Ni soy un criminal ni estoy tan gordo

¿Es una sensación mía o los bancos cada vez nos tratan peor? La respuesta, al menos desde mi punto de vista, está clara. Los bancos están consiguiendo un poder demasiado importante y ya se sabe eso de que el poder corrompe.

Me parece muy significativo el escándalo de las preferentes por citar un ejemplo. Y lo peor del caso es que tampoco veo demasiado interés por parte de los juzgados, de la justicia o del gobierno por encarcelar a nadie, ni por imponerles multas y castigos millonarios.

En el caso del gobierno lo entiendo. Los bancos les compran deuda y por eso pasan las cosas que pasan como que el país ande rescatando bancos y se dediquen a recortar gastos en sanidad, que permitan que el empleo siga en escalada libre o que las comunidades autónomas no dejen de generar gastos alegremente. Eso sí, los bancos no me los toquen y si hay que rescatarlos, se les rescata, si hay que venderlos por un euro como han hecho con el Banco de Valencia, se venden por un euro. Si hay que crear una Sareb para que se coma toda la mierda enladrillada a costa del contribuyente, pues se crea. Ya me gustaría a mi que mis malas decisiones como empresario fueran tratadas igual que se está tratando a los bancos.

Si los banqueros la cagan metiéndose de cabeza en una burbuja inmobiliaria se les rescata con dinero público y solucionado. Si yo meto la pata como empresario, me dan por saco, pero claro, yo no compro deuda al gobierno.

¿Consecuencias de la alfombra roja puesta en bandeja a los bancos? Pues que se vayan creciendo y cometan atrocidades como las de las preferentes. Así tenemos casos curiosos como un cliente con Alzheimer comprando preferentes (el pobre, obviamente, no recuerda haberlas comprado), un discapacitado sin ambas manos (que le fueron amputadas por un accidente de tráfico) firmando más preferentes (sí, he dicho firmando) o miles de viejecillos sin formación financiera siendo engañados por los bancos (ustedes firmen que ya verán que intereses más buenos se llevan…).

Luego pasan las cosas que pasan, como empleados presionados comprando acciones de Bankia por eso de apechugar para salvar al banco (perdiendo dinero, algunos todos sus ahorros) y ahora muchos de ellos se van a ver de patitas en la calle por los recortes de personal y de oficinas. Si tratan así a los empleados… ¿cómo tratan a los clientes?

Pues yo creo que nos tratan mal y voy a poner dos simples ejemplos sin ni siquiera entrar en el banco. Todos conocemos esas compuertas que nos hacen perder el tiempo lastimosamente y que se ponen a pitar en cuanto llevamos las llaves en el bolsillo.

Piensa el ladrón que todos son de su condición y, supongo, que por eso nos tratan como atracadores criminales. Es como si estuviéramos en el salvaje oeste y todos lleváramos una pistola en la cartuchera.

Los bancos nos venden que es por seguridad para que no haya atracos pero yo creo que piensan que todos estamos tan cabreados que vamos a entrar con el trabuco, no para atracar, sino para cargarnos a todos los empleados que podamos.

Particularmente desaconsejo pasar por el aro y dejar nuestras pertenencias en las taquillas que han instalado fuera al efecto. ¿Quién me asegura a mí que nadie se ha hecho una copia de la llave y no me va  robar todo lo que haya en la taquilla mientras yo estoy dentro del banco?

He leído que ya ha sucedido en varios supermercados que bandas organizadas han hecho copias de las llaves de las taquillas y que roban lo que pueden en cuanto ven dejar algo dentro de las taquillas. ¿Los ladrones van a ser tan tontos como para no aprovecharse de las taquillas de los bancos? Encima, aunque les viéramos robarnos las cosas de la taquilla nos daría igual, porque podrían hacernos burla, mofa y escarnio mientras las compuertas de seguridad nos impiden salir corriendo para agarrarlos del cuello con una mano mientras con la otra llamamos con el móvil a la policía.

Invito a juzgar mi gordura a los lectores

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Pero la gota que colmó el vaso fue entrando a una sucursal del banco del Santander y precisamente también ocurrió con las dichosas puertas de seguridad. Llegados a este punto debo reconocer que estoy gordo y que me sobra algún que otro kilillo, pero no tanto como para que una voz grabada me dijera cuando entré en la cabina: “por favor, entren de uno en uno”. ¿Se imaginan el rebote que me pillé?

Después de preguntar a varios empleados del Santander el motivo de la frasecita, y después de tener que aguantar sus risas, me contaron que han instalado unos sensores para impedir que las personas pasen de dos en dos y que si te aproximas mucho a la puerta el sistema piensa que hay dos personas y por eso suelta la frase.

Ignoro si eso será cierto, pero si es verdad lo que me han dicho, imagino que lo han hecho para impedir que podamos entrar en oleadas al banco a protestar o quizá sea para poder ir robándonos organizadamente de uno en uno a medida que entramos, no lo tengo claro.

Y todo este trato nos lo dan sin entrar todavía en el banco físicamente. ¿Se imaginan lo que nos espera dentro? Si fuera Sylvester Stallone podría exclamar eso de: ¡No siento los ahorros!

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