Categoria: Trading

Tipos de órdenes en trading

La teoría es sencilla: Comprar barato, vender caro. Pero… ¿Conoces las órdenes para hacerlo de la mejor manera posible?

La teoría es sencilla: Comprar barato, vender caro. Pero… ¿Conoces las órdenes para hacerlo de la mejor manera posible?

Resulta increíble que la gente no conozca los tipos de órdenes de compra y venta que existen y cuándo y cómo aplicarlas. Utilizar una u otra, dependiendo de las circunstancias del mercado, puede suponer ganar mucho dinero o perderlo con gigantescas minusvalías. Vamos, por tanto, a ver los distintos tipos de órdenes que existen. Debo advertir que algunos brokers no las tienen todas o no las permiten y sólo se centran en las más básicas, por lo que la elección de un broker u otro nos puede limitar mucho a la hora de hacer trading.

Por otro lado, siempre que no se hayan ejecutado podemos cambiar la orden. Algunos brokers cobran una comisión por cambiarla y otros no, algunos podrían incluso no permitirte cambiarla. Otra razón más para elegir bien al broker y para no lanzar órdenes a lo loco sin pensarlas antes.

Las órdenes en el trading, se utilizan para alcanzar ganancias y/o para protegerse de posibles pérdidas, con una nomenclatura propia que vamos a detallar a continuación.

A Mercado: Es una orden de compra o venta al precio actual del mercado, su ejecución es inmediata. Se puede ejecutar para abrir una posición o para liquidar una posición anterior. Cuando lanzas una orden de mercado, o a precio de mercado, estás asumiendo que no te importa la posible variación del precio desde que lo has consultado por última vez hasta que la orden termine de ejecutarse. Utilizaremos este tipo de órdenes sólo cuando necesitemos velocidad, y esto normalmente ocurre cuando necesitamos escapar a toda prisa de un daño mayor.

Limitada: Orden de compra o venta a un precio establecido y delimitado. En éstas, se fija el precio (cambio) y se deja abierto el cuándo. De este modo, cuando el gráfico de precios pase por el nivel de disparo, la orden se ejecutará. Pueden existir igualmente diferencias entre el precio deseado y el precio obtenido. Al dinero que llena el hueco entre el precio que tú quieres y el precio que obtienes se le llama deslizamiento.

Compra Limitada: Es un tipo de orden pendiente, que abrirá la posición de compra a un precio inferior al existente en el momento de crear la orden. Se lanzan previendo que las cotizaciones suban tras haber bajado previamente hasta un punto determinado.

Compra Stop: Abrirá la posición de compra, a un precio superior al actual, son lanzadas cuando creemos que las cotizaciones seguirán subiendo. Realmente, a esto deberíamos llamarle simplemente una orden condicionada, y en muchos sitios así lo hacen.

Venta Limitada: Abrirá la posición de venta, a un precio superior al existente en el momento de lanzar la orden. Son creadas con la esperanza que la cotización descienda después de haber subido previamente hasta un punto determinado.

Venta Stop: Abrirá lo posición de venta, a un precio inferior del existente en el momento de lanzar la orden. Creadas con la esperanza que la cotización siga descendiendo.

Stop Loss: Punto máximo de pérdidas que se desea soportar. Siempre tiene que estar fijado por debajo del precio de cotización actual en posición comprada o por encima del precio en posición vendida. Al alcanzar el stop loss la posición se cierra automáticamente.

Trailing Stop: Es un tipo de stop dinámico que se mueve con la cotización, para ir consolidando beneficios.

Take Profit: Marca el objetivo de beneficio en la cotización, al ser alcanzada se cierra automáticamente.

Orden Gtc “Good Till Canceled”: Es una orden que permanece activa en el mercado continuamente, hasta que el trader decide cancelarla.

Orden Gtd “Good Till Date”: Orden con vigencia hasta una fecha determinada.

Orden Oco “Order Cancels Other”: Es una mezcla entre limitada y stop loss, al ejecutarse una la otra se cancela automáticamente.

Cierre De Posición: Es una orden a mercado, porque no tienes que especificar ni límite ni condición. Cuando la ejecutas (tanto ganando como perdiendo dinero) se realiza la gestión de forma inmediata a precio de mercado.

Algunos Consejos

El principio de incertidumbre nos dice que no se puede conocer a la vez el cuándo y el dónde con precisión. Aplicado a la bolsa, si queremos comprar ahora mismo, no podemos saber con exactitud total el precio de la compra; y si queremos comprar exactamente a un precio determinado, entonces no sabemos en qué momento el precio pasará por ese punto exacto y se disparará nuestra orden.

Así pues, tiene que haber dos tipos de órdenes: aquellas en las que podemos decir cuándo queremos comprar (o vender) y aquellas en las que podemos especificar a cuánto queremos comprar (o vender). No existe una orden que nos permita hacer las dos cosas a la vez con total precisión.

Si el precio se está moviendo con rapidez, es posible que el deslizamiento supere a las comisiones. No obstante, la precisión que nos dan las órdenes limitadas a la hora de fijar el precio es muy superior a la que nos dan las de mercado.

En general, utilizaremos las órdenes limitadas cuando queramos estar en el mercado solamente bajo unas determinadas condiciones.

Un caso típico es cuando tenemos el precio oscilando entre los límites de un canal. Aún estamos lejos de la parte baja del canal y queremos comprar sólo si el precio baja lo suficiente como para aprovechar otro viaje hacia la parte alta del canal. Como apostamos por un rebote al alza cuando el precio llegue al suelo del canal, dejamos una orden limitada de compra. Aunque se la enviemos ahora a nuestro broker, ésta no se ejecutará mientras el precio se mantenga por encima del nivel límite. Sólo queremos comprar si el precio baja lo suficiente. Razonablemente, también pondríamos un stop loss, justo por debajo del canal, que estará colocado donde esperamos que el precio no llegue.

Por norma general, usa órdenes limitadas para abrir posiciones. Cuando abras largos, por ejemplo, compra a un precio limitado. Casi nunca te interesará comprar ya mismo. Lo que te suele convenir es comprar cuando el precio llegue a cierto valor, ya sea para que el beneficio/riesgo te compense o por otras cuestiones estratégicas.

Por norma general, usa órdenes de mercado para cerrar posiciones con pérdidas. Es decir, que tus stops sean a precio de mercado. Lo que importa es la velocidad de respuesta. Piensa que, cuando las cosas se ponen feas, lo que menos necesitas es ponerte a titubear mientras el precio se aleja alocadamente y, por una u otra razón, tu orden limitada de salida no se ejecuta.

Tampoco pongas los stop loss en cantidades redondas (10 euros es peor que 9,98 por ejemplo) o en los sitios donde la lógica dice que todos los traders los pondrán (por ejemplo inmediatamente pegados a una resistencia o a un soporte, es mejor dejar algo de holgura). Si no lo haces así, puede llegarte una barrida de stops y dejarte fuera para luego continuar la subida alegremente mientras a ti se te queda cara de bobo.

Por último, si juegas apuntando hacia un objetivo de beneficios, sí que puedes ordenar que tu orden de salida sea limitada y no a mercado. Esto te permitirá asegurar que tus ganancias se ciñan a lo previsto. No obstante, no hay inconveniente en que para esto, uses también una orden condicionada a precio de mercado.

Pese a ser un poco pesado quiero enfatizar que un stop loss debe ser a precio de mercado y que la orden debe estar lanzada de antemano (tanto cuando compras como cuando vendes, el stop loss debe estar fijado cuando das al botoncito que lanza la orden).

Hay novatos que piensan que serán capaces de salir en un precio de stop loss que mantienen en mente o gente que pone su orden de salida por pérdidas como limitada. Ambas maniobras son demasiado peligrosas y las desaconsejo porque palmarás más dinero que si el stop-loss salta a precio de mercado.

¿Qué pasa si hay un gap, te preguntarás? Muy sencillo: Las órdenes que pueden no activarse debido a un gap son siempre las limitadas. Por ello siempre recomiendo que los stops loss sean siempre condicionados de mercado.

Algunos brokers pueden cobrarte por hacer cambios. Salvo usura del broker (y entonces deberías cambiar de broker), puedes modificar lo que quieras, que lo que no se ejecuta no se cobra.

Si introducimos la orden para comprar al precio que nos venden, siempre compraremos más caro y venderemos más barato que si esperamos. Esa diferencia es el deslizamiento. El deslizamiento es la diferencia entre el lugar donde se coloca el stop y el punto donde realmente se ejecuta la orden. Dicho de otra forma, el término “slippage” se refiere a la diferencia entre el precio previsto de una transacción y el precio en el que la transacción tiene lugar de hecho.

El deslizamiento puede llegar a suponer el triple que las comisiones de compra o venta de acciones.

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Noticias, Azar y Bolsa

Noticias, Azar, Bolsa

Antes de seguir leyendo, te pido que mires los gráficos de la imagen. ¿Qué te sugieren?

Nadie duda que las noticias afectan de alguna manera a la bolsa. Eso es indiscutible. Nadie duda tampoco que el precio de una acción lo recoge todo, absolutamente todo, incluso muchas cosas que se nos escapan. Lo que ya es más discutible es si el azar afecta a las bolsas o no. ¿Tú que opinas?

Antes de seguir leyendo, te pido que mires los gráficos superiores de la imagen. ¿Qué te sugieren? Apunta en un papel lo que te sugieran. Si crees que uno de ellos es el gráfico de Telefónica, anótalo. Si ves parte del gráfico del IBEX en algún momento del año, anótalo también. No olvides tampoco anotar cualquier patrón o figura que encuentres. Pero hazlo, por favor, es importante por lo que verás después si sigues leyendo.

El maldito o bendito azar

Personalmente, estoy convencido que el azar nos afecta en todos los ámbitos de la vida y, en bolsa, mucho más. No vale de nada saberlo todo, haberlo estudiado todo y tomar todas las precauciones posibles. Solamente podemos intentar que el azar nos afecte lo mínimo posible, pero, sin duda, nos afectará. Unas veces tendremos suerte y otras no. Unas veces ganaremos y otras perderemos, pero el azar siempre se manifestará de una u otra forma.

¿Por qué es imposible predecir el comportamiento de la bolsa? ¿Por qué no se puede siquiera predecir el precio de una acción? Precisamente porque interviene el azar en las noticias.

Imagina un mundo perfecto donde pudiéramos juntar todas las malas noticias e ir soltándolas a lo largo del primer semestre. Luego, juntaríamos todas las buenas noticias y las iríamos soltando a lo largo del segundo semestre. Si tuviéramos esa posibilidad, todos seríamos ricos.

Obviamente, las malas noticias suelen afectar negativamente al precio, por lo que poniéndonos cortos, nos enriqueceríamos a lo largo del primer semestre donde se van dando a conocer todas las malas noticias (mientras el precio va bajando poco a poco) y, a principios del segundo semestre, compraríamos todo el papel posible para ir aprovechándonos de la paulatina subida de precios a medida que las buenas noticias se dieran a conocer y los precios de las acciones fueran subiendo progresivamente.

El azar es lo que lo tira todo por tierra y nos hace imposible enriquecernos de forma constante y sostenida. El azar impide una sucesión de buenas noticias e impide también una sucesión de malas noticias. Como es azar, no permite ni siquiera saber el número de buenas o malas noticias que se van a producir consecutivamente. El azar es el único que conoce la secuencia ganadora.

Podemos intentar minimizar la influencia del azar usando stop-loss, gestionando el riesgo, diversificando nuestra cartera, etc., pero siempre tendremos la espada de Damocles sobre nuestras cabezas esperando el momento más insospechado para cercenar de tajo nuestras inversiones en mayor o menor medida (dependerá del número de precauciones tomadas, pero siempre serán insuficientes).

¿Cómo afectan las noticias a la bolsa y cómo se influencian las noticias entre sí?

Sólo sabemos una cosa: las noticias pueden ser buenas o malas. Tenemos, en principio, más o menos un 50% de posibilidades de ganar o perder. Si la noticia es buena, el precio tenderá antes o después a subir y si es mala acabará bajando. A veces ni siquiera tenemos un 50% de posibilidades porque las noticias no son buenas o malas al 100% y encima se influyen entre ellas variando sus porcentajes.

El azar en la aparición de noticias y la influencia de las noticias entre sí hacen que una noticia nunca sea buena o mala al 100%. Imagina por ejemplo que Repsol descubre un gran yacimiento de petróleo en España. Eso en principio sería una buena noticia al 100%. Pero la noticia se junta con otra noticia: el intento del Gobierno de España de abaratar el precio de la gasolina, fomentando la competencia por el sistema de impedir que una empresa tenga demasiadas gasolineras en una misma provincia.

El 100%, lo ideal para Repsol, se ve recortado (por ejemplo en un 20%) por la noticia de la limitación del número de gasolineras. Una noticia muy buena al 100% queda convertida en una noticia menos buena (80%) por influencia de la segunda noticia (que supone restar un 20%.)

A su vez, la noticia buena para Repsol afectará negativamente a las otras petroleras que operan en España. Lo que sería en principio una noticia mala (al 100%) queda un poco disuelta al juntarse con la noticia de la limitación de número de gasolineras (que por ejemplo será del 5%, teniendo en cuenta que el 20% malo para Repsol de la segunda noticia se reparte/divide entre las petroleras que operan en España).

Al final, juntando las dos noticias, el resultado es bueno para Repsol en un 80% mientras que para las otras petroleras es malo al 95% (100%-5%).

Personalmente, nunca he conseguido ver una relación clara y directa entre el resultado de una noticia y el movimiento del precio. Muchísimas veces me he maravillado cuando supuestas malas noticias hacen subir los precios o cuando buenas noticias (o a mí me lo parecen) hacen bajar el precio. No hace falta que os ponga ejemplos porque tengo la seguridad absoluta que a todos os ha pasado alguna vez. Habrá expertos en el tema de valorar noticias, pero reconozco que no soy uno de ellos.

Ahora, hagamos un sencillo experimento jugando con el azar y las noticias

Vamos a suponer que podemos valorar las noticias entre +5 (si son muy buenas) y -5 (si son muy malas). Obviamente el 0 será que la noticia no es ni buena ni mala o que está en línea con lo que esperaba el consenso de analistas.

Volviendo a Repsol, vamos a coger cuatro noticias y vamos a valorarlas ficticiamente. Es solo un ejemplo:

Noticia 1: Repsol descubre el Yacimiento de Vaca Muerta en Argentina. Valoración: +4,85 (es una noticia muy buena, pero no del todo, porque descubrieron el yacimiento en un país no demasiado estable) Resultado: El precio de la acción sube porque la gente se puso a comprar acciones como loca.

Noticia 2: Argentina decide expropiar a Repsol. Valoración: -4,64 (es una mala noticia que muchos no esperaban) Resultado: El precio de la acción baja porque la gente se puso a vender ante la mala noticia.

Noticia 3: Repsol recibe la compensación por la expropiación en Argentina y decide repartir dividendo extraordinario. Valoración: +3,97 (no es mala noticia, pero sería mejor si hubiera podido explotar el petróleo y, además, las compensaciones siempre parecen menores de lo esperado) Resultado: El precio de la acción sube, pero con menos ímpetu que cuando descubrió el yacimiento.

Noticia 4: Repsol anuncia resultados ligeramente superiores a lo esperado por el consenso, pero por muy poco. Valoración: +0,57 (los analistas ya esperaban esos resultados que sólo se han desviado un poquito mejor de lo esperado). Resultado: El precio de la acción sube, pero muy poco, por ser algo casi descontado por el mercado.

Una vez dicho esto, cualquier gráfico de una acción o de un índice determinado no deja de ser, en el fondo, el resultado de ir sumando y restando, día a día, las buenas y malas noticias y la valoración que hace el mercado de las mismas. Intradía, se dan unos máximos y mínimos, pero al final, lo único que queda es el precio de cierre.

¿Recuerdas que te dije que estudiaras los gráficos al principio de este artículo? Seguramente habrás creído detectar movimientos alcistas y bajistas, movimientos laterales, banderines y triángulos. Algunos incluso han podido ver un doble suelo en alguno o un hombro-cabeza-hombro, soportes, resistencias, etc. ¿Qué figuras o patrones has detectado tú? Te rogaba que lo anotaras al principio.

Una de las cosas que tiene el azar (junto con la aparición de noticias) es que no parece que se comporte “al azar”, sino que suele dibujar patrones de análisis técnico que son fácilmente reconocibles. Como la mejor forma de hacerse una idea de esto es viéndolo, decidí crear una hoja de cálculo con dos columnas: la primera genera 365 valores al azar entre -5 y +5 (malas y buenas noticias, siendo el 0 noticias neutras), y la segunda va acumulando los resultados de la primera por simple suma o resta. Los gráficos son solamente la representación de dichos resultados obtenidos al azar.

Los gráficos representan los valores de la segunda columna, o sea, el resultado de ir sumando números al azar entre -5 y +5. A cada recálculo que se hace, se obtienen valores distintos y gráficos distintos.

Lamento desilusionarte si no has visto nada de lo que creías estar viendo al principio. Quizá estés incluso un poco cabreado porque, en parte, te he tomado un poco el pelo al pedirte al principio si eras capaz de identificar alguno de esos gráficos o alguna pauta concreta.

Pero así funciona la bolsa, y es lo que realmente quería explicarte. Las noticias influyen sin duda, pero el azar se encarga de introducir el caos suficiente como que la información que proporciona la noticia seguramente no sea aprovechable (o lo sea muy poco).

La bolsa es un juego

Sí. La bolsa es un juego. Y diría más…. Es un juego de azar en la medida en que uno no puede adivinar lo que va ocurrir en los mercados en las próximas horas o en los próximos días. Los buenos traders admiten que es imposible prever lo que harán las cotizaciones. No pueden asegurar que una operación acabará en ganancias. Pueden limitar las pérdidas, eso sí, pero no pueden saber de antemano si acabarán ganando o perdiendo dinero.

La bolsa es un juego de azar, pero no un juego de azar cualquiera. No es como la primitiva o la bonoloto, en la que el jugador debe asumir pasivamente el resultado (donde generalmente pierdes). La bolsa es un juego en el que uno, de alguna forma, puede controlar el resultado. A lo mejor uno no puede controlar el resultado de una jugada en particular, pero sí el resultado global de un gran número de jugadas (con mucha disciplina, autocontrol, gestión del riesgo y con un plan de Trading, o apaga y vámonos).

La bolsa es, en definitiva, un juego de estadísticas y de valoración de noticias y análisis técnico y fundamental. Es una frase que hemos oído muchas veces, pero a la que no se suele dar una utilidad práctica concreta.

Las noticias sólo afectan a los que operan intradía

Si operas intradía, las noticias impactan apreciablemente en la forma del gráfico de la sesión del día. Pueden ser más o menos relevantes, pero la huella suele ser perfectamente apreciable. Lo mejor suele ser hacerse a un lado y no operar.

¿La razón? Las noticias suelen provocar un pico de volatilidad tal que barren con casi todos los stop-loss y, aún acertando con el sentido del precio, lo más probable es que acabes perdiendo dinero.

Lo que tienes que saber es que no debes intentar lucrarte con las noticias ni dejar que afecten a tu operativa.

Tipos de noticias

Básicamente, hay tres tipos de noticias:

a) Noticias que conoce todo el mundo: No son noticia en realidad, son temas de actualidad y suelen ser la excusa perfecta para que los periodistas (muchas veces sin tener ni idea) nos expliquen con pelos y señales por qué los principales índices mundiales se tiñen de rojo o de verde.

Ejemplos de este tipo de noticias podrían ser La caída del precio del petróleo, La complicada situación en Ucrania, Las tensiones en Oriente Medio, Lo mal que está Grecia, etc.

Las noticias de este tipo hacen que los pececillos den bandazos (arruinándose generalmente) y que los tiburones se mantengan firmes (habitualmente enriqueciéndose).

b) Noticias “enlatadas”: Son las noticias interesadas que se han ocultado durante un tiempo hasta que los rumores se han hecho demasiado grandes para ocultarlas porque no tiene sentido ocultar un secreto a voces.

Ejemplos de este tipo de noticias podrían ser Pescanova, Gowex, etc. Pillaron por sorpresa a mucha gente, pero también había muchos inversores que empezaban a estar con la mosca tras la oreja y barruntaban que estaban pasando “cosas raras”.

Los tiburones y/o los inversores institucionales muchas veces tienen en su poder una noticia días, semanas o meses antes de su publicación. Dependiendo que la noticia sea buena o mala, actúan de una forma o de otra.

Antes de lanzar la noticia a los cuatro vientos, los peces gordos se van a poner primero a acumular o a distribuir todas las acciones que puedan sin que se note, y después, sólo después, la comunicarán a los medios.

Al ver la noticia, todos los pececillos se lanzarán a comprar o vender. Y lo que estará pasando en realidad, es que estarán levantando o bajando el precio para que los tiburones se lucren con la subida o con la bajada.

Para cuando se pasa el efecto de la noticia, los tiburones les han comprado o vendido todas sus acciones a los pobres pececillos que, como siempre, han vuelto a comprar en el peor momento posible (arriba o abajo del todo).

Las noticias “conservadas en lata” pueden ser aprovechables, pero sólo si las ves en los gráficos, sólo si les descubres posicionándose antes de que te cuenten la noticia. Ahí sí, el análisis técnico puede ser una grandísima ayuda y se puede sacar algún provecho.

c) Noticias que nadie se espera: Son las noticias que nadie predice ni se esperan. No suelen ser noticias aprovechables o muy pocos pueden aprovecharlas.

Ejemplos de este tipo de noticias podrían ser el tsunami de Fukushima, la caída de un meteorito en Rusia, la repentina erupción de un volcán, etc.

Sólo los muy enterados sobre los detalles y las verdaderas implicaciones del suceso pueden aprovechar la noticia para, a lo mejor, rascar algo antes de que todo el mundo quiera aprovechar la noticia. Por ejemplo, en el caso del volcán, sólo los que supieran que la erupción podía colapsar el espacio aéreo tuvieron oportunidad de vender acciones de aerolíneas para recomprarlas después a precios mucho más baratos.

¿Sabias que…?

La mayoría de las noticias intradía son concertadas bajo un estricto calendario; así que puedes saber cuándo se darán exactamente y podrás evitar estar dentro del mercado en ese preciso momento.

En este enlace, puedes ver las noticias programadas para las próximas horas y días, e incluso se añade una estimación de la magnitud del impacto que pudieran tener en el precio.

Las noticias intradía programadas no suelen importar a la larga y apenas serán apreciables en tus resultados, salvo quizás algún bombazo de la FED o el BCE o alguna noticia lo suficientemente gorda e inesperada como para que se desvíe el curso del precio durante meses.

Algunos consejos

- La mayoría de las noticias siguen un patrón. Son comentadas por los analistas de forma muy sesuda y elaborada, citando algunas opiniones de expertos, para acabar concluyendo que la bolsa o acción puede subir o bajar si pasa esto o aquello y citando los puntos de resistencia y de soporte.

- Salvo que seas un experto en la interpretación de noticias, te convendrá ignorarlas. La experiencia al leer noticias va ayudando para separar el grano de la paja, pero no suelen llevar, en el fondo, a nada más que a un montón de grano y otro de paja.

- Las noticias casi siempre serán interferencias para ti y fuentes molestas de ruido.

- Una noticia siempre te llegará mucho más tarde que el movimiento del precio que está reaccionando a esa noticia.

- Que las noticias afectan al movimiento del precio es algo que nadie pone en duda. La cuestión es cuánto afectan y cómo repercuten.

- Si operas a largo plazo las noticias no te afectarán significativamente el 99% de las veces. Solo generan, a la larga, pequeños altibajos que no repercuten en la tendencia general.

- Las noticias suelen ser sesgadas, no poco incorrectas y la mayoría de las veces interesadas o directamente publicitarias. Casi todo lo que sale en los medios está intervenido por intereses económicos, y no siempre se incluye la palabra “publicidad” en el texto de la noticia.

- Las noticias suelen generar demasiado ruido, y es muy difícil (que no imposible), separar el ruido de la señal.

- No mires el periódico, mira tus gráficos. En ellos verás la noticia antes de que la publique nadie. Si observas repentinas subidas o bajadas sabrás que ha pasado algo bueno o malo, pero cuando sepas lo que ocurre (te llegue la noticia) suele ser tarde para reaccionar.

Si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y, si te ha gustado, difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. ¿Qué opinas de las noticias? ¿Crees que el azar influye en la bolsa? ¿Has sacado alguna conclusión que pueda interesar a los lectores del blog? ¿Alguna crítica o comentario?




Algunos consejos para invertir

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

No tengo ninguna bolita mágica que me diga cuándo y cómo invertir ni tampoco soy un genio capaz de batir constantemente a los mercados. Por ello no te puedo decir cómo hacer dinero invirtiendo. Si acaso, lo único que puedo hacer es darte algunos consejos para que no pierdas todo tu dinero o que, al menos, pierdas el menor dinero posible.

Lo que sí puedo hacer es compartir contigo algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a “invertir” y que, aun sabiendo que me dejaré muchos en el tintero, son los siguientes:

- Aprende a poner cara de idiota. Te aconsejo que antes de empezar a invertir o antes de comenzar a hacer trading te pongas delante del espejo y practiques cómo poner cara de idiota, de imbecil, de bobo, incluso de gilipollas. Te hará falta saber poner esas caras porque antes o después tendrás que ponerlas y, si has practicado, lo harás con toda naturalidad.

- No lo apuestes todo a una carta. Muchos inversores novatos se lo juegan todo a una carta. Eso no es invertir, eso es ludopatía. Si vas a invertir todos tus ahorros, es mejor que te vayas al casino y lo inviertas todo en la ruleta apostando al rojo, así al menos tienes un 50% de posibilidades de ganar. No es “todo o nada”. En ninguna parte se dice que debamos invertir todo nuestro dinero en una única posición a la vez o sacarla de ella al mismo tiempo. Escalar las inversiones permite testar el mercado y agregar/quitar dinero cuando el movimiento va en la dirección que nos interesa.

- Todo lo que sabemos de la vida suele ser contrario al sentido común de los mercados. El mejor ejemplo que puedo ponerte es la clásica idea de “vender con las buenas noticias y comprar con las malas”.

- Tienes que saber de antemano dónde cortar tus pérdidas. Antes de abrir cualquier operación debes tener claro dónde vas a cortar la operación si sale mal (stoploss), nunca puedes dejar que una operación pierda más de un 1% o un 2% de tu cuenta.

- No es fácil recuperarse de las pérdidas. Imagina que compras una acción a 40 y baja a 20. Ha bajado un 50% y tienes la mitad del dinero. Para pasar de 20 a 40 nuevamente tienen que subir un 100% (el doble de lo que perdiste).

- No pretendas recuperar una pérdida de una tacada. Muchos traders pierden dinero y pretenden recuperar la inmensa pérdida con una sola operación arriesgada. En la mayoría de los casos acaban perdiéndolo todo. Si vas recuperando “a poquitos” y gestionas bien tu capital tienes muchas más posibilidades de recuperarte.

- Debes asumir que vas a equivocarte, y mucho. Una de las ideas más difíciles de introducir en los duros cráneos de los traders novatos es que en algún momento estarán equivocados (y muchas veces) y deberán aceptarlo. Siempre y cuando “cortemos” nuestras pérdidas rápidamente (benditos sean los stoploss) y mantengamos buenos ratios riesgo/beneficio en nuestras apuestas conseguiremos ganar dinero. Si tu sistema no está funcionando, busca dónde está fallando y porqué y rehaz tu sistema para que empiece a darte beneficios.

- La complejidad es tu enemiga. Si echamos un vistazo a cualquier plataforma de negociación o software de gráficos y trading actual, veremos más estudios, indicadores y herramientas de las que podemos necesitar. Al final del día, todos los indicadores son un derivado de precio y volumen. Diseña un sistema de inversión sencillo, que funcione y no sea demasiado complejo. No ganarás millones, pero al menos ganarás algo y, sobre todo, no perderás (dependerá del sistema que uses).

- Fórmate y aprende. Sin formación y sin saber lo que haces y porqué lo haces no irás a ningún lado. Practica con cuentas demo, lee libros, abre tu mente, diseña un plan de inversión y, sólo entonces, lánzate a operar.

- Especialízate en algo concreto. Cuando comencé en el mundo de las inversiones pensaba que tenía que ser capaz de invertir en todo. Pensaba que esa era la definición de un buen operador, pero ahora sé que la clave está en ser “bueno” en algún tipo de activo o instrumento, y una vez que se domine (es decir, genere dinero de forma constante) te puedes plantear incorporar algo nuevo a tu repertorio de inversiones.

- Jamás pienses en el trading como algo emocionante. En el trading hay dos bandos, los que ganan y los que no. Si tú no pones todo tu empeño en el trading ya puedes olvidarte del dinero, tarde o temprano el mercado te echará. Esto es como una profesión. Nunca juegues a operar a la gente si antes no has presenciado cómo lo hacen los cirujanos, has practicado la operación y además te ha salido todo bien. No juegues a operar en bolsa si antes no has practicado en demo y te ha salido todo bien.

- No te maques objetivos irreales. No puedes pensar en duplicar o triplicar tu dinero en una sola mañana. No sueñes. Piensa únicamente en entrar de forma correcta a la próxima operación cumpliendo de forma metódica cada paso de tu sistema de inversión. Solamente de esa forma llegarán los resultados. Un equipo de futbol siempre habla de ir ganando partido a partido. Un entrenador nunca habla de ganar la liga en la jornada 2. Un trader se parece mucho a un corredor de fondo, puede desfallecer en algunos momentos de la carrera, otras veces puede correr más porque va cuesta abajo, pero pese a todos los problemas que pueda encontrar durante la carrera solamente piensa en dosificar el esfuerzo para llegar a la meta.

- Nunca culpes al mercado de tus pérdidas. Acéptalo, has perdido tú y sólo tú. El mercado no va en tu contra, simplemente no sabes aún cómo posicionarte a su favor. Acepta las pérdidas con deportividad y piensa en los motivos que te han hecho fallar y soluciónalos. Al empezar a invertir lo más normal es estrellarse de morros contra el mercado, luego poco a poco uno va aprendiendo a seguir al mercado y, cuando se tiene experiencia, incluso a veces se puede batir al mercado. Lo importante es asumir las pérdidas y aprender a no tropezar dos veces en la misma piedra.

- Pide ayuda y consejos. A primera vista el trading parece una actividad solitaria, pero aunque todos sabemos que no existe una característica que garantice el éxito en el mundo de la inversión, creo que lo que más nos acerca al éxito es la capacidad de tener un intercambio abierto y honesto de ideas entre inversores. Entra en foros de opinión y consulta tus dudas, entérate de cómo invierten otros, escucha sus consejos u organiza reuniones de inversores dónde analicéis inversiones, donde todos opinen si una operación puede ser buena o no, etc. Luego saca conclusiones sin fiarte de nadie pero teniendo en cuenta todo lo que hayas aprendido de ellos.

- Las respuestas no siempre están en los libros. Salvo raras excepciones, los libros sobre trading son sólo para entretenerse, para formarse y para aprender. Piensa que jamás podrás operar como lo hace (o hizo en el pasado) el autor. Además, muchas veces sus ideas, conceptos o técnicas quedan obsoletos rápidamente porque el mercado es dinámico y cambia constantemente.

- Aprende a ignorar la historia. Echar la vista atrás a los acontecimientos del pasado y usar estadísticas está en el ADN evolutivo del ser humano y, por ende, en el de los traders: A muchos les encanta elaborar la historia estadística de un valor para emplearla como justificación de las subidas o bajadas del mismo. Esta idea solo te hará perder dinero y, cuanto más rápido aprendas a ignorarla, mejor. Conviene mirar al pasado para ver qué pasó entonces para tenerlo en cuenta, pero siempre pensando que las circunstancias han cambiado y que la historia no tiene porqué volver a repetirse.

- No te enamores de una acción determinada o de un activo en concreto. Muchos inversores sólo invierten en una o dos acciones porque están “enamorados” de ellas y les perdonan todos los sinsabores y amarguras que les causan porque las “aman” (y si lo piensas fríamente, eso implica perder dinero).

- Solamente importa el dinero. Esta afirmación puede parecer obvia, pero cuando muchos traders comienzan a invertir, están más interesados en demostrar lo inteligentes que son. Compran libros, software y asisten a conferencias y seminarios porque es “muy guay” eso de ser trader, pero mientras lo hacen no paran de perder dinero. Seamos sinceros, la inversión trata sólo de hacer dinero, todo lo demás es hablar por hablar. A pocos traders que ganen dinero con consistencia les verás presumir de lo buenos que son y de cuánto dinero ganan.

- Nunca abras una operación con un mal ratio pérdidas/beneficio. Cuando abres una operación debes asegurarte de que los beneficios esperados superan las pérdidas esperadas, la esperanza matemática de un sistema de trading siempre debe ser positiva.

- Jamás operes según las noticias. Si te centras en lo buenas o malas que son las noticias para abrir una operación puedes estar seguro de que perderás. Cuando una noticia llega a ti ha pasado por manos de cientos de profesionales del trading, así que esa “noticia” ya lleva horas o días descontada en el mercado. ¿Qué mejor ejemplo que los que compraron Repsol cuando descubrieron el yacimiento de Vaca Muerta con todo lo que pasó después? Algunos todavía están recuperándose de aquella “buena noticia”.

- Jamás hagas caso a los analistas. Muchas opiniones y análisis son interesados. ¿Quién no te dice a ti que no te están recomendando comprar algo porque a ellos les interesa vendértelo? Otras veces recomiendan acciones o activos porque todos los analistas los están recomendando y los gráficos parecen darles la razón… ¿Te suenan de algo Pescanova, Gowex, etc? Haz únicamente caso a aquellos analistas que hayan demostrado que se equivocan pocas veces y piensa en todo momento que aunque suelan acertar muchas veces también se equivocan en ocasiones, por lo que sólo se deben considerar como opiniones, nunca como “dogmas de fe”.

- No se te ocurra invertir sin tener un plan. Debes preparar un plan de acción. ¿Dónde vas a comprar? ¿Qué mercados operas? ¿Cómo organizo mi tiempo de análisis? ¿Mi sistema es tendencial o no? ¿Cuáles serán mis señales de entrada y de salida? Todo esto es vital, además te recomiendo que anotes todas tus operaciones en un cuadernillo para tener un registro de todo lo que haces, tanto de lo bueno como de lo malo. Aprende de las operaciones. Indica que falló o en qué acertaste y porqué. Aprende tanto de tus aciertos como de tus errores y nunca dejes de depurar el sistema.

- No tengas miedo a perder en una operación. A mucha gente le asusta tener que decir a los amigos o familia que ha perdido dinero en una operación. No tengas miedo a perder. Así es el trading. No quieras ganar cada día, ni en cada operación, ¡nadie lo hace! Piensa en el campeón del mundo de póker, no gana todas las manos, simplemente gestiona su dinero de tal forma que aunque pierda pueda seguir vivo en las partidas esperando manos mejores. Lo único que debiera importante es que, a la larga, el número de operaciones acertadas superen a las operaciones perdidas y que vayas ganando siempre más dinero del que pierdes en momentos puntuales.

Para acabar, como siempre digo, si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. Soy consciente que me he dejado muchos buenos consejos en el tintero o que algunos pueden ser discutibles. ¿Quieres colaborar con algún consejo? ¿Quieres opinar sobre alguno de mis consejos? ¿Tienes alguna idea u opinión que consideras interesante comentar? Todos los lectores de este blog estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




Distorsiones en el Ibex 35

Mirando el gráfico del Ibex Total Return (mensual) apreciaremos que estamos en subida libre, cosa que no nos muestra con tanta claridad el gráfico mensual del Ibex 35.

Mirando el gráfico del Ibex Total Return (mensual) apreciaremos que estamos en subida libre, cosa que no nos muestra con tanta claridad el gráfico mensual del Ibex 35.

Nada mejor que un ejemplo para explicaros que una caída en el Ibex 35 no tiene porque ser del todo real y puede estar distorsionada.

El Ibex35 está compuesto por diferentes empresas que ponderan de forma muy diferente en el cálculo del Ibex. Así, 6 empresas (Santander, Telefónica, BBVA, Inditex, Iberdrola y Repsol) ponderan aproximadamente un 65% del índice Ibex 35 mientras que el resto de valores (29 empresas restantes) ponderan solamente un 35% del índice Ibex 35.

No pongo la fórmula del cálculo del Ibex porque es demasiado compleja para explicarla con detalle. Solamente te diré que depende, entre otras cosas, de la la capitalización bursátil del free float de las compañías que integran el índice, de un coeficiente usado para ajustar el índice para que no se vea afectado por ampliaciones de capital, etc.

Las empresas con mayor capitalización bursátil tienen mayor peso dentro del índice y sus alzas y bajas influirán en mayor medida en el movimiento final del IBEX. Esto significa que cuando Santander, Telefónica, BBVA, Inditex, Iberdrola o Repsol están en baja, el IBEX tiene gran preocupación porque éstas influyen mucho sobre el índice general. Por eso hay que mirar dichos valores de los índices con mucha frecuencia y mucha atención.

Sobre todo hay que tener muy en cuenta las ampliaciones de capital y reparto de dividendos que realizan las citadas empresas porque pueden distorsionar el Ibex de forma que muchos no llegan ni a imaginar.

El pasado 7 de mayo de 2014, Telefónica repartió un dividendo en efectivo de 0,40 euros. Ese día se produjeron fuertes caídas “falsas” en un Ibex afectado por el dividendo de Telefónica.

Como siempre que Telefónica reparte dividendo, además de que éste sí era real, pues no se trataba del típico “scrip dividend” que está de moda desde hace años, se produjo una importante distorsión en el Ibex 35.

Las bolsas europeas terminaron ese día con subidas del 0,25% de media, mientras que el Ibex 35 cerró con una caída del 0,64%, en los 10.413,8 puntos. Dicho descenso pronunciado no era real, estaba distorsionado y tenía una explicación técnica.

Gran parte de la corrección del pasado 7 de mayo de 2014 en el selectivo se debió a que el Ibex 35 no ajusta por dividendo y descontó que Telefónica había estado cayendo alrededor de un 3%, cuando en realidad sus acciones se habían movido planas e incluso terminaron con ligeras subidas. Descontando el dividendo, Telefónica cerró ese día con subidas del 0,25%, en los 11,92 euros.

¿Qué importancia tiene esto?, se preguntará más de uno. Tiene mucha más importancia de lo que parece.

Por un lado, el Ibex descontó unas caídas de alrededor del 3% en Telefónica, de forma que la caída, tanto del Ibex como de Telefónica, se aceleró en algunos momentos al empezar a saltar los “stop-loss” de los que no habían tenido en cuenta el efecto dividendo. Más de uno perdió dinero sin darse cuenta porque, descontando el dividendo, las acciones subieron en realidad un 0,25%.

Por otro lado, todos aquellos inversores que, a groso modo, compraron títulos de Telefónica durante el periodo de 2001 a 2007 y no hayan vendido sus acciones, están ganando dinero, y algunos mucho dinero, a los actuales niveles de precio de la operadora. ¿Por qué? Muy sencillo: porque, aun cuando el precio de compra de la acción pudiera estar muy por encima de los precios actuales, los dividendos y las acciones recibidas de ampliaciones de capital compensan con creces lo que puedan estar perdiendo con las acciones. Aquí es donde se hace más evidente la necesidad de analizar los gráficos en una plataforma que ajuste por dividendos y ampliaciones.

En determinadas circunstancias, el reparto de dividendos puede llegar a distorsionar el Ibex de forma totalmente perjudicial para los inversores por crearse la tormenta perfecta. Imagina, por citar un ejemplo, que ese reparto del dividendo de Telefónica del 7 de mayo de 2014 hubiera coincidido con que fuera fiesta en mercados importantes como Londres y Estados Unidos. No quiero pensar cuánto podría haber bajado el Ibex ese día, porque todos sabemos que, en un día sin las referencias de Londres y Estados Unidos, ello supondría un menor volumen de negocio pero, cuidado, porque el menor volumen a menudo implica movimientos bruscos y sustos en los mercados.

¿Es tan importante descontar dividendos? La respuesta es rotunda: sí. En comparación con el inicio de la crisis el Ibex está casi en máximos históricos.

Seguramente me dirás:¡Ah! ¿Sí? “Mentira”. Pero te aseguro que sí. En un gráfico que descuente dividendos y ampliaciones de capital, como es el Ibex Total Return, estamos por encima del inicio de la crisis. El récord, antes de la crisis, estaba en 25.470,7, máximos de noviembre de 2007. Ahora estamos por encima, en 25.518,60 (a 25/07/2014), aunque el récord se marcó el 1/06/2014 y quedó en 26.106,69.

Esto quiere decir que cualquier inversor de largo plazo que hubiera mantenido su cartera, teóricamente indexada al Ibex, ya no perdería absolutamente nada. Estaría ganando dinero pese a la crisis que hemos sufrido.

¿Por qué? Muy sencillo: todos los dividendos que se habrían ido ingresado en cada una de las posiciones de la cartera que replica el Ibex, compensarían la pérdida por el valor actual de muchas de las acciones.

Por todo lo anteriormente expuesto os recomiendo que empecéis a plantearos operar con una plataforma que descuente dividendo. Existe un gráfico del Ibex que hace exactamente eso: ajustar por dividendos y se llama Ibex Total Return. No tienes más que buscarlo en cualquier buscador y encontrarás varias páginas que lo ofrecen de forma gratuita.

Mucha gente está empezando a realizar el análisis técnico utilizando el gráfico del Ibex Total Return en lugar de conformarse con el gráfico del Ibex. Las caídas fruto del pago de dividendos, han hecho que algunos se planteen una variante del estudio de análisis técnico sobre gráficos haciendo que, cuando se paga un dividendo, a efectos como tal no se vea descontado en el gráfico.

Por ponerte un ejemplo, imagina una acción que vale 10€ y paga un dividendo de 0,50€/acción. El gráfico del Ibex lo contabiliza como que el precio ha bajado a 9,50€/acción, mientras que en el gráfico del Ibex Total Return continuará valiendo 10€/acción.

Si alguno se toma la molestia de comparar el gráfico del Ibex con el gráfico del Ibex Total Return, os fijareis que en el corto plazo los movimientos del precio son bastante similares, pero en el largo plazo es donde realmente se marca la diferencia.

Podríamos comparar por ejemplo el máximo de noviembre de 2007, donde el Ibex Total Return ya lo ha batido, mientras que en el Ibex35 clásico aún le quedaría recorrido. Dicho esto, ¿qué gráfico creéis que tiene más credibilidad?

Os dejo un par de puntos para la reflexión:

Por un lado, pensar que el dinero repartido en dividendos o en ampliaciones de capital no desaparece. Va a parar al inversor que mantiene las acciones de la empresa y ahora dispone de mayor liquidez.

Por otro lado, cada vez vemos más el uso de “scrip dividends” en valores (dividendos con elección, donde el accionista elige si cobrar el dividendo o reinvertirlo por la parte proporcional en acciones) y la opción por defecto en caso de no haber decidido nada, son acciones.

Si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. ¿Qué opinas del Ibex Total Return? ¿Lo usas para hacer trading? Todos los lectores de este blog estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




Barridas de stops, el gran peligro veraniego

A todos nos duele perder dinero en bolsa, sobre todo si es a causa de una barrida de stop-loss. Por ello debemos tomar precauciones extras en verano.

A todos nos duele perder dinero en bolsa, sobre todo si es a causa de una barrida de stop-loss. Por ello debemos tomar precauciones extras en verano.

Uno de los grandes peligros de la bolsa en verano es precisamente que la inmensa mayoría de los inversores está de vacaciones. Por ello en verano suele subir mucho la volatilidad, sobre todo en el mes de agosto, considerado el mes vacacional por excelencia. Sin necesidad de un gran volumen de acciones podemos mover el mercado hasta límites asombrosos ya sea al alza o a la baja y eso es posible precisamente porque todo el mundo está de vacaciones y ocasiona que la volatilidad se agudice.

La estrategia de barrida de stops la utilizan algunas agencias para obtener grandes plusvalías en un corto período de tiempo a costa de pequeños inversores como nosotros. Suele llevarse a cabo en valores que no son muy líquidos y funciona en especial en días festivos o semifestivos donde apenas hay liquidez en el mercado.

Sobre todo el riesgo es muchísimo mayor en aquellas acciones que a lo largo del año tienen bajos volúmenes de contratación. Es mucho más raro que ocurra en acciones con una media anual muy elevada de volumen de contratación, aunque tampoco podemos descartar que ocurra. Por poneros un ejemplo, diré que las acciones de BME tienen mucho más riesgo en verano que las de Santander, BBVA, Iberdrola o Telefónica (donde normalmente se mueven millones de acciones).

Cuando cualquiera comienza a invertir en bolsa siempre oye de las bondades de invertir utilizando stop-loss y afirman que esa es la única herramienta para seguir vivo en el mercado durante mucho tiempo ¡Como si fuera tan sencillo! En mi opinión una de las cosas más difíciles al operar en bolsa es elegir bien los niveles de stop-loss…

Todos conocemos la importancia del uso de stop-loss, ya que es uno de los pilares de las inversiones basadas en el análisis técnico. No obstante sabemos que son un arma de doble filo. Usándolos logramos no quedarnos “pillados” en un título y por lo tanto protegemos nuestro dinero gestionando el riesgo. Un trader jamás puede asumir pérdidas de un 50% o más en una posición, y eso es lo que tarde o temprano sucede sin el uso de los stops. Solo tras un buen “palo” descubrimos la necesidad e importancia de ser disciplinado y de usar los stop-loss.

Pero los tiburones, los que verdaderamente mueven el mercado, saben que los pequeños inversores usan los stop-loss y saben donde los colocamos, lo que provoca manipulaciones en el precio y barridas de stops brutales. Es el precio a pagar por proteger la inversión.

Una barrida de stops se produce cuando un título rompe un soporte claro y las órdenes automáticas de stop saltan automáticamente provocando una recogida de papel, por parte de los que muchas veces provocaron esa ruptura de soporte.

La jugada es la siguiente: Vendo todo hasta romper el soporte, provoco una venta en cascada y recompro más abajo, lo que provocará una subida. La jugada es maestra. El título termina la sesión prácticamente donde la empezó (o incluso en ocasiones puede llegar a subir), pero se produce un intercambio de títulos de unas manos a otras y de dinero. Los tiburones se hacen ricos y los pobres inversores nos quedamos con cara de idiotas preguntándonos qué ha podido pasar.

¿Por qué ocurre esto? Precisamente porque en verano, en pleno mes de agosto, es mucho más sencillo que ocurra esto que cuando todos los inversores están delante de los monitores en vez de estar en el chiringuito de la playa tomándose algo fresquito.

Los tiburones no tienen demasiado problema en “ver” las posiciones donde están colocados un gran número de stops: cifras redondas, soportes publicados por las casas de análisis, fibos, etc. La tentación es muy grande para ellos. Si con poco volumen de acciones pueden hacer bajar el precio de golpe un 10% para luego volverlas a recomprar baratísimas, ¿qué más les da a ellos arruinar todas las posiciones largas de cientos de pequeños inversores?

En muchas ocasiones estas barridas duran unos minutos, o un par de horas y en la misma sesión el valor recupera todo el camino desandado; en algunas ocasiones hablamos de porcentajes cercanos al 10%.

Las grandes agencias, con sus potentes algoritmos, su velocidad de análisis y su posibilidad de colocación de órdenes, tienen también otra ventaja: la profundidad de su visión.

Te voy a poner una situación hipotética para que lo entiendas: mes de Agosto, hora de la siesta, 16,00 horas de la tarde, 40 grados a la sombra… Llega un tiburón que sabe que con 250.000 títulos tirará la cotización un 8% haciendo saltar todos los stop-loss de ese rango. En 5 minutos y con sólo 250.000 acciones ha conseguido romper una consolidación de 15 M de títulos.

Lo peor de todo es que no es que hayan ido especialmente a por ti (aunque te hayan jodido vivo), sino que, al igual que en el análisis técnico, las resistencias, soportes, fibos,etc, los ve todo el mundo y ahí está precisamente su debilidad y su fuerza.

Piensa que para hacer barridos de stop-loss en ocasiones también aprovechan días festivos o semi-festivos, días que es fiesta en alguna comunidad autónoma o en varias, puentes más o menos largos, etc.; pero sobre todo el peligro se hace mucho mayor en verano porque se junta que la mayoría de los inversores están de vacaciones, los volúmenes que se mueven en bolsa suelen ser bajísimos en comparación con el resto del año, la liquidez suele ser bajísima y además el calor nos tiene lo suficientemente doblegados como para no perder el tiempo mirando las cotizaciones hasta que se nos han merendado.

El stop-loss sólo es una herramienta. Se puede hacer uso de ella o no. Si todos ponemos el stop en el mismo sitio se lo estamos poniendo a huevo al pez gordo, para que pase la escoba cuando lo considere oportuno. La merienda está servida. Si pones un stop con un escaso margen de un uno o dos por ciento, y encima estamos hablando de cualquiera de los chicharros y no tan chicharros que nos ofrecen las bolsas, las posibilidades de que se ejecute son enormes. Ni siquiera hace falta que alguien saque la escoba. Si observas los valores que en una sesión normal tienen una oscilación superior al dos por ciento entre la apertura y el cierre te sorprenderás.

Recuerda que, en cualquier caso, la culpa siempre es tuya, tanto si aciertas como si te equivocas. Echársela al tiburón no sirve de nada. Tú has puesto el stop-loss y no él por mucho te que duela reconocerlo. El único consuelo que nos queda es que al menos no hemos perdido “demasiado” dinero porque el stop-loss nos ha protegido aunque luego haya vuelto a subir hasta el punto original o incluso más alto todavía. Reconocer los propios errores y aprender de ellos siempre es mucho más útil.

Saludos y ánimo. Si esto fuera tan fácil todos estaríamos forrados.




El estocástico no engaña

En el gráfico se muestra el gráfico del IBEX y la curva del estocástico lento correspondiente. Vemos que el estocástico no engaña.

En el gráfico se muestra el gráfico del IBEX y la curva del estocástico lento correspondiente. Vemos que el estocástico no engaña.

A toro pasado es muy fácil analizar las cosas, dirán algunos, pero la verdad es que con un poco de sentido común era fácil predecir que el IBEX tenía que corregir y pegarse el batacazo y además explica la contundencia con que lo está haciendo (que al parecer ha sorprendido a muchos que no esperaban tanta corrección).

Me da pena por todos los que se han quedado pillados en plena euforia veraniega, pero así funcionan los mercados: unos ganan porque otros pierden y viceversa. La gente se ciega y la avaricia rompe el saco, no hay más.

¿Por qué suben y bajan los mercados? Todo suele reducirse, por un lado, al optimismo y pesimismo de los inversores y, por otro, al vértigo y la oportunidad.

La evolución ha sido poco más o menos la siguiente: el 25 de junio el IBEX estaba en 7600 puntos y el estocástico lento se movía por debajo de 20, marcando una clara señal de compra e indicando el cambio de tendencia hacia un impulso alcista.

El sentido común dictaba comprar acciones del IBEX o invertir en un fondo de renta variable que replicara al IBEX. En nada de tiempo el estocástico se plantó en 80 (alrededor del 10 de julio) generando el típico pull-back hasta los 7800 puntos del 17 de julio.

En ese momento puede decirse que empezó la fiesta y el IBEX empezó a subir como un cohete. En esta ocasión el gran problema ha sido que el mes de agosto estaba a la vuelta de la esquina y como en Agosto no suele haber noticias, ni negativas ni positivas, la tendencia alcista se ha desbocado al no encontrar ningún escollo en el camino.

¿Consecuencias? Una subida del 17% en un mes. Encima tuvimos el agravante de que los titulares de los periódicos de economía, en un sensacionalismo malsano, anunciaron a bombo y platillo que la UE ha salido de la recesión.

Mirando el estocástico lento, a partir del 24 de julio superó el nivel de 80 que como sabemos indica sobrecompra y que debiera habernos puesto en modo vigilancia intensiva. El sentido común nos dice que cuando algo está sobrecomprado lo más lógico es que antes o después baje. Cuando se superaron los máximos históricos anuales, la prensa económica lo anunció a bombo y platillo, inflando todavía más la burbuja. En ese momento muchos inversores inexpertos o incautos se lanzaron a comprar lo que fuera. Los periódicos no podían equivocarse al afirmar que nos pondríamos en 9000 o incluso 10000 puntos en cuatro días porque se supone que para eso tienen periodistas de economía que deben saber un montón, ¿no?.

Solamente algunos periodistas honestos avisaron que la sobrecompra era muy alta y que el IBEX tendría que corregir inminentemente para recuperar el resuello y seguir su camino. Si miramos el estocástico lento, la curva se hizo casi horizontal al nivel del 95 o 96, y, además, durante muchos días.

A mí, el sentido común me dijo que eso no podía durar y encima durante tanto tiempo. Además, el IBEX no es traidor, los días 5 y 6 hubo pequeños retrocesos que debieran habernos avisado que el cohete empezaba a perder fuelle. Pero como la inercia es la inercia y el impulso es el impulso, el IBEX continuó subiendo. ¿Nadie se dio cuenta mirando el gráfico del IBEX que la curva de subida se iba redondeando? Sí, los periódicos anunciaron que la UE salía de la recesión casi justo cuando el cohete disparado hacia el cielo estaba a punto de explotar y para vender más periódicos pronosticaban subidas imparables hasta los 9000 o 10.000 puntos en dos o tres semanas.

Yo tuve suerte, lo reconozco, llevaba con la mosca detrás de la oreja desde el pequeño aviso que dio el estocástico lento entre el 5 y 7 de agosto, pero como no había malas noticias seguí mirando subir el cohete intentando predecir cuando explotaría.

El viernes lo vi claro y di orden de vender el fondo de inversión que replica el IBEX y que compre mayoritariamente cuando el estocástico bajó por debajo de 20. Tuve la suerte de vender justo en el máximo, cuando las participaciones de mi fondo alcanzaban su máximo valor. ¿Por qué di la orden precisamente el viernes y no cualquier otro día? Muy sencillo, por la acumulación de varios motivos de sentido común. El Dow Jones llevaba dos días bajando y todos sabemos que cuando américa se constipa, se acatarran el resto de los mercados. El estocástico estaba en 95 y llevaba mucho tiempo anidado allí, indicando una elevadísima sobrecompra. Los bancos estaban subiendo como la espuma como si todo el mundo hubiera olvidado el rescate y los diversos problemas de los bancos. Para terminar de rizar el rizo, la FED iba a publicar las actas de su última reunión la siguiente semana y, digan lo que digan, y pese a que el mercado debiera haber descontado desde hace mucho tiempo el famoso tapering, muchos inversores están ligeramente acojonados preguntándose si la economía podrá sobrevivir por si sola a la retirada de los estímulos de la Q3.

Sabiendo que el cohete estaba a apunto de explotar y con toda esa acumulación de “avisos”, ¿no era lógico vender? Es cosa de sentido común y nada más.

Cuando un cohete sube hacia el cielo, pueden pasar dos cosas: En la mayoría de los casos, cuando el cohete explota, se revientan los sueños de muchísimos inversores que han invertido tarde y mal y no tienen ningún plan de inversión que no sea lo que leen en los periódicos de economía. Cuando el cohete explota, sus sueños de riqueza también explotan y se quedan mirando con cara de tontos la brillante explosión mientras se rascan la cabeza preguntándose que ha pasado. Pero en otros casos, cuando se ha invertido bien y con cabeza, utilizando un sistema por rudimentario que sea como limitarse a “leer” lo que nos dice el estocástico, el estallido es una gozada porque explota llenando el cielo de un agradable colorido que nos llena de emoción.

Lo mejor de todo es que, aunque el cohete explote, tampoco hubiera pasado nada grave si me hubiera perdido la gozosa explosión multicolor. Cuando has comprado a nivel de 20 o por debajo, si vendes cuando se corta la línea de 80 hacia abajo no pasa nada, porque tienes ganancias de todos modos. En mi caso, tuve la suerte de acertar que el viernes el IBEX explotaría y cambiaría de tendencia, pero incluso aunque no lo hubiera hecho, el lunes habría tenido margen de vender con el estocástico por encima de 80 y solamente hubiera perdido un 2%. Hoy, un día después acaba de bajar otro 2%, con lo que ya lleva perdido un 4% y supongo que seguirá bajando aunque cada vez con menos brusquedad.

La FED publicará sus actas y el mercado reaccionará bien o mal, dependiendo de las conclusiones que se saquen al hacer la autopsia a las actas de la FED, pero a mí me dará igual porque me importa bastante poco lo que pueda pensar el mercado o lo que pueda hacer. Mi sistema de inversión se basa en el estocástico lento y el estocástico no engaña.

El sistema es sencillísimo y rarísimamente incurro en pérdidas: COMPRAR cuando el estocástico lento está por debajo de la línea de 20 o, para mayor seguridad, justo cuando corta la línea de 20 de abajo hacia arriba y VENDER cuando el estocástico está por encima de 80 o, poco importa, justo cuando el estocástico corta la línea de 80 de arriba hacia abajo. De 80 hacia 20 es el momento de estar en liquidez o de ponernos cortos y desde 20 hasta 80 es el momento de cazar oportunidades o ponernos largos. Más simple y sencillo imposible.

Si alguno quiere comprobarlo, no tiene más que superponer el gráfico del estocástico lento al del IBEX (o de cualquier otro índice o gráfico de acciones). Observaréis que los suelos en el precio siempre están por debajo de la línea de 20 y los techos por encima de la línea de 80.

Me importan muy poco las noticias. Me da igual que haya que rescatar a Grecia o no, me importa un bledo que la FED retire los estímulos, me da igual que lo de Barcenas pueda hacer dimitir al Gobierno o que en Egipto haya revueltas o que suba o baje la prima de riesgo. Yo me fío del estocástico, y puedo asegurarlo, el estocástico no engaña.




Chuleta de análisis técnico para novatos

No esperéis aprenderlo todo con una simple chuleta porque la única intención es daros una pequeña idea general sobre análisis técnico para que tengáis un punto de partida.

No esperéis aprenderlo todo con una simple chuleta porque la única intención es daros una pequeña idea general sobre análisis técnico para que tengáis un punto de partida.

Un lector del blog me preguntó si podía recomendarle algún libro donde vinieran resumidas las principales figuras y conceptos de análisis técnico. Me confesó que, además de novato, era bastante torpe a la hora de entender los gráficos y que el análisis técnico para él era un poco chino.

Lamentablemente no pude recomendarle ningún libro donde viniera resumido todo el análisis técnico y donde se explicaran todas las figuras y conceptos de una forma sencilla y amigable.

Así que me dije… ¿Y si creo una chuleta con lo más básico que pueda ayudar a tantos y tantos novatos que se iniciarán algún día en bolsa?

No penséis que ha sido fácil intentar resumir y sintetizar todo el análisis técnico en una chuleta. Los conceptos del análisis técnico a veces son difíciles de explicar sin dejar de utilizar un montón de palabras. Es difícil sintetizar cada cosa y que además sea medianamente comprensible para personas que jamás han visto antes gráficos de análisis técnico. Pero bueno, lo he intentado y soy consciente que me habré dejado un montón de cosas en el tintero.

Advierto que solamente es una chuleta. No esperéis aprenderlo todo con una simple chuleta porque la única intención es daros una pequeña idea general sobre análisis técnico. Tan sólo pretende ser un punto de partida para empezar a aprender.

De todos modos, si a alguno le interesa, aquí os dejo el enlace de descarga de la última versión de la chuleta: Descargar aquí la chuleta.

El PDF tiene tamaño A3 (doble folio) para que se vea todo lo más grande posible. Si no tenéis impresora de ese tamaño podéis ir a una de esas imprentas rápidas para que os lo impriman o podéis pedirle a algún amigo que sí tenga esa impresora que os imprima alguna copia. Si no, siempre os queda la solución de imprimir el PDF ajustando el tamaño del papel a tamaño A4 pero no pienso regalaros ninguna lupa y no aceptaré pleitos ni demandas si alguien se queda ciego.

Se agradecería alguna donación por el inmenso trabajo que me ha llevado, aunque ya sabéis que no me mueve sólo el dinero, así que regalo la chuleta sabiendo que no todo el mundo querrá o podrá hacerme una donación para seguir sosteniendo el blog. Si te interesa, en el lateral tienes el botón de donaciones por si quieres aportar tu granito de arena.

Y por último voy a ponerme serio: Lo que sí voy a pediros es que le deis a los botones de Twitter, Facebook, Google+, etc. para difundir este artículo entre todos vuestros contactos que puedan estar interesados en descargarse la chuleta. Sé que no me haré rico con las donaciones, pero al menos conseguiremos entre todos difundir la chuleta lo máximo posible y me sentiré enormemente satisfecho si a alguien le resulta útil para iniciarse en el mundo de la bolsa y le ayuda a aprender análisis técnico y a ganar dinero. Espero que os sea de utilidad. Y por supuesto, estaré encantado de recibir vuestras sugerencias y comentarios para poder ir mejorando la chuleta y subsanar fallos o errores. Un saludo a todos.




Tiempo de cambios

La globalización está modificando a pasos agigantados las inversiones y hasta nos obligará a replantearnos la fiabilidad del análisis técnico y fundamental.

La globalización está modificando a pasos agigantados las inversiones y hasta nos obligará a replantearnos la fiabilidad del análisis técnico y fundamental.

Keynes dijo en una ocasión que el mercado puede mantenerse durante más tiempo irracional que tú solvente. Más que una afirmación puntual en un momento dado, yo la considero una afirmación que nos presentaba el futuro que nos está tocando vivir.

Los inversionistas están cambiando. Si hacemos una gran generalización y miramos al pasado, veremos la evolución de los inversores. Nuestros tatarabuelos ahorraban bajo el colchón y, algunos visionarios, comerciaban o creaban empresas e invertían para multiplicar sus ahorros. Nuestros abuelos solían ir al banco a que les recomendaran qué acciones comprar o en que productos invertir. Algunos de nuestros padres empezaron a mirar mal a los bancos y empezaron a aprender a invertir tomando decisiones por si mismos. Nosotros, en la actualidad, tenemos acceso a tecnologías jamás soñadas por nuestros antepasados como poder operar por Internet, trading automático, información económica globalizada prácticamente al minuto, productos de inversión de lo más complejo y variado, etc.

Si pudiéramos viajar en el tiempo al pasado, con las herramientas actuales, sin duda alguna podríamos batir con pasmosa facilidad al mercado y daría igual que operáramos intradía, a medio o largo plazo.

Lamentablemente, todos estos cambios, que nos habrían hecho ricos en el pasado, están creando justo lo contrario. Cada vez nos cuesta más estar al día, cada vez operar en bolsa se hace más difícil y tenemos menos control. El análisis técnico, por mucho que les duela a muchos, cada vez es menos fiable, precisamente porque la psicología de las multitudes y el efecto rebaño también están cambiando a pasos agigantados.

De todos es sabido que las multitudes no razonan ni actúan como los individuos que las forman. Un grupo formado en su mayor parte por gente que normalmente y por sí misma jamás se creería capaz de manejar su cartera de forma irracional, puede llegar a actuar de tal manera cuando los dos principales sentimientos, el miedo a perder (pesimismo) y la avaricia por ganar (optimismo) se apodera de los individuos.

Un individuo que se vea expuesto a un grupo de agentes que siguen un comportamiento de rebaño que no responde a variables objetivas, que actúan irracionalmente, puede actuar racionalmente uniéndose al grupo. El comportamiento del individuo y su respuesta serán perfectamente racionales, aunque la decisión del grupo sea irracional.

El comportamiento de rebaño, o de imitación de la “masa”, de la multitud, es particularmente importante en las burbujas económicas y, en particular, en las crisis financieras. Los comportamientos siempre suelen ser similares, se olvidan las pasadas burbujas y la euforia acaba llegando al mercado, subiendo los precios en un efecto de imitación, perdiéndose la razón. Cuando se recupera ya es tarde, la burbuja ya ha saltado y todo el mundo quiere vender, también por imitación, ampliándose el movimiento.

Antes, hace años ya, era importante saber cuál era y cómo valorar el sentimiento de la masa. Como sabemos, se trataba del nivel de optimismo o pesimismo que existía en el mercado (o en un valor, o sector concreto) en un momento determinado y, en ocasiones, incluso era bueno considerar el método de opinión contraria para invertir.

Antes, teníamos una certeza casi absoluta de que, cuando el sentimiento alcanzara un nivel extremo, ya sea de optimismo o pesimismo, era muy probable que se produjera un giro en el mercado. Cuando el nivel de optimistas alcanzaba un nivel extremadamente alto, solía producirse en un plazo corto de tiempo, un techo en las cotizaciones. Cuando el nivel de pesimistas alcanzaba un nivel extremo, solía indicarnos la proximidad de un suelo.

El motivo era simple, cuando había demasiado optimismo nos indicaba que, probablemente, mucha gente ya había comprado y, por lo tanto, quedaba poco dinero disponible para comprar. Cuando el dinero se agotaba el mercado caía por su propio peso y por la pura ley de oferta y demanda.

Contrariamente, cuando demasiados inversores estaban bajistas era porque probablemente ya habían vendido y cuando se agotaban los vendedores estábamos cerca de un suelo de mercado, nuevamente por la lógica ley de la oferta y la demanda.

Antes, era muy importante conocer el estado de la “masa”. Era imprescindible conocer cual sería el comportamiento de la masa, del mercado, de la multitud que movía los precios.

Si la masa se movía al alza, el precio subiría, pero a veces la masa se daba la vuelta y no le importaba lo que dijeran los profesionales, atrapando a los inversores individuales más incautos.

La masa siempre ha sido como un banco de peces que se mueven todos juntos en una sola dirección. Pero de repente, cuando menos se espera y muchas veces sin razón aparente, giran todos a una gran velocidad. Si nosotros somos el último pez que sigue a la masa, asumiendo que el resto de peces saben hacia dónde está bien dirigirse en cada momento, llegaremos siempre tarde en cada giro y estaremos vendiendo cuando hay que comprar y comprando cuando hay que vender.

El gran problema es que la “masa” cada vez es más grande y más incontrolable. Antes, cuando no había ordenadores, los mercados se movían por lo que sucedía en los parqués. La “masa” estaba constituida por las personas que cabían en el parqué y si la mayoría vendía, se producía el contagio y todos vendían. Si la mayoría compraba, todos compraban.

Luego, con la llegada de los primeros ordenadores y la prensa económica cada vez más al alcance de la gente, la llamada “masa” dejó de circunscribirse a los parqués y se amplió a la gente que cabía en un país. Empezaba la era de las ordenes de compra-venta por Internet, la gente tenía más información, las noticias no tardaban días en llegar como antes y los rumores circulaban cada vez más rápido.

Pero hoy en día, con la globalización y los grandísimos avances técnicos, puede decirse que la “masa” ha alcanzado una magnitud mundial. Todos podemos invertir con un ordenador y una conexión a Internet. El problema es que la masa antes era predecible, era como un banco de peces que se movía en una sola dirección. Hoy en día el banco de peces es tan enorme que no es raro que de repente el banco se mueva en todas direcciones. Es como si el banco de peces hubiera dejado de ser algo colectivo y se rigiera por un “sálvese quien pueda”.

Indudablemente la masa se moverá en dos o tres direcciones principales que serán las buenas, pero parte de la masa se moverá en las direcciones equivocadas y quedarán frente a las bocas de los grandes depredadores.

Hoy en día, al contrario que ocurría antes, existe una grandísima correlación entre los mercados internacionales. La correlación que existe entre unas y otras bolsas es una variable muy importante en el precio de una acción. Cada año se incrementa gracias a la globalización de la economía mundial de tal manera que un inversor no puede mirar únicamente lo que sucede en su entorno sino que tiene que estar muy atentos a la evolución de otros mercados.

Antes del crash de octubre de 1987, la correlación entre las bolsas era muy pequeña y, desde entonces, se ha ido incrementando hasta los momentos actuales, en los que hechos como la unificación monetaria europea han conseguido que los mercados europeos se muevan casi al unísono con el mercado americano.

Ya no es posible hablar de diversificación centrándonos exclusivamente en un solo país. La correcta diversificación de una cartera de valores sólo se conseguirá acudiendo a mercados poco correlacionados con Europa o EE.UU. como son los asiáticos o los latinoamericanos e incluyendo otros tipos de activos (renta fija gubernamental, corporativa, gestión alternativa, derivados, etc.).

La misma eficiencia de los mercados financieros globales, engendrada por la rápida proliferación de los productos financieros, también tiene la capacidad de trasmitir errores o crisis a un ritmo muy rápido a través del sistema financiero, en formas que fueron desconocidas hace una generación, y no imaginadas ni remotamente en el siglo XIX.

La tecnología actual permite a un solo individuo iniciar transacciones masivas con una ejecución muy rápida. No sólo se ha incrementado la productividad de las finanzas globales, sino que también, obviamente, la habilidad de generar pérdidas ha crecido a una tasa previamente inconcebible.

La globalización económica y financiera también ha terminado afectando a las empresas, obligándolas a grandes y profundos cambios en todos los aspectos imaginados y por imaginar.

La globalidad económica y financiera les brinda a las empresas la oportunidad de diversificar su actividad en otros mercados, sobre todo en emergentes (por su capacidad de crecimiento), para garantizar así la extensión del ciclo de vida de sus productos. Este proceso tiene como consecuencia que las cotizaciones de las multinacionales que desarrollan una parte significativa en otros países, no dependan sólo de la evolución de las variables macroeconómicas de su mercado local, y dependan cada vez más de un índice globalizado de la economía.

Por ejemplo, en Europa, dependemos del sector Exterior. Las exportaciones representan cerca del 45% o 50% del PIB y los resultados que obtendremos invirtiendo en unos sectores serán sustancialmente distintos a los de otros sectores.

Del mismo modo que están cambiando las bolsas y las empresas, están cambiando los productos y hasta los actores principales de la actividad financiera mundial. Cada vez hay más información disponible en los medios de comunicación y muy especialmente en Internet. Todo esto ha estimulado la aparición de nuevos inversores de los llamados modestos: miles y miles de ciudadanos que invierten en bolsa sus ahorros y que manejan información antes sólo accesible a los profesionales. Finalmente, los sistemas de inversión permiten establecer alarmas. Es decir, los programas avisan al usuario en el momento en que las acciones de una empresa pasan de un determinado precio, para que éste pueda reaccionar comprando o vendiendo.

Incluso hay herramientas para aprender hoy en día. Antes la única posibilidad era aprender con lápiz y papel y, muchas veces, se cometían errores de todo tipo como no tener en cuenta las comisiones, los deslizamientos de precios, etc. Actualmente, si buscas aprender a operar en bolsa o de momento no tienes dinero para comprar acciones, o prefieres no arriesgarlo, igualmente puedes convertirte en un “inversor virtual” con los simuladores de bolsa. Es tan sencillo como apuntarse en cualquiera de los simuladores y te dan dinero imaginario para comprar y vender acciones u otros productos. El resto dependerá de tu habilidad, pero para aprender es un sistema sensacional que ya hubieron querido poder disfrutar nuestros abuelos e incluso nuestros padres.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos: ¿están cambiando las normas de análisis técnico?

Esta es una pregunta de difícil respuesta. Los defensores del análisis técnico dirán que no ha habido cambios en el análisis técnico y que sigue siendo muy fiable. Yo no estoy de acuerdo y pienso que el análisis técnico está dejando de ser tan efectivo y tan infalible como podía serlo antes.

Siempre he mantenido que el análisis técnico cada vez es más popular. Antes, cuando no había Internet, teníamos que comprar libros, en inglés u otros idiomas que entendíamos más bien poco, para aprender análisis técnico. Hoy en día, con Internet, no sólo podemos descargarnos cualquier libro de análisis técnico en español, sino que además miles de páginas nos explican como realizar análisis técnico. Cada vez hay más gente que sabe lo mismo, que pone los stop-loss en los mismos sitios, que compran cuando se supera una resistencia o rebota en un soporte y que venden cuando se perfora el soporte. Si todos sabemos lo mismo, ¿no es lógico que ninguno seamos millonario? Todos hacemos lo mismo, todos operamos igual poco más o menos. ¿Qué ventaja nos da el análisis técnico frente a los demás? La respuesta es: ninguna ventaja, y, encima, llegan los listos que hacen justo lo contrario y nos despluman.

Las normas de análisis técnico fueron definidas en una época en la que había una clara correlación entre los mercados y la psicología de las masas y, además, las masas sabían más bien poco de análisis técnico. Actualmente todos disfrutamos de ordenadores, aunque unos pocos disponen de superordenadores programados para tener en cuenta cien mil variables a la vez si es necesario. Dicho de otro modo, aunque tenemos ordenadores que nos facilitan la inversión, en el fondo la masa sigue usando utilitarios frente a los bólidos de carreras que utilizan los peces gordos del mercado con esos superordenadores que permiten trading de alta frecuencia, que contemplan todo tipo de variables, etc.

Con dichos superordenadores no es nada complicado para los grandes inversores generar pautas de precios en las cotizaciones que permitan, ante la esperanza de beneficios que pudieran crear en el gran público (que sería la parte psicológica), ir a su vez generando mediante técnicas masivas de escalping computerizado, las operaciones contrarias a las que se podría esperar de dichas pautas (que sería la parte automática), y en instantes de tiempo tan cortos que anularan la reacción de las gacelas, dejándonos pillados a todos los inversores.

Si lo piensas fríamente, entre que tú pones tu orden en el mercado de forma manual, hasta que la retiras en la misma forma, un superordenador puede generar tal montón de operaciones, que cuando quieres reaccionar te has arruinado.

Visto lo visto, dan igual tus valoraciones, tus estrategias y todo lo que quieras pensar, lo único rentable en un 99% de los casos es replicar a los peces gordos. Pero claro, si fuera tan fácil saber lo que hacen y por qué, dejaría de ser rentable replicarlos.

Piensa que, además de mil datos a los que tú no tendrás acceso en tu vida, esos superordenadores extraen información de sitios como, por ejemplo, las redes sociales y obtienen valiosos datos sobre los sentimientos de los mercados, valoración de las empresas, etc.

¿No te ha pasado nunca que ves como empresas estupendas, sin deuda, con beneficios y dividendos sostenidos y totalmente seguras no dejan de bajar cuando el análisis fundamental y técnico indican todo lo contrario?

Eso ocurre porque los superordenadores escanean las redes sociales y analizan el sentimiento del mercado. A veces acciones muy buenas les caen gordas a la gente por cualquier motivo y los superordenadores dan orden de ponerse cortos porque saben que la gente no se va a lanzar a comprar esas acciones sino todo lo contrario. Luego, el día que la gente cambia de opinión y empieza a caerles bien esa acción a mucha gente, los grandes inversores ya llevan tiempo comprando para acumular todo lo posible y vendérselas a los pardillos que buscan información en las redes sociales.

Mi opinión es que a muy grandes rasgos siempre funcionará el análisis técnico, ya que siempre habrá tendencias pero cada vez habrá que utilizar el análisis técnico con mayor prudencia y tiento. Otra cosa que ha cambiado, a parte de la introducción de sistemas automáticos de trading, es que cada vez hay menos inversores de largo plazo en comparación a inversores de intradía y corto plazo. El inversor cada vez es más impaciente y reduce su horizonte temporal aumentando su apalancamiento. Eso favorece los bandazos y las tendencias más abruptas y menos suaves y por eso la volatilidad cada vez es más acusada en los mercados.

La mejor prueba quizá podemos encontrarla en lo difícil que se está haciendo colocar los stop-loss para que no nos los barran. Anteriormente el análisis técnico te indicaba muy claramente donde colocar el stop-loss (soportes, medias, etc.) pero hoy en día los grandes inversores saben dónde pondrá la gente los stop-loss y se dedican a barrerlos casi por sistema para ir devorando gacelillas despistadas que hacen sus primeros pinitos en bolsa.

Por eso yo cada vez me veo forzado a dar más holgura a los stop-loss para no quedarme fuera y contemplar con cara de idiota como me pierdo todas las ganancias porque previamente me han sacado del mercado barriendo mis stop-loss.

Nos guste o no, el análisis técnico también está evolucionando y llegará un día no muy lejano que falle tanto como una escopeta de feria. Lo único que podemos hacer es ir teniendo en cuenta que vivimos en un tiempo de cambios y que solamente formándonos de manera continuada y siguiendo todo lo que pasa en los mercados podremos sobrevivir. Mi consejo es que reviséis constantemente vuestros sistemas de trading y los vayáis reciclando y readaptando a los cambiantes mercados.

Cada vez más, la tendencia es nuestra amiga, pero no la tendencia de un índice o de una acción determinada (como ocurría antes), sino la tendencia global de los mercados. Sigue al mercado si no quieres morir en el intento. Reinvéntate día a día o sucumbirás.




Nubes de palabras, otra innovadora forma de análisis bursátil

En menos de 15 minutos puedes hacerte una idea muy aproximada sobre cualquier tema que quieras investigar fijándote únicamente en las palabras más destacadas. En la imagen un ejemplo de nube de palabras de la empresa BME.

En menos de 15 minutos puedes hacerte una idea muy aproximada sobre cualquier tema que quieras investigar fijándote únicamente en las palabras más destacadas. En la imagen un ejemplo de nube de palabras de la empresa BME.

Imagina que quieres hacerte una idea rápida sobre alguna empresa de las que cotizan en el IBEX, pero no te fías demasiado de los análisis (tanto técnicos como fundamentales) que hacen los analistas porque sabes que muchos fallan como una escopeta de feria.

Lo ideal sería leerse todos los análisis técnicos y fundamentales que realizan los diferentes analistas para ver en que cosas están de acuerdo la mayoría y en cuáles no están de acuerdo. La lógica dice que, a mayor consenso, suele ser mayor la fiabilidad de la información.

He descubierto que las nubes de palabras dan una idea bastante buena sobre cualquier tema que queramos investigar. Si aplicamos las nubes de palabras a la Bolsa, podemos obtener muy buenos datos sin tener que perder horas o días leyendo las diversas informaciones que encontramos por Internet.

Una forma sencilla y atractiva para mostrar de manera gráfica las palabras más frecuentes de un texto son las nubes de palabras (del inglés “word cloud”).

En dichas nubes se muestran de manera desordenada las palabras más frecuentes de un texto cualquiera. Lo más importante es el tamaño de las palabras: cuanto más frecuente sea la palabra, más grande aparecerá en la nube.

Voy a poneros un ejemplo práctico de la metodología que utilizo y de cómo obtengo resultados a partir del análisis de nubes.

Imagina que quieres información sobre alguna empresa que cotiza en el IBEX. Por ejemplo, queremos obtener información sobre las acciones de Bolsas y Mercados Españoles (BME). Suponemos que no tenemos ni idea sobre dicha empresa y que desconocemos todo sobre su funcionamiento.

El primer paso es recopilar toda la información posible sobre BME. Para ello abrimos el navegador y, utilizando cualquier buscador, buscamos “Análisis BME”. Con ello obtenemos enlaces que nos llevarán tanto a páginas de análisis técnico como a páginas de análisis fundamental sobre BME. Dichos análisis habrán sido realizados por todo tipo de analistas: buenos, regulares, mediocres, aceptables, etc.

Como no sabemos de quién podemos fiarnos y de quién no, en este primer paso nos limitaremos a abrir un archivo de texto e iremos copiando en dicho archivo todos los análisis que encontremos. Es tan sencillo como ir abriendo enlaces en el buscador y en el navegador, marcar todo el texto con el ratón y dar a copiar y pegar en nuestro archivo de texto. En este proceso no perdemos ni un segundo en leer los diferentes textos porque a nosotros lo que nos interesa es comparar las distintas opiniones, así que nos limitamos a ir haciendo un largo churro de texto con todos los análisis que seamos capaces de encontrar.

Una vez recopilada toda la información en bruto y que tenemos nuestro super-macro-texto preparado, lo pasamos por un procesador de palabras que nos construya la nube de palabras.

Como ejemplo, os muestro la nube de palabras que he creado con diferentes análisis, tanto técnicos como fundamentales, de la empresa BME. Como buscadores he utilizado Google y Yahoo para que la muestra de análisis sea un poco más diversificada.

Mirando la nube, y recordando que las palabras más grandes son las más frecuentes en nuestro super-macro-texto, ¿qué podemos deducir de BME? En la nube se ve claramente cuáles son las palabras más frecuentes. ¿Por qué esas palabras y no otras? ¿Qué nos dicen esas palabras sobre BME?

Vemos que destaca el nombre de la empresa, BME, cosa lógica, pero también llaman nuestra atención las palabras: dividendos, mantener, lateral, rentabilidad.

A grandes rasgos la nube de palabras me está diciendo que las acciones de BME se suelen mover de forma lateral, y que conviene mantener las acciones a largo plazo, según el consenso, por su excelente rentabilidad en forma de dividendos.

Para enunciar esa frase solo he tenido que ir buscando las distintas palabras en mi super-macro-texto. Por ejemplo, buscando la palabra “mantener” he visto que la mayoría de los analistas recomiendan mantener las acciones como inversión a largo plazo. Buscando “dividendos” he visto que la mayoría alaban los jugosos dividendos que da BME a sus accionistas, etc.

En total he empleado en todo el proceso unos 15 minutos, no he perdido tiempo leyendo los diferentes análisis y como podéis ver me ha dado una primera aproximación bastante buena a una empresa que se supone que desconocíamos por completo. Todo parece indicar que BME es una buena empresa para comprar algunas acciones a largo plazo pensando en la rentabilidad de los dividendos.

Llegados a este punto me preguntarás: ¿Y cómo se crean las nubes de palabras?

Crear una nube de palabras a partir de un texto es bastante sencillo. Existen en Internet herramientas disponibles que lo hacen. Aquí os dejo la que he utilizado yo: http://www.wordle.net/

Probadla. Basta con tener un texto a mano. Veréis que los análisis en bruto que realiza son bastante aproximados a la realidad.

Por citaros un ejemplo, a mí el análisis de la nube de palabras me avisó de la debacle de Pescanova justo cuando todos los analistas la recomendaban. No puedo poner la nube porque la borré hace tiempo, pero me pusieron en guardia palabras como “problemas”, “deuda”, “riesgo” enfrentadas a “comprar” como recomendaban la mayoría de los analistas. Me pregunté: ¿comprar algo que tiene problemas, deuda y riesgo? No parece muy aconsejable, ¿verdad? Pocos días después las acciones de Pescanova caían en picado. Menos mal que no hice caso a todos los que recomendaban comprarlas. El análisis de la nube me sirvió para que se me posara la mosca tras la oreja y refrenara mi idea inicial de comprar.

Por supuesto, este tipo de análisis es otro tipo de análisis más que podemos emplear. Ni que decir tiene que jamás recomendaré emplearlo exclusivamente sino como otra herramienta más a nuestra disposición y que podemos utilizar en conjunción con el análisis técnico, el fundamental, los indicadores, etc.

También vale para otras cosas como hacerse una idea de la temática de un blog analizando las palabras más empleadas o para descubrir qué temas preocupan más a los inversores. Se pueden analizar foros, páginas web, y es capaz de desmenuzarnos los textos más coñazos, más aburridos y más soporíferos que podamos tener necesidad de analizar sin morir en el intento. Te invito a descubrir las posibilidades que brinda este nuevo tipo de análisis y ni que decir tiene que estaré encantado de escuchar tus comentarios. Espero que te haya resultado útil esta información.




¿Son fiables los patrones estacionales?

Estadisticamente los patrones estacionales parecen tener un cierto fundamento, pero... ¿son fiables?

Estadisticamente los patrones estacionales parecen tener un cierto fundamento, pero… ¿son fiables?

Invertir en bolsa es, muchas veces, igual que lanzar una moneda al aire. Lo normal es que unas veces pierdas y otras ganes. Es prácticamente imposible acertar siempre. Lo curioso del caso es que el mercado parece reírse de nosotros. Imagina que haces un análisis técnico perfecto y que te decides a comprar acciones de un banco y, de repente, pasa algo como lo de Chipre y todos los bancos caen en picado por temor a un corralito en España o que no estén asegurados los depósitos. Por análisis técnico la operación era perfecta, pero ya se encargará el mercado de que suceda algo para ventilarse tus ahorros.

Imagina que compraste Repsoles cuando descubrieron el yacimiento de Vaca Muerta pensando que iban a subir como la espuma a largo plazo y de golpe van y nacionalizan YPF o algo tan sencillo como comprar una aseguradora tres días antes de un terremoto.

Parece que el mercado está esperando agazapado a que metamos el dinero en bolsa para darnos un hachazo.

Cada vez nos parecemos más a alquimistas intentando convertir el plomo en oro o buscamos la piedra filosofal bursátil. El problema es que, en bolsa, la piedra filosofal no existe.

Son tantos los ingredientes que tenemos que poner en una receta bursátil para que nos salga apetitosa (léase ganancias) que, por muy buenos cocineros que seamos, siempre pasa algo. Cuando no se nos quema, nos pasamos con la sal o la carne queda cruda.

Los patrones estacionales son uno de los ingredientes de la receta por decirlo de alguna manera. Son de esas cosas que debemos conocer para tenerlas en cuenta por si se cumplen ya que la mayoría de las veces se suelen cumplir. No deben alejarnos de la única realidad en los mercados financieros: lo que todos conocen ya no sirve para tener beneficios superiores. Pero es como la pescadilla que se muerde la cola, también es importante conocerlos para poder adecuar nuestras estrategias de forma óptima.

Nunca olvidaremos que los patrones estacionales son solamente uno de los ingredientes de la receta, por lo que debemos utilizarlos con cuidado. Nos pueden ayudar a la toma de decisiones, pero no debemos operar únicamente basándonos en ellos.

Pero, ¿qué son los patrones estacionales en bolsa? Hay múltiples evidencias de que, a veces, el comportamiento del mercado está vinculado a diferentes fechas e incluso a determinados días del año, y estos patrones se observan en los parqués de la mayoría de los países.

El escritor Mark Twain aseguró una vez que octubre era uno de los meses más peligrosos para especular en bolsa, y que los otros eran todos los demás. Y tenía toda la razón, pero también hay algunos patrones que se acaban cumpliendo la mayoría de los años.

Uno de los más conocidos es el llamado patrón “Vende en Mayo” (Sell in May). Este patrón sostiene que el precio de los títulos permanece más débil durante los meses de verano que en los meses invernales. Si lo piensas fríamente tiene una cierta lógica. En invierno los inversores están calentitos en sus casas y tienen más tiempo para especular, mientras que en verano, cuando no son las vacaciones, es el tiempo caluroso el que invita a salir a la calle a refrescarse y se tiene menos tiempo para invertir.

También es muy común el patrón que suele observarse en los últimos días de cada mes y los primeros del siguiente, que engloba el llamado “intercambio del primer día” (first day of the month trade), que consiste en comprar y vender un índice en la primera sesión del mes y no volver a mover las posiciones hasta la jornada inicial del mes siguiente.

Desde el punto de vista histórico, tenemos dos meses negativos en el Ibex 35: julio y octubre. Por el contrario, el mes de enero es históricamente el más rentable. Y suele suceder año tras año a no ser que algún acontecimiento muy grande como una gran crisis haga variar esas estadísticas.

Encontramos meses donde estadísticamente es más fácil hacer dinero como son enero, abril, noviembre y diciembre, ya que la tendencia de los beneficios suele ser de pendiente positiva. Por el contrario, existen meses más complicados, como pueden ser febrero, junio o julio con tendencias con pendiente negativa. Finalmente, vemos también que los meses de verano (agosto y septiembre) suelen ser bastante planos en lo que a beneficios medios se refiere.

Podemos concluir que una estrategia rentable sería comprar entre julio y septiembre para vender en enero. La mayoría de los años se cumplirá dicho patrón y, aunque algún que otro año nos saldrá rana, a la larga acaba compensando con creces dicha estrategia.

Otros patrones muy curiosos son que febrero, agosto y noviembre son los meses que presentan una mayor volatilidad. El peor día del Ibex 35 suele ser el miércoles mientras que en otros mercados es el lunes. En cambio, casi todos los mercados coinciden en el buen día: los viernes.

Los lunes acostumbran a ser los días más volátiles, cosa lógica, al recoger las noticias del fin de semana. Los viernes, en cambio, son los días más tranquilos junto con los martes. Los últimos días del mes como los primeros suelen ser los de mayor rentabilidad.

El conocido como “efecto enero” es aquél según el cual hay que fijarse en la primera semana (las 5 primeras sesiones bursátiles) del año para saber cómo se moverá la bolsa lo largo del año. Si la bolsa registra ganancias al final de esos primeros cinco días, se dice que el año será alcista. Éste es quizás su concepto más estricto, porque con el paso de los años se ha ampliado o se ha variado hasta extender el efecto a todo el mes de enero, de modo que lo que se toma como referencia es el 31 de enero.

“Vende en mayo y vete” quizás sea el patrón bursátil más conocido por los inversores. Los anglosajones lo resumen en el dicho “sell in May and go away, but remember to come back in September”, es decir, “Vende en mayo y vete, pero recuerda volver en septiembre”.

Esta pauta es muy conocida ya que, estadísticamente hablando, el mercado se mueve mas al alza o a la baja en unas épocas que en otras y así el mercado suele hacerlo mejor de noviembre a abril y peor de mayo a octubre, por eso lo de “vende en mayo y vete”.

La pauta suele cumplirse, y son muchos los operadores que usan dicha táctica de los seis meses apoyándola con el MACD y adelantando o retrasando la salida según la tendencia.

Otra pauta muy conocida o patrón es el de “Comprar en Acción de Gracias y vender en Navidad” que se valora especialmente en Estados Unidos. Dicha semana no es una semana cualquiera para las bolsas porque el Thanksgiving Day (Día de Acción de Gracias) es una de las festividades mas importantes en EE.UU. y también es festivo en Wall Street, y el día siguiente es el Black Friday o viernes negro denominado así, no porque sean un mal día, si no porque se dice que los comerciantes pasan de números rojos a negros, al comenzar la temporada de compras navideñas.

Esa semana concreta tan especial en USA ha dado lugar a una pauta psicológica que viene a mostrar que, en las sesiones anterior y posterior a dicha festividad, los mercados son alcistas. De hecho, en los últimos 45 años los índices cayeron tan sólo en 8 ocasiones el día anterior al de Acción de Gracias y solo en 11 sesiones el día posterior fue bajista. Pero además a partir del Black Friday, esto es la última semana de noviembre suele ser abrumadoramente alcista y de ahí viene el dicho: “Compra en Thanksgiving y vende en Navidad”.

Por lo que se refiere a nuestro IBEX 35, la semana de Acción de Gracias ha sido alcista desde 1990 en un 71% de las ocasiones, con una subida media del 1,13% nada menos. En el propio día de Acción de Gracias (estando Wall Street cerrado), sube en el 94% de las ocasiones con una subida media del 0,8%, mientras que el día después sube el 76% de las veces. Algo similar ocurre con el Eurostoxx.

Otro patrón importante es el rally de Santa Claus que a su vez está muy vinculado al efecto enero. A finales de año suele darse un curioso efecto conocido como “rally de navidad o de Santa Claus”, una de las pautas históricas más fuertes que se han documentado en bolsa.

El rally de Santa Claus, se produce durante los últimos 5 días de mercado del año y los dos primeros días del año nuevo, debido a la confluencia de una serie de factores como motivos fiscales y de maquillaje, ya que muchas instituciones y fondos quieren aparecer totalmente invertidos y con los valores estrella a fin de año, aportaciones a planes de pensiones para desgravar, la inversión de los bonus de navidad, la reinversión de los dividendos y el propio efecto que es muy conocido y que se retroalimenta. Otro factor importante que influye en este efecto, tiene su origen en la necesidad de batir el benchmark que tienen los gestores para conseguir sus bonus a fin de año.

Por ejemplo si el benchmark a batir esta referenciado al S&P500, cosa habitual en EEUU, un gestor que vaya batiendo al S&P500 en el año querrá mantenerlo hasta el 31 de diciembre, pues ganará un bonus importante y en consecuencia, estará mas motivado a no arriesgar y replicar en lo posible al índice para mantener ese diferencial, comprando valores del S&P y vendiendo valores que están fuera del índice, esto es los mas pequeños.

Por el contrario, si no ha conseguido batir al índice pero está cerquita de superarlo, también intentará reorientar su cartera para replicar al índice, aunque por motivos contrarios, ya que temerá asumir más riesgo en los valores pequeños, por el miedo a perder más diferencial y quedar muy por detrás del benchmark, lo que podría suponerle perder el empleo.

Pero con la llegada de enero, se haya conseguido o no, hay que plantearse nuevamente conseguir el benchmark desde cero para el nuevo año, con lo que el apetito por el riesgo aumenta y los operadores tienden a ser vendedores en enero de los valores grandes que han comprado en noviembre y diciembre, con el fin de dedicarlo a los pequeños mas especulativos.

Este proceso entronca con una pauta muy bien documentada consistente en el llamado “efecto enero” (del que ya hemos hablado) según el cual, si la Bolsa registra ganancias al finalizar la quinta sesión del año respecto del cierre del anterior, el ejercicio será alcista y viceversa.

Hay numerosos estudios por los que se comprueba que, efectivamente, el efecto enero es algo real. Las cinco veces en que no se ha cumplido, han sido años de acontecimientos extraordinarios, como la crisis del petróleo de 1973.

La posible explicación a este fenómeno es que, como el ejercicio natural comprende del 1 de enero al 31 de diciembre, los inversores institucionales reajustan sus carteras de inversión conforme con sus expectativas para el año sobre la economía, los beneficios empresariales y los tipos de interés. De hecho, las primeras sesiones del año suelen caracterizarse por elevados volúmenes de negocio y compras o ventas de grandes paquetes de acciones por este motivo.

Teniendo en cuenta que hablamos solamente de una pauta o patrón y que puede no cumplirse, la forma de aprovecharla es comprando tres sesiones antes de la ultima de diciembre y liquidar al cierre del primer día de enero. Esta táctica tiene históricamente un acierto del 74% con una media de beneficio del 0,7%.

Para finalizar este artículo, sólo nos queda preguntarnos ¿son fiables los patrones estacionales? La respuesta es que no siempre, pero estadística e históricamente sí que suelen ser fiables en un elevado porcentaje así que debieran ser tenidos en cuenta a la hora de planificar nuestras inversiones.

En Bolsa no hay normas fijas y son muchos los factores que influyen en un momento dado, por lo que no podemos esperar que las pautas o patrones se cumplan al 100%, pero los porcentajes están ahí y cualquier ayuda que nos sirva para tener mas claridad y aumentar nuestras posibilidades de ganancia en este difícil mundo de la inversión, es bienvenida y hay que tenerla en cuenta.

Al igual que un buen cocinero añade un chorrito de jerez o una pizca de pimienta para realzar el sabor de su receta, no está de más espolvorear nuestros guisos bursátiles con un puñadito de patrones estacionales pues a la larga los platos serán más apetitosos si sabemos utilizar el condimento con mesura y prudencia.