen empleando materiales próximos a ellas como granos de arena, fragmentos de materia vegetal e incluso conchas vacías de moluscos.

¿Todavía sigues sin ver ningún negocio potencial? Pues para que compruebes que es posible crear nuestra propia gallina de los huevos de oro, te diré que, desde principios de los años 80, el artista francés Hubert Duprat ha empleado estos insectos para crear algunas maravillosas esculturas que, supongo, venderá a buen precio.

La única genialidad que tuvo Hubert Duprat, es que a él se le ocurrió ofrecer a las larvas de frigáneas diversos materiales como piedras preciosas, lentejuelas, perlas, pequeñas pepitas de oro y de plata, diamantes, zafiros, rubíes, perlas, turquesas, etc.; para que las frigáneas le construyan estuches que podrían pasar enteramente por creaciones de un reputado joyero.

Duprat comenzó su trabajo con larvas a principios del año 1980. Una vez que obtiene las larvas de su ambiente natural (los ríos) son llevadas a su estudio, lugar donde se origina esta mágica creación por el simple procedimiento de meterlas en un acuario donde el fondo está sembrado de todos los materiales anteriormente mencionados.

Las larvas de frigáneas colaboran involuntariamente con Hubert Duprat para crear estas sensacionales esculturas naturales.

Las larvas de frigáneas colaboran involuntariamente con Hubert Duprat para crear estas sensacionales esculturas naturales.

Las pequeñas larvas de frigáneas, caddis o tricópteros, antes de alcanzar su etapa voladora, presentan una morfología de gusano blando, que vive en nuestros ríos y se usa frecuentemente como cebo para la pesca. Son conscientes de su debilidad frente a los depredadores, por lo que se han convertido en pequeños arquitectos dentro de los arroyos: recogen las piedras y palitos que encuentran a su alrededor, y se construyen el estuche en el que estarán seguras uniendo los pedacitos con una especie de hilo de seda. Cuando crezcan, tendrán que abandonarlo y construirse otro más grande, hasta alcanzar su fase adulta, en que saldrán volando y abandonarán el río.

El artista francés Hubert Duprat ha creado su propia gallina de los huevos de oro colocando estas larvas en un entorno poco habitual: sustituye su hábitat de sedimentos fluviales por otro lleno de pepitas de oro, turquesas, corales, lapislázulis, zafiros, perlas, rubís y diamantes. Así, el pequeño arquitecto de los ríos se convierte en joyero. ¿Verdad que es curioso?

Imagina las posibilidades de los estuches una vez son abandonados voluntariamente por sus creadores al hacerse adultos: se pueden vender como colgantes, como pendientes, engarzadas en un anillo, como gemelos para camisas, etc.

¿A que ahora ya no tienes dudas sobre mi afirmación de que podemos reinventar las gallinas de los huevos de oro? Todo es cosa de ponerse a ello como has podido comprobar.