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La Cuádruple Hora Bruja o Freaky Friday

Antes o después oirás hablar de la Cuádruple Hora Bruja, pero… ¿por qué es tan importante este día en los mercados?

Antes o después oirás hablar de la Cuádruple Hora Bruja, pero… ¿por qué es tan importante este día en los mercados?

Como siempre me han gustado las curiosidades, os diré que la Cuádruple Hora Bruja, aunque muy pocos los saben, es una sesión a la que también se llama Freaky Friday. Esta última definición se refiere directamente a los movimientos “raros” que se dice hacen los mercados en esta sesión. Freaky (adjetivo) significa raro o estrafalario y Friday (sujeto) significa viernes. Por tanto, Freaky Friday viene a ser un viernes raro o viernes estrafalario.

Para explicarlo de una forma que todos puedan entender, podríamos equiparar la Cuádruple Hora Bruja a una jornada en la que las carreteras vivieran de forma simultánea una operación salida y otra operación retorno. ¿Puedes imaginarlo? Inmensos atascos en los dos sentidos, locos del volante intentando hacer de las suyas pero sin poder hacer el loco porque el inmenso tráfico no les deja, accidentes de tráfico que incluso pueden ser en ambos sentidos y en el mismo punto de la carretera que provocan todavía mas desbarajuste, guardias civiles que no sabrán si ponerse a dirigir el tráfico o ponerse a multar a los locos del volante que intentan adelantar por el arcén, etc., etc., etc. Si eres capaz de imaginarlo verás que la realidad es que va a haber mucho tráfico en esa jornada y un montón de problemas. Ahora traslada todo lo que has imaginado a la bolsa e imagínate el tráfico bursátil que puede llegar a haber, repentinas subidas de precio seguidas por repentinas bajadas, un inmenso volumen de negociación, una volatilidad por las nubes, etc.

Este fenómeno aumenta enormemente el nerviosismo de los inversores, lo que, traducido para los novatos, significa que en bolsa todo puede cambiar mucho en uno de estos días especiales, ya sea para bien o para mal.

El tercer viernes del último mes de cada trimestre del año son días especiales para la bolsa. Aunque para cualquier persona este es un día normal y corriente, en el mundo de la bolsa es un día especial que se conoce como “Cuádruple Hora Bruja”. Pero, ¿por qué es tan importante este día en los mercados?

Tradicionalmente se utilizaba el término “Triple Hora Bruja” para designar al tercer viernes de marzo, junio, septiembre y diciembre, meses en los que vencen los contratos trimestrales de opciones y futuros sobre índices y las opciones sobre acciones. Posteriormente, tras el lanzamiento de los futuros sobre acciones la famosa hora bruja ha pasado a denominarse “cuádruple”. Hoy en día, además, los vencimientos mensuales también acumulan posición abierta y, por tanto, también el tercer viernes de cada mes tiene su “hora bruja”.

El término Cuádruple Hora Bruja se ha ido haciendo muy popular entre inversores y operadores debido a la intensidad, tensión y hasta emoción con que se espera y vive ese momento y sus, a veces, notables consecuencias.

La razón para adjudicarle el calificativo de “bruja” a esa hora o día no es otra que el supuesto extra de volatilidad que, durante un periodo corto de tiempo, se produce en los precios de los valores cotizados.

El día de la cuádruple hora bruja ocurre cuatro veces al año: el tercer viernes de Marzo, el tercer viernes de Junio, el tercer viernes de Septiembre y el tercer viernes de Diciembre, es decir, el tercer viernes del último mes de cada trimestre. Para la bolsa es un día especial porque en esos días vencen los contratos de derivados financieros, es decir, contratos de futuros sobre acciones e índices de la bolsa. Un derivado financiero es un producto cuyo precio depende de otro activo. Son contratos que se hacen a futuros y pueden ser tanto de venta como de compra.

Por poneros un ejemplo yo puedo comprar un derivado financiero de acciones del Santander que me permitirá comprar acciones a 6€ dentro de 3 meses. Supongamos que ese derivado cuesta 1€. Si dentro de tres meses la acción cuesta 8€, ejerceré mi derecho de compra y compraré acciones que valen a 8€ por 6€. Mi ganancia será de 1€ (2€ de ganancia por acción menos 1€ que me ha costado el derivado). Si por contra, la acción vale 4€, no ejerceré mi derecho (porque no voy a pagar 6€ por algo que cuesta 4€ en el mercado) y mi perdida será el euro que me ha costado ese derivado.

Todos estos derivados de los que hay infinidad en los mercados financieros vencen el día de la cuádruple hora bruja y originan un volumen de operaciones brutal que se suele traducir en una alta volatilidad (es decir que los precios bajan y suben mucho y, además, lo hacen muy rápidamente).

El nerviosismo de los inversores esos 4 días del año aumenta y el mercado, por decirlo de alguna manera, se distorsiona originando bruscas variaciones de precios y alta tensión en los mercados. Es por ello, que en estos días, cualquier noticia negativa referente a la economía puede ser una bomba bursátil que desate el pánico entre los inversores ya que los mercados están más sensibles de lo normal, es un día en el que el nerviosismo entra de lleno en los mercados financieros.

Las cuatro semanas del año en las que se produce el vencimiento trimestral de opciones y futuros sobre índices y acciones, conocido como Cuádruple Hora Bruja, se consideran históricamente semanas alcistas y, en concreto, de la sesión del viernes en que se produce este vencimiento se asegura que es una jornada de mucha volatilidad y elevado volumen. Sin embargo y como dice el refrán, los mitos están para desmontarlos o, al menos, relativizarlos, pero lo que sí suele ser cierto es que las sesiones brujas suelen marcar la tendencia de las siguientes semanas.

La Cuádruple Hora Bruja, aunque muy pocos los saben, como ya he dicho al principio, es una sesión a la que también se llama Freaky Friday. Esta última definición se refiere directamente a los movimientos “raros” que se dice hacen los mercados en esta sesión. No obstante, hay quienes no están de acuerdo con que así sea: Los futuros están estrechamente marcados por los especuladores mientras hacen el roll-over de las posiciones, pero éste suele producirse durante las tres o cuatro sesiones anteriores al vencimiento. Por tanto, el cierre de las posiciones que vencen el viernes se realiza antes de que el vencimiento llegue a su fin. Muchos analistas la consideran un mito mientras que otros esperan con emoción (y otros con miedo) su llegada.

Se denomina cuádruple porque se da el vencimiento trimestral de futuros y opciones, de índices bursátiles y de acciones. Suele ser una jornada con movimientos extraños, de mucho volumen y alta volatilidad. Esto es debido a que muchos inversores cierran sus posiciones y abren otras nuevas de cara al siguiente trimestre.

La Cuádruple Hora Bruja o Freaky Friday ocurre cuatro veces al año; el tercer viernes de Marzo, Junio, Septiembre y Diciembre (meses en los que termina un trimestre).

El vencimiento de derivados no se produce simultáneamente en el mundo ni por subyacentes. Los horarios de los principales vencimientos son estos:

* A las 12.00h. Futuros y opciones sobre el EuroStoxx.

* A las 13.00h. Futuros y opciones sobre el Dax.

* A las 14.30h. Futuros Mini Nasdaq, Mini Russell, Mini SP, Mini Dow.

* A las 16.00h. Futuros y opciones CAC-40.

* A las 16.45h. Futuros sobre el Ibex y Mini-Ibex y opciones.

* A las 17.35h. Futuros sobre Acciones de MEFF.

Por ejemplo, en el mercado español, el Precio de Liquidación del futuro Ibex 35 se calcula como la media aritmética del índice Ibex 35 entre las 16:15 y las 16:45 de la fecha de vencimiento, tomando un valor por minuto. Durante este periodo, los operadores que arbitran entre contado y derivados tienen que deshacer su posición en el mercado de contado a razón de una trigésima parte de la cartera por minuto durante 30 minutos.

El motivo de hacerlo así es para replicar lo más posible el precio de liquidación del futuro. Su objetivo es lograr que su posición de contado se deshaga al mismo precio que MEFF liquida los futuros y lograr así un arbitraje perfecto en el que el precio de futuro es igual al precio de contado en el día de vencimiento. Esta operativa trae como consecuencia, en general, un extra de volumen negociado en el mercado de contado en los valores subyacentes de derivados y de volatilidad en sus precios especialmente durante esa media hora.

Las consecuencias de la “cuádruple hora bruja” son un aumento de volumen, que trae consigo un incremento de la volatilidad, lo que se traduce en jornadas habitualmente muy inestables. También es una importante ocasión que aprovechan los inversores para tomar posiciones trimestrales, pues marca la tendencia de los índices a corto plazo.

Conviene destacar que la Cuádruple Hora Bruja del mes de diciembre suele ser la más importante de todas ya que cierra el año fiscal. Muchos operadores dan por cerrado el año y se largan de vacaciones a pasar las navidades con la familia dando por finalizado el año y no vuelven hasta mediados de enero.

A medida que nos vamos acercando a esa sesión se produce mucha manipulación por parte de los grandes operadores, por parte de los grandes tenedores de opciones, tanto de compra como de venta, en la que intentan llevar a un determinado índice o acción a un determinado lugar.

Como dije antes, las consecuencias pueden ser terribles pues la “Cuádruple Hora Bruja” suele crear jornadas bursátiles inestables en las que los índices pasan de las ganancias a las pérdidas en breves momentos. Por si fuera poco, los inversores aprovechan para tomar posiciones para el siguiente trimestre lo que provoca una tendencia indefinida a corto plazo. Además, los grandes inversores, tratan de influir en la evolución de acciones e índices en los momentos previos al vencimiento para ganar más dinero cuando ocurra el cierre. En el mercado de derivados, se gana o se pierde dinero en función del comportamiento de los activos subyacentes que sirven como base para crear las opciones o futuros.

Resumiendo y a modo de consejo:

1.- Marcar en el calendario los días del año que ocurre esto.

2.- Evitar operar las tardes del tercer viernes de cada mes y, sobre todo, el tercer viernes de los meses que terminan cada trimestre.

3.- Procurar no tener ninguna orden de compra o venta activa en ese momento, se os ejecutará y puede que no sea al precio más recomendable para vuestros intereses.

4.- Eliminar los stops-dinámicos y los stop-loss programados hasta que pase todo el ruido y el mercado vuelva a su posición de estabilidad.

5.- El volumen de negocio de ese día (e incluso de esa semana) no se contabilizará o no se tendrá muy en cuenta.

6.- Las medias móviles exponenciales de corto plazo se distorsionarán y darán lecturas falsas.

Para finalizar, algunas observaciones:

Desde luego es un día muy indicado para estar pendiente de la bolsa, porque lo que apuesten los inversores de futuros y opciones para los próximos tres meses, es muy posible que se acabe cumpliendo.

Curiosamente y para los amigos de las estadísticas, la semana anterior suele ser bajista y la del último vencimiento del ejercicio alcista, ya que muchos operadores dan el año por finalizado, calculando los bonus sobre resultados para empezar a disfrutar de las fiestas, dedicándose a ajustar las carteras, en muchos casos por motivos fiscales, y a preparar la estrategia de inversión para el próximo año.

Personalmente considero la Cuádruple Hora Bruja un poco un mito y prefiero ampliar el concepto a la semana de la Cuádruple Hora Bruja, pero no cabe duda que el viernes (y por ampliación todos los días de esa semana) suelen ser emocionantes y pueden pasar muchísimas cosas.

Para acabar si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. ¿Crees en la Cuádruple Hora Bruja o te parece un mito? ¿Ganaste o perdiste mucho dinero ese día? ¿Operas o prefieres quedarte quieto? ¿Tienes alguna idea u opinión que consideras interesante comentar? Todos los lectores estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




Algunos consejos para invertir

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

Estos son algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a invertir.

No tengo ninguna bolita mágica que me diga cuándo y cómo invertir ni tampoco soy un genio capaz de batir constantemente a los mercados. Por ello no te puedo decir cómo hacer dinero invirtiendo. Si acaso, lo único que puedo hacer es darte algunos consejos para que no pierdas todo tu dinero o que, al menos, pierdas el menor dinero posible.

Lo que sí puedo hacer es compartir contigo algunos consejos que a mí me habría gustado saber antes de comenzar a “invertir” y que, aun sabiendo que me dejaré muchos en el tintero, son los siguientes:

- Aprende a poner cara de idiota. Te aconsejo que antes de empezar a invertir o antes de comenzar a hacer trading te pongas delante del espejo y practiques cómo poner cara de idiota, de imbecil, de bobo, incluso de gilipollas. Te hará falta saber poner esas caras porque antes o después tendrás que ponerlas y, si has practicado, lo harás con toda naturalidad.

- No lo apuestes todo a una carta. Muchos inversores novatos se lo juegan todo a una carta. Eso no es invertir, eso es ludopatía. Si vas a invertir todos tus ahorros, es mejor que te vayas al casino y lo inviertas todo en la ruleta apostando al rojo, así al menos tienes un 50% de posibilidades de ganar. No es “todo o nada”. En ninguna parte se dice que debamos invertir todo nuestro dinero en una única posición a la vez o sacarla de ella al mismo tiempo. Escalar las inversiones permite testar el mercado y agregar/quitar dinero cuando el movimiento va en la dirección que nos interesa.

- Todo lo que sabemos de la vida suele ser contrario al sentido común de los mercados. El mejor ejemplo que puedo ponerte es la clásica idea de “vender con las buenas noticias y comprar con las malas”.

- Tienes que saber de antemano dónde cortar tus pérdidas. Antes de abrir cualquier operación debes tener claro dónde vas a cortar la operación si sale mal (stoploss), nunca puedes dejar que una operación pierda más de un 1% o un 2% de tu cuenta.

- No es fácil recuperarse de las pérdidas. Imagina que compras una acción a 40 y baja a 20. Ha bajado un 50% y tienes la mitad del dinero. Para pasar de 20 a 40 nuevamente tienen que subir un 100% (el doble de lo que perdiste).

- No pretendas recuperar una pérdida de una tacada. Muchos traders pierden dinero y pretenden recuperar la inmensa pérdida con una sola operación arriesgada. En la mayoría de los casos acaban perdiéndolo todo. Si vas recuperando “a poquitos” y gestionas bien tu capital tienes muchas más posibilidades de recuperarte.

- Debes asumir que vas a equivocarte, y mucho. Una de las ideas más difíciles de introducir en los duros cráneos de los traders novatos es que en algún momento estarán equivocados (y muchas veces) y deberán aceptarlo. Siempre y cuando “cortemos” nuestras pérdidas rápidamente (benditos sean los stoploss) y mantengamos buenos ratios riesgo/beneficio en nuestras apuestas conseguiremos ganar dinero. Si tu sistema no está funcionando, busca dónde está fallando y porqué y rehaz tu sistema para que empiece a darte beneficios.

- La complejidad es tu enemiga. Si echamos un vistazo a cualquier plataforma de negociación o software de gráficos y trading actual, veremos más estudios, indicadores y herramientas de las que podemos necesitar. Al final del día, todos los indicadores son un derivado de precio y volumen. Diseña un sistema de inversión sencillo, que funcione y no sea demasiado complejo. No ganarás millones, pero al menos ganarás algo y, sobre todo, no perderás (dependerá del sistema que uses).

- Fórmate y aprende. Sin formación y sin saber lo que haces y porqué lo haces no irás a ningún lado. Practica con cuentas demo, lee libros, abre tu mente, diseña un plan de inversión y, sólo entonces, lánzate a operar.

- Especialízate en algo concreto. Cuando comencé en el mundo de las inversiones pensaba que tenía que ser capaz de invertir en todo. Pensaba que esa era la definición de un buen operador, pero ahora sé que la clave está en ser “bueno” en algún tipo de activo o instrumento, y una vez que se domine (es decir, genere dinero de forma constante) te puedes plantear incorporar algo nuevo a tu repertorio de inversiones.

- Jamás pienses en el trading como algo emocionante. En el trading hay dos bandos, los que ganan y los que no. Si tú no pones todo tu empeño en el trading ya puedes olvidarte del dinero, tarde o temprano el mercado te echará. Esto es como una profesión. Nunca juegues a operar a la gente si antes no has presenciado cómo lo hacen los cirujanos, has practicado la operación y además te ha salido todo bien. No juegues a operar en bolsa si antes no has practicado en demo y te ha salido todo bien.

- No te maques objetivos irreales. No puedes pensar en duplicar o triplicar tu dinero en una sola mañana. No sueñes. Piensa únicamente en entrar de forma correcta a la próxima operación cumpliendo de forma metódica cada paso de tu sistema de inversión. Solamente de esa forma llegarán los resultados. Un equipo de futbol siempre habla de ir ganando partido a partido. Un entrenador nunca habla de ganar la liga en la jornada 2. Un trader se parece mucho a un corredor de fondo, puede desfallecer en algunos momentos de la carrera, otras veces puede correr más porque va cuesta abajo, pero pese a todos los problemas que pueda encontrar durante la carrera solamente piensa en dosificar el esfuerzo para llegar a la meta.

- Nunca culpes al mercado de tus pérdidas. Acéptalo, has perdido tú y sólo tú. El mercado no va en tu contra, simplemente no sabes aún cómo posicionarte a su favor. Acepta las pérdidas con deportividad y piensa en los motivos que te han hecho fallar y soluciónalos. Al empezar a invertir lo más normal es estrellarse de morros contra el mercado, luego poco a poco uno va aprendiendo a seguir al mercado y, cuando se tiene experiencia, incluso a veces se puede batir al mercado. Lo importante es asumir las pérdidas y aprender a no tropezar dos veces en la misma piedra.

- Pide ayuda y consejos. A primera vista el trading parece una actividad solitaria, pero aunque todos sabemos que no existe una característica que garantice el éxito en el mundo de la inversión, creo que lo que más nos acerca al éxito es la capacidad de tener un intercambio abierto y honesto de ideas entre inversores. Entra en foros de opinión y consulta tus dudas, entérate de cómo invierten otros, escucha sus consejos u organiza reuniones de inversores dónde analicéis inversiones, donde todos opinen si una operación puede ser buena o no, etc. Luego saca conclusiones sin fiarte de nadie pero teniendo en cuenta todo lo que hayas aprendido de ellos.

- Las respuestas no siempre están en los libros. Salvo raras excepciones, los libros sobre trading son sólo para entretenerse, para formarse y para aprender. Piensa que jamás podrás operar como lo hace (o hizo en el pasado) el autor. Además, muchas veces sus ideas, conceptos o técnicas quedan obsoletos rápidamente porque el mercado es dinámico y cambia constantemente.

- Aprende a ignorar la historia. Echar la vista atrás a los acontecimientos del pasado y usar estadísticas está en el ADN evolutivo del ser humano y, por ende, en el de los traders: A muchos les encanta elaborar la historia estadística de un valor para emplearla como justificación de las subidas o bajadas del mismo. Esta idea solo te hará perder dinero y, cuanto más rápido aprendas a ignorarla, mejor. Conviene mirar al pasado para ver qué pasó entonces para tenerlo en cuenta, pero siempre pensando que las circunstancias han cambiado y que la historia no tiene porqué volver a repetirse.

- No te enamores de una acción determinada o de un activo en concreto. Muchos inversores sólo invierten en una o dos acciones porque están “enamorados” de ellas y les perdonan todos los sinsabores y amarguras que les causan porque las “aman” (y si lo piensas fríamente, eso implica perder dinero).

- Solamente importa el dinero. Esta afirmación puede parecer obvia, pero cuando muchos traders comienzan a invertir, están más interesados en demostrar lo inteligentes que son. Compran libros, software y asisten a conferencias y seminarios porque es “muy guay” eso de ser trader, pero mientras lo hacen no paran de perder dinero. Seamos sinceros, la inversión trata sólo de hacer dinero, todo lo demás es hablar por hablar. A pocos traders que ganen dinero con consistencia les verás presumir de lo buenos que son y de cuánto dinero ganan.

- Nunca abras una operación con un mal ratio pérdidas/beneficio. Cuando abres una operación debes asegurarte de que los beneficios esperados superan las pérdidas esperadas, la esperanza matemática de un sistema de trading siempre debe ser positiva.

- Jamás operes según las noticias. Si te centras en lo buenas o malas que son las noticias para abrir una operación puedes estar seguro de que perderás. Cuando una noticia llega a ti ha pasado por manos de cientos de profesionales del trading, así que esa “noticia” ya lleva horas o días descontada en el mercado. ¿Qué mejor ejemplo que los que compraron Repsol cuando descubrieron el yacimiento de Vaca Muerta con todo lo que pasó después? Algunos todavía están recuperándose de aquella “buena noticia”.

- Jamás hagas caso a los analistas. Muchas opiniones y análisis son interesados. ¿Quién no te dice a ti que no te están recomendando comprar algo porque a ellos les interesa vendértelo? Otras veces recomiendan acciones o activos porque todos los analistas los están recomendando y los gráficos parecen darles la razón… ¿Te suenan de algo Pescanova, Gowex, etc? Haz únicamente caso a aquellos analistas que hayan demostrado que se equivocan pocas veces y piensa en todo momento que aunque suelan acertar muchas veces también se equivocan en ocasiones, por lo que sólo se deben considerar como opiniones, nunca como “dogmas de fe”.

- No se te ocurra invertir sin tener un plan. Debes preparar un plan de acción. ¿Dónde vas a comprar? ¿Qué mercados operas? ¿Cómo organizo mi tiempo de análisis? ¿Mi sistema es tendencial o no? ¿Cuáles serán mis señales de entrada y de salida? Todo esto es vital, además te recomiendo que anotes todas tus operaciones en un cuadernillo para tener un registro de todo lo que haces, tanto de lo bueno como de lo malo. Aprende de las operaciones. Indica que falló o en qué acertaste y porqué. Aprende tanto de tus aciertos como de tus errores y nunca dejes de depurar el sistema.

- No tengas miedo a perder en una operación. A mucha gente le asusta tener que decir a los amigos o familia que ha perdido dinero en una operación. No tengas miedo a perder. Así es el trading. No quieras ganar cada día, ni en cada operación, ¡nadie lo hace! Piensa en el campeón del mundo de póker, no gana todas las manos, simplemente gestiona su dinero de tal forma que aunque pierda pueda seguir vivo en las partidas esperando manos mejores. Lo único que debiera importante es que, a la larga, el número de operaciones acertadas superen a las operaciones perdidas y que vayas ganando siempre más dinero del que pierdes en momentos puntuales.

Para acabar, como siempre digo, si este artículo te ha servido de ayuda, házmelo saber en los comentarios y difúndelo en las redes sociales pinchando en los botones. Soy consciente que me he dejado muchos buenos consejos en el tintero o que algunos pueden ser discutibles. ¿Quieres colaborar con algún consejo? ¿Quieres opinar sobre alguno de mis consejos? ¿Tienes alguna idea u opinión que consideras interesante comentar? Todos los lectores de este blog estarán encantados de leer vuestros comentarios, ideas y sugerencias.




¿Podemos aprender de las mujeres?

Por mucho que pueda dolerle a algunos, ellas invierten mejor.

Por mucho que pueda dolerle a algunos, ellas invierten mejor.

Siempre me ha gustado intentar enfocarlo todo desde distintos puntos de vista para poder hacerme una mejor idea de la situación real sobre cualquier tema. Hoy me he preguntado: ¿Podemos aprender algo de las mujeres a la hora de invertir?

Mirando retrospectivamente, parece que solamente hay hombres en el mundo de las finanzas y las inversiones. Todos podemos recitar de memoria muchos nombres de famosos inversores o de millonarios mundialmente conocidos, pero… ¿inversoras? ¿millonarias? ¿es que no hay o qué?

Un estudio oficial reciente de la OCDE sobre las mujeres y el dinero encontró que las mujeres tienden a ser menos instruidas financieramente que los hombres y que tienen menos habilidades financieras claves y menor confianza en ellas. Sin embargo, también dicen que las mujeres son mejores administradoras del dinero del hogar, mientras que los hombres se desempeñan mejor en la planificación financiera y las inversiones.

Dicho en otras palabras, la OCDE parece pensar que, a la hora de calcular intereses, qué acciones comprar o demostrar cuánto entienden de diversificación de riesgo, los hombres sacarían mejores notas. A ello se le une el mito o estereotipo de que las mujeres administran la cesta de la compra y los hombres las finanzas.

Todos los hombres que estén leyendo este artículo estarán empezando a hincharse como pavos reales y pensarán “somos los mejores invirtiendo”. Pues bien, lamento desilusionaros. La OCDE no tiene razón y he visto y comprobado que hay numerosos estudios que confirman mi primera suposición cuando me preguntaba si podíamos aprender algo de las mujeres a la hora de invertir. La realidad es esta: “Ellas ganan más que nosotros cuando invierten. Las mujeres invierten mejor”.

Pensando con lógica, no creo que se le tengan que dar mal las finanzas a alguien que maneja la cesta de la compra y que está acostumbrada a ordeñar cada euro para llegar a fin de mes. La persona que sabe administrar calderilla, sabe administrar millones incluso mejor que un rico, porque empezó aprendiendo lo básico. Ganará menos porque no tiene millones para jugar con ellos, pero seguro que sacará más rentabilidad a sus pobres ahorrillos, precisamente por haber aprendido a exprimir cada euro para sacarle el máximo beneficio posible.

Como sin datos parece que lo que se afirma es mentira, voy a poner algunos datos sobre la capacidad inversora de las mujeres. Digital Look, una web financiera, realizó dos estudios en 2001 y 2005 en los que analizaron 100.000 carteras de inversores particulares. Las de las mujeres obtuvieron una rentabilidad media del 18%, las de los hombres se quedaron en un modesto 11% y el mercado, medido a través del índice FTSE, que promedia las 100 mayores empresas del mundo, subió un 13% en el periodo. Vamos, que las mujeres batieron al mercado mientras que a los hombres se les quedó cara de bobos.

Las mujeres mueven menos el dinero, pero lo mueven mejor. Cuando en una familia es la mujer la que administra las inversiones, mueve el dinero un 45% menos que si es el hombre el que lo hace, llegando a moverlo un 67% menos en caso de mujeres solteras.

Las mujeres son más dadas a cortar por lo sano. Uno de los mayores vicios de los malos inversores, y que en las mujeres se da menos, es el de operar en Bolsa mirando al pasado, muchas veces por razones emocionales. Las mujeres no son dadas a quedarse con acciones que han perdido valor para ver si se recuperan con el tiempo ni tampoco se enamoran de acciones de una empresa determinada si dejan de ser rentables.

La encuesta Retirement Confidence Survey realizada en 2007 mostró que las mujeres son más conservadoras en sus inversiones que los hombres. Este aspecto lo confirma un estudio de la firma Yankelovich y Partners, según el cual “el 75 por ciento de las mujeres encuestadas favorecen inversiones seguras incluso si eso implica un retorno mucho menor”.

Las mujeres son más persistentes. Ignites en el año 2006, afirmó que “las mujeres son más abiertas y siguen una estrategia constante a largo plazo en sus inversiones”. Con este punto coincide una investigación de The Business Journal: “Las mujeres como grupo están mucho más orientadas hacia la planificación. Muchas de las características femeninas hacen que las mujeres sean mejores en la planificación financiera a largo plazo”.

Las mujeres piensan más en el futuro. Las estadísticas dicen que las mujeres viven más años que los hombres, y por eso invierten y se preparan para vivir esos 15, 20 o 30 años más que les esperan cuando dejen de trabajar. Además se preocupan mucho más por el bienestar familiar y de los hijos que los hombres. Eso, unido a que estadísticamente ganan menos dinero que los hombres, les hace desarrollar una mayor astucia y buscar más la rentabilidad para poder así conseguir idénticos objetivos que los hombres pero partiendo de menos dinero.

Las mujeres carecen de oportunidades para demostrar su valía en el sector de las inversiones y algunas se desaniman, pero las que tienen la oportunidad de demostrar lo que valen, ganan por goleada: los fondos de inversión dirigidos por mujeres son más rentables, las mujeres gerentes tienen un sólido historial de rentabilidad, las mujeres evalúan los asuntos de negocios con una perspectiva más amplia y de arriba abajo. En el entorno de los negocios, las mujeres se preparan bastante más que los hombres pero hablan menos, son menos bocazas y no necesitan presumir de cuánto llevan ganado.

Los hombres miran más el corto plazo que las mujeres, e inciden en mayores costes y sobre todo en mayores equivocaciones. Además, los hombres pierden más cuando la Bolsa cae y ganan menos cuando la Bolsa sube.

Las mujeres no se cortan a la hora de pedir consejo si lo necesitan. Mientras para el 93% de las mujeres encuestadas es muy importante la confianza en el asesor y poder asegurarse que actúa en interés del cliente en lugar de en suyo propio, esas características de los asesores sólo son importantes para el 83% de los hombres.

Las mujeres son más prudentes al invertir. Según el profesor Harris Poll, en una investigación encargada por el broker americano Charles Schwab, el 48% de las mujeres son muy prudentes sobre la toma de decisiones en sus inversiones, el doble que los hombres. Tan sólo un 52% de las mujeres se consideran seguras de sí mismas sobre las inversiones a realizar, frente al 82% de los hombres. De esta forma, las mujeres invierten y los hombres acaban apostando. Fruto de ello es la búsqueda de valores más seguros en el caso de las inversiones femeninas.

Las mujeres investigan más y planifican mejor las inversiones. Según un estudio de la consultora internacional Goldman Sachs que pasa revista a los hábitos inversores de mujeres y hombres con importantes fortunas, resulta que las horas dedicadas por unos y otros para investigar la calidad de lo que van a comprar es mucho mayor en el caso de las mujeres (19,9 horas al mes) que en los hombres (sólo 9,3 horas al mes).

De acuerdo con un estudio realizado por la empresa NAIC en el 2000, las mujeres son más concienzudas e investigan más el mercado antes de invertir. Otro estudio de CondeNast demuestra que las mujeres dedican un 40 por ciento más de tiempo a investigar fondos de inversión antes de colocar en ellos su dinero.

Un informe del National Savings & Investment, de Londres, pone de relieve, por ejemplo, que el 40% de las mujeres que colocan su dinero en fondos de inversión huyen literalmente de los que invierten únicamente en Bolsa, exactamente el doble que los hombres en igual situación. Además, según los datos recopilados por Digital Look, los fondos en los que invierten las mujeres tienen carteras no sólo más equilibradas, sino más defensivas para tiempos de crisis bursátiles con acciones de sectores como alimentación, bebidas y empresas de ocio.

Por citar algunos ejemplos de pioneras y grandes mujeres y mejores inversoras, puedo citar a Abigail Adams (inversora en bonos gubernamentales), Victoria Woodhull (primera corredora de bolsa), Hetty Green “La bruja de Wall Street”, Isabel Benham (primera socia de una firma de bonos) y Muriel Siebert (reputada analista de bonos). Todas ellas desafiaron las convenciones sociales, lucharon por su libertad financiera y se hicieron un nombre y entraron en la historia de las finanzas. Os invito a indagar un poco más sobre su vida pues es muy interesante.

Después de todos estos datos, ¿sigues pensando que las mujeres sólo valen para hacer la compra? Podemos aprender muchísimo de ellas pues nos proporcionan varias lecciones que son útiles para todos los inversores, y que pueden resumirse en media docena de consejos: “Invertir a largo plazo, con un plan bien definido; no creernos muy listos ni asumir decisiones poco analizadas; no hacer experimentos con el dinero; buscar ayuda profesional adecuada si la necesitamos; no rotar las carteras en exceso; no mirar demasiado habitualmente la cartera de inversión; y no seguir las modas del mercado asiduamente”.

Yo, desde luego, lo tengo claro y por ello invito a todas las inversoras que lo deseen a participar en el blog, comentarme sus ideas de inversión o aportarme sus sugerencias y comentarios. Vuestro particular punto de vista femenino será fundamental y seguro que nos interesará a todos y nos ayudará a mejorar como inversores.




Bienvenido al mundo de la bolsa

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Compra tus primeras acciones y aprende de ellas

Si estás leyendo esto seguramente será porque eres novato y quieres iniciarte en el mundo de la bolsa. Tendrás algunos ahorrillos, más o menos grandes, y quieres empezar a ganar dinero comprando y vendiendo acciones.

El primer consejo que tengo que darte es que te tires a la piscina de cabeza y compres algunas acciones. Da igual cuáles, da igual su precio, da igual lo que te cobren en comisiones, todo da igual. Lo importante es que tengas tus primeras acciones. Compra las mínimas que te permitan comprar y punto.

¿Ya las tienes? Felicidades, ¡ya eres un inversor!

No creas que es una tontería comprar unas pocas acciones. ¿Sabes la cantidad de cosas que has aprendido por el mero hecho de comprar esas acciones? Ahora sabes lo que es un broker, lo que son las comisiones, lo que son los precios de compra y sabrás otro montón de cosas con el paso del tiempo. Sabrás por ejemplo lo que es un dividendo cuando te paguen el primer dividendo, sabrás si el broker te cobra comisiones por mantener las acciones, sabrás como va variando el precio de las acciones a lo largo del tiempo, como afectan las noticias al precio de tus acciones, etc.

La mejor forma de aprender es empezar y por ello recomiendo comprar algunas acciones porque así vas adquiriendo conocimientos que, con el paso del tiempo, irán valiendo su peso en oro. Da igual que pierdas dinero con tus primeras operaciones de bolsa, cada pérdida serán lecciones que estás recibiendo gratis para no volver a perder dinero en el futuro.

El segundo paso es empezar a ver las posibilidades que te permiten tus acciones. Analiza tu inversión desde todas las ópticas que se te ocurran. Hazte preguntas como ¿a qué precio tengo que vender para obtener beneficios?, ¿no me hubiera interesado usar otro broker distinto que cobrara menos comisiones?, ¿compré a un precio alto o bajo?, ¿qué rentabilidades voy obteniendo?, ¿qué hubiera pasado si hubiera comprado otras acciones diferentes en lugar de las que tengo?, etc.

Todos hemos pasado por esos pasos que son necesarios para aprender dónde nos hemos metido y para ir aprendiendo todos los trucos, sistemas y formas de sacar rentabilidad a nuestro dinero.

Aprender lleva tiempo, generalmente entre uno y dos años a no ser que te lo tomes muy en serio y dediques todo el tiempo que puedas a formarte. Lee libros de inversión en bolsa, asiste a cursos de bolsa (hay algunos gratuitos en Internet), experimenta con cantidades pequeñas o incluso plantéate usar una plataforma virtual para aprender a operar sin perder dinero.

Pero siempre tienes que arriesgar esas primeras acciones. No te valdrá de nada comprar y vender acciones en una plataforma virtual porque no estás arriesgando dinero real y sólo obtendrás parte de los conocimientos que necesitas. “La letra con sangre entra” dice el refrán y hasta que no tengas acciones reales no ganarás ni perderás dinero real. Cada pérdida es una dolorosa lección que te enseñará a ser mejor en el futuro.

Todos comenzamos un día a interesarnos por el mundo de la Bolsa y todos hicimos más o menos lo mismo y sufrimos los mismos pasos. La mayoría empezamos a leer la prensa económica, a entrar en foros y comunidades financieras y a seguir blogs tratando de encontrar el sistema mágico que nos hiciera hacernos ricos. Pero, todos sin excepción, sentimos de repente una sensación de acojonamiento paulatino hasta llegar a una repentina autoafirmación interna que nos hizo sentirnos insignificantes ante tan infinito océano de información económica.

Llega el momento que te das cuenta que, cuanto más sabes, menos sabes en realidad. Te das cuenta que esto es como una jaula de locos donde todos creen saberlo todo y nadie sabe nada. Te percatas que los análisis técnicos la mayoría de las veces no dejan de ser especulaciones del tipo “puede subir hasta X o bajar hasta Y”. Te das cuenta que algunos te recomiendan comprar hoy y mañana dicen que hay que vender como si el día anterior no hubieran dicho nada. Aprendes que no hay “adivinos” y que nadie puede predecir lo que hará el mercado. Aprendes muchas cosas. En ese momento empiezas a ser un inversor que se puede calificar como tal. Observarás que cada vez te equivocas menos, que cada vez sabes gestionar mejor tu dinero, que cada vez inviertes mejor y con más elementos de juicio y, sobre todo, vas desarrollando tu propio sistema.

Después dejamos de gatear para dar nuestros primeros pasos en esto de la inversión, y van llegando las ideas generales, las “verdades” que lentamente nos van simplificando las ideas y ayudan a iluminar tan oscuro laberinto. Entonces se llega al punto en que todo parece estar al alcance de la mano, empezamos a creer que este mundo es perfectamente dominable y que uno ya sabe cuál es su camino para ganar en esto de la Bolsa. Y así es hasta que el elemento fundamental de nuestras vidas hace gala de su poder, el tiempo y solo él, nos enseña que aún no hemos salido ni de la casilla de salida y la triste realidad nos muestra que quizás somos más novatos que al principio.

Las malas experiencias y el ir subiendo escalones de aprendizaje y conocimientos nos hacen cuestionarnos cuanto desconocemos y lentamente sentimos un escalofrío: ¡No sólo no sabemos nada, sino que le mercado hace lo que le sale de las narices! Todo apunta a que la bolsa va a subir y de repente baja de golpe sin previo aviso; y cuando todo se pone negro y las noticias negativas se acumulan, por arte de magia la bolsa sube.

Mis consejos son los siguientes:

Nunca dejes de aprender. Sólo con un conocimiento claro, seguro y profundo podrás ganar en esto de la Bolsa. La formación es el mejor activo en el que puedes invertir tiempo y dinero.

La Bolsa es un mundo de probabilidades. Olvídate de las verdades absolutas y huye de quien diga conocerlas.

Nadie conoce qué va a suceder en la Bolsa mañana. Ni Soros, ni Warren Buffet, ni el presidente de la FED ni el del fondo monetario internacional. Posiblemente sepa más el vecino del quinto que es medio analfabeto e invierte tirando un dardo contra la hoja de cotizaciones y comprando exclusivamente las acciones que le señala la punta del dardo.

No temas tu desconocimiento. El 99% de los que invierten junto a tí en este mundo de la Bolsa, no saben mucho más que tú. Dirán saber más o afirmarán que nunca pierden dinero, te aconsejarán que compres esto o vendas aquello, pero siempre serán opiniones interesadas que no tienen porqué ser verdaderas.

Aprende de los que sepan más que tú. Pero asegúrate de entender sus mensajes y separa el grano de la paja, seleccionando solamente aquellos conocimientos que creas que te aportarán conocimientos útiles para tu estrategia.

No subestimes las cosas simples. Ganarás mucho más y más fácilmente que con cosas que son muy complejas pero poco útiles. Un error muy común es empezar a utilizar veinte indicadores distintos y llenar los gráficos de rayas, líneas de soporte y de resistencia, etc. y lo único que conseguimos es que los árboles no nos dejen ver el bosque. Suele salir más rentable usar sistemas sencillitos como pueden ser los cortes de las medias móviles o comprar solamente cuando el estocástico esté por debajo de 20 y vender cuando esté por encima de 80.

Las acciones que están de moda, que aparecen continuamente en los medios de comunicación, o de las que todo el mundo habla, no presentan en general oportunidades de inversión interesantes. Si está de moda, es muy probable que esté sobrevalorada. Las empresas sólidas que ofrecen rentabilidades elevadas a largo plazo siempre están de moda.

Jamás te fíes de los rumores. El rumor de que una compañía va a realizar una operación financiera (una adquisición, una ampliación de capital o la entrada en un nuevo mercado) no es un buen indicador de compra. En los mercados financieros y en la bolsa, la información fluye muy rápidamente y muchas veces es falsa o está sesgada. La máxima de “comprar con el rumor, vender con la noticia” debe ser aplicada con la máxima precaución y cautela.

Tampoco se te ocurra comprar acciones de empresas que hablen bien de sí mismas. Todas las compañías tratan siempre de mostrar el lado positivo de sus decisiones estratégicas y de sus operaciones financieras: adquisiciones, ampliaciones de capital, entradas en nuevos mercados. Aun asumiendo que los gestores de las compañías siempre toman aquellas decisiones que maximizan la rentabilidad de los accionistas, en ocasiones cometen errores de cálculo o incurren en riesgos elevados. Que no te vendan la moto. Analiza cada afirmación desde distintos puntos de vista, escucha las opiniones que generan las noticias y profundiza todo lo que puedas.

Diversificar es la mejor estrategia de inversión que se puede seguir. El “no poner todos los huevos en la misma cesta” es un planteamiento que beneficia a todos los inversores, ya sean profesionales o particulares, de elevado o reducido patrimonio.

La inversión en acciones de compañías cotizadas en Bolsa se caracteriza por una elevada liquidez y mayor volatilidad frente a otro tipo de inversiones, pero también por una rentabilidad potencial superior.

La Bolsa permite un elevado grado de diversificación al poder combinar compañías de diferentes sectores, diversos ámbitos geográficos y de tamaños o características diversas. Acciones de “valor”, que ofrecen una elevada rentabilidad por dividendos, pueden ser combinadas con acciones de “crecimiento”, que ofrecen rentabilidad vía incremento de cotización.

Por último, la inversión mediante fondos o ETFs es una vía rápida y cómoda de diversificar una cartera sin necesidad de comprar acciones directamente en muchas compañías distintas, confiando en el criterio y profesionalidad del gestor del fondo o del ETF.

Invierte todo lo que puedas en renta variable. Esto que parece tan obvio, a efectos prácticos no lo es en absoluto, en un país donde existe gran ignorancia en temas financieros. Una planificación previa de cuáles son nuestros recursos económicos y que cantidad disponemos como líquido mensual y anual sobrante es prioritaria para saber cuáles son las perspectivas de crecimiento de nuestro capital. Si queremos acumular capital suficiente para que a largo plazo nos devengue ingresos pasivos suficientes como para vivir de las rentas, la inversión en renta variable es obligada.

Invierte siempre que sea posible a largo plazo. Desde el año 1950 hasta el 2002 han existido 20 etapas de caídas (bear market), caídas del 20% o más en el S&P 500. En el otro extremo, desde el año 1950 han existido diez etapas de subidas (bull market). Muchas de ellas han hecho ganar al mercado el 200% incluyendo la famosa etapa de Octubre de 1990 a Julio de 1998 con una subida impresionante del 302%. Es decir, las subidas han superado siempre las caídas del mercado en largos períodos de tiempo, existiendo una media histórica cercana al 12% de rentabilidad anual.

Invierte diversificando. Cualquier inversión entraña un riesgo inherente al mismo, pero si los activos que invertimos los repartimos en distintas vías, estaremos diversificando nuestro patrimonio y de forma inteligente minimizando los riesgos. Esta diversificación la podemos realizar por países, sectores de actividad industrial, monedas, etc. En lenguaje coloquial diríamos que pondremos los huevos en diferentes cestas.

Invierte promediando. Si periódicamente realizamos aportaciones pequeñas (por ejemplo mensualmente en un fondo de inversión), en vez de realizar una gran inversión única, está comprobado que nuestros resultados en la gran mayoría de ocasiones superarán a los de aquellos que pretenden controlar las subidas y bajadas del mercado con múltiples movimientos buscando sectores de éxito temporal.

Y por último y esto es lo más importante, ¡busca tu propio camino y tu propio sistema de inversión! Vete analizando tus errores y aprende de ellos. Deja de hacer las cosas que hagas mal y sigue haciendo las cosas que hagas bien. Al final tu sistema se irá perfeccionando a sí mismo y las operaciones buenas y rentables irán superando a las malas operaciones y, por tanto, ruinosas.

Pero sobre todo, como decía al principio, empieza de una vez y compra tus primeras acciones. Solamente así podrás empezar a funcionar.




¿Eres mileurista y quieres dejar de trabajar?

Voy a proponer un ejercicio práctico para mileuristas: Echemos mano de la calculadora para calcular cuánto dinero es necesario para alcanzar la independencia financiera. Si desconoces el concepto, la independencia financiera se puede definir como el estado que se alcanza cuando los ingresos que generan mis activos me permiten pagar mis gastos. Dicho de otro modo, me gano la vida sin necesidad de trabajar. En esta página encontrarás la respuesta para tu caso concreto.

Todos sabemos que esto depende de multitud de factores, pero podemos reducirlo a números sencillos. Vamos a ver cómo calcular cuánto dinero necesita acumular un mileurista para ser financieramente libre, cuánto dinero nos produce nuestra gestión y también veremos cómo calcular lo cerca que estamos de conseguirlo.

La independencia financiera significa vivir de rentas. Si eres mileurista… ¿Cuánto necesitas para vivir sin trabajar?

Si pusieras tu dinero a trabajar y le sacases una determinada rentabilidad anual R, y tuvieses un capital inicial Ci, obtendrías un capital producido por las rentas Cp = Ci x R.

Ante todo, necesitas definir cuánto es el dinero que necesitas conseguir al año para vivir. A esta cantidad le llamaremos el umbral de supervivencia. Para unos serán 10.000€, para otros 80.000€ y otros no podrán pasar con menos de varios millones de euros. Todo depende de tu tren de vida. Si tu umbral de supervivencia es un determinado dinero anual, habrás conseguido la independencia financiera siempre que el capital producido por las rentas de tu capital inicial sea mayor o igual que tu umbral de supervivencia.

Echa las cuentas tú mismo con tus propios números. Aquí te damos un ejemplo: Supongamos que 15.000€ al año te parece suficiente para vivir. El cálculo es bastante sencillo: cobras 14 pagas de 1000 euros y a eso le hemos añadido otros mil euros para imprevistos. Con esos 15.000 euros podrías vivir al menos igual que vives ahora con tu sueldo de mileurista pero sin tener que trabajar. Además, siguiendo con el ejemplo, observas que eres capaz de sacarle a tu dinero una rentabilidad media del 5% anual (que no está mal). Como el capital producido tiene que ser, como mínimo, igual al umbral de supervivencia, el capital inicial deberá ser: 15000/0.05 = 300.000 €. Es decir, necesitarás poner unos 300.000€ a trabajar a un 5% anual para obtener la independencia financiera.

Ya ves que la cuenta es muy sencilla. La lejanía o cercanía de la independencia financiera depende de lo que tú consideres necesario para vivir y de lo que seas capaz de sacarle a tu dinero.

Por último, si averiguamos cuánto dinero y qué rentabilidad necesitamos para alcanzar la libertad financiera y, por otra parte, tenemos en cuenta el dinero y rentabilidad actuales, podemos calcular un porcentaje promedio que nos indicaría en qué punto estamos o que porcentaje llevamos conseguido en nuestra aventura hacia la libertad financiera.
Siguiendo el ejemplo, vamos a suponer que tienes 10.000 euros ahorrados y que le estás sacando una rentabilidad anual del 3%.

LAS FORMULAS

Aquí tienes ejemplos de las formulas que necesitas resolver (en rojo cantidades ejemplo y en verde la formula propiamente dicha):

Capital para independencia financiera

Supervivencia=15000
Rentabilidad anual= 5,0%
Capital necesario=Supervivencia/Rentabilidad anual = 15000/0,05 = 300.000€

Capital generado por rentas

Capital disponible = 300.000€
Rentabilidad anual = 5,0%
Renta generada=Capital disponible x Rentabilidad anual = 300.000×0,05=15.000€

Libertad financiera

Capital objetivo = 300.000 y Rentabilidad objetivo = 5,0%
Capital actual = 10.000 y Rentabilidad actual = 3,0%
Libertad financiera = PROMEDIO((Capital actual/Capital objetivo);(Rentabilidad actual/Rentabilidad objetivo))
Libertad financiera = ((10.000/300.000)+(0,03/0,05))/2 = 0,316 = 31,6%

Quizá la cantidad del 31,6% te parezca demasiado alta y parezca un error. No es cierto. El porcentaje solamente indica lo que has conseguido hasta ese momento, suponiendo que lo vas reinvirtiendo todo año tras año, pero no te indica el número de años que tardarás en conseguirlo.

Si no ahorras nada y sigues consiguiendo el 3% por tu dinero, el porcentaje de libertad financiera alcanzada solo subirá una décima al año siguiente es decir será de 31,7%. Si además ahorras 100 euros mensuales el porcentaje subirá 3 décimas hasta 31,9%.

Como vemos no es bastante reinvertir y ahorrar solamente 100 euros porque tardaremos muchos años en llegar a ser financieramente libres.
El porcentaje subiría más rápido si consiguiéramos, además de ahorrar los 100 euros mensuales, mejorar el 3% que estamos consiguiendo a nuestro dinero. Para ello te propongo que inviertas el dinero más inteligentemente, pero no te puedo decir cómo porque cada maestrillo tiene su librillo. Por ejemplo puedes comprar acciones para venderlas cuando se revaloricen (y mientras tanto cobras dividendos que suelen oscilar entre un 5 y un 10% según las empresas). Entre la revalorización y los dividendos a lo mejor llegas a porcentajes del 15 o 20% que siempre será mucho más que el 3% que obtienes a plazo fijo.

Si consigues dinero extra de cualquier tipo (te tocan 3000 euros a las quinielas, te dan una bonificación de 500 euros en el trabajo, vendes un cuadro que tienes en casa por 800 euros, etc.) te conviene reinvertirlo todo en tu libertad financiera. Cuanto más dinero metas al principio antes llegarás al objetivo de ser financieramente libre. Como al principio el dinero es poco, el dinero crece desesperadamente despacio, por eso las inyecciones extras de dinero agilizan muchísimo las cosas por las ventajas del interés compuesto.

A modo de ejemplo, si partimos de los 10.000 euros ahorrados y ahorramos 100 euros mensuales, estos son los tiempos que tardaríamos en llegar a los 300.000 euros: sacándole el 3% tardaríamos 840 meses, sacándole el 5% tardaríamos 623 meses, sacándole el 10% serían 399 meses.

Para que veas la importancia de ir invirtiendo todo lo posible al principio supongamos que a los 10.000 euros iniciales le sumamos 3000 euros que nos tocan a la lotería y además ahorramos 150 euros mensuales en vez de 100: sacándole el 3% tardaríamos 698 meses, sacándole el 5% tardaríamos 531 meses, sacándole el 10% serían 349 meses.

El consejo que debo darte es obvio: empieza a invertir todo lo que puedas desde el principio, intenta ir ahorrando todo lo que puedas mensualmente y trata de conseguir el más alto interés por tu dinero poniéndolo a trabajar para ti de la forma más inteligente que sepas o puedas. Como hacerlo es problema tuyo, no mío, pero ambos estaremos de acuerdo en que ser mileurista es una putada gorda y que ni ordeñando cada euro que pase por nuestras manos hasta dejarlo seco podremos dejar de trabajar. Eso sí, da igual cuanto dinero pongas a trabajar para ti, si puedes mucho pon mucho y si no puedes pon poco, pero pon algo, a la larga te compensará y te hará menos cruda la vida diaria del mileurista.